Opiniones: Sobrescobio
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- [26/04/2007]
Sobrescobio ha mejorado mucho en poco tiempo. No hace tantos años, para subir por la noche a alguno de los barrios de Soto era conveniente llevar linterna para ver donde se pisaba, en la penumbra de un alumbrado insuficiente y sobre un firme de hierba y tierra que en invierno hacía más que aconsejable el uso de madreñas. Ahora hay farolas modelo capitalino y no queda rincón sin asfaltar o empedrar, a veces con dibujos o mosaicos –como el escudo del concejo que luce sus colores en el suelo del Campu Juan- que sorprende ver bajo las pezuñas del ganado (que en ocasiones resbala sobre ellos). El caserío está siendo remozado y algunas construcciones nuevas se camuflan entre las de siempre; hay canchas polideportivas en varios pueblos, boleras de factura impecable, aparcamientos, incluso pequeñas zonas ajardinadas (pese a lo redundante que pueda parecer en un parque natural). Qué duda cabe que la calidad de vida de los vecinos ha aumentado sensiblemente y se acerca a la de los habitantes de una pequeña ciudad, con sus centros sociales en cada núcleo y un nivel de servicios digno de encomio.
Por supuesto, hay algunos detalles mejorables o que dan una nota discordante en el paisaje que estábamos acostumbrados a contemplar. En Agues se quitó al lado del río un muro de piedra para poner una barandilla metálica y se sustituyeron árboles crecidos por plantones; en Rioseco la piscina, con una ubicación poco afortunada, ha ido quedando acorralada entre la carretera, la cancha techada y pronto, se supone, la nueva variante; la nave de Protección Civil frente al mercado de ganado es de un diseño bastante inapropiado para su entorno rural; la Ruta del Alba, con sucesivas obras, lleva camino de convertirse en una carretera asfaltada…
Sobrescobio sufre la tensión que implica el esfuerzo por conservar y mejorar un patrimonio natural y humano cuyo mayor encanto radica precisamente en el hecho de no haber sido tocado nunca antes. El slogan utilizado hace unos años por el concejo (”la tierra como era”) corre el peligro de convertirse en “la tierra que ya no es” si se acentúa la penetración de esos intereses asociados al turismo que acabarán convirtiendo toda la región en el mismo pueblo ficticio de “casas rurales” que se quedan vacías en cuanto llega el invierno. Por el momento, hay todavía una intensa vida pegada a los recursos naturales a través de la ganadería, de los huertos, de la madera… Pero también van quedando arrumbados el “gavitu” y la “fardela” de recoger la avellana, algunos prados se hacen monte y muchas cuadras se convierten en vivienda de fin de semana. Posiblemente sea inevitable, porque está escrito que todo cambia; conformémonos con que permanezca la sensación de asombro que renovamos cada vez que avistamos a lo lejos la torre blanca de la iglesia de San Andrés, perfilada al final de la vega que se abre entre Cuyargayos y la Escrita para dejar paso al Alba. De Joaquín Alonso Vigil
- Un paisaje con futuro [24/04/2007]
Sobrescobio es la cenicienta de Reres. Cuando se habla de este espacio protegido parece que únicamente se identifica con el vecino concejo casín; sin embargo, los habitantes de Caso hablan con sana envidia de los pueblos de Sobrescobio. Dicen que tienen un alcalde con mucho peso que hace grandes cosas por el concejo. Unos políticos que se mueven y que realizan una gestión que se ve. Estamos en tiempo de elecciones, así que ni voy a decir de qué partido es la actual corporación, ni me interesa. Además, en el buen funcionamiento del concejo juegan todos los concejales, de todos los partidos implicados.
En resumen, Caso se lleva la fama y Sobrescobio al príncipe azul. Reres es Caso: Brañagallones, Tiatordos, Tarna, Los Arrudos...; pero Sobrescobio es el Reres que baja al valle y que habla el lenguaje de la sencillez: ruta del Alba. Sobrescobio es concejo de vegas, que permite recorridos más asequibles para la familia. Es concejo de alta montaña, pero con atractivos aptos para todos los públicos.
Y esa ventaja ha sabido explotarla muy bien. Cuenta además con los beneficios de la proximidad, pues Caso ya se aleja al fondo del alto Nalón. Ha sabido valerse del turismo para mantener su población.
Claro que no podemos olvidar que Sobrescobio está manteniendo una población mermada. La crisis rural incidió en este concejo como en el resto de los concejos rurales. La pérdida de población fue considerable, y el envejecimiento es innegable. Queda la esperanza de contar con una franja poblacional de gente joven que parece implicada con el concejo. Habitantes que ven una fuente de ingresos en el turismo y que encuentran en su tierra la calidad de vida necesaria.
El turismo como fuente de ingresos es importante si se consigue que se vea como un complemento, y permita mantener una actividad ganadera acorde con la extensión de sus pastos de montaña. Porque los puertos de Sobrescobio están cayendo ante el empuje de la maleza, se está perdiendo la batalla ante el abandono. Y el turismo es una fuente de recursos muy inestable.
La prueba está en que Sobrescobio vende naturaleza, pero para que esa oferta sea atractiva cada vez se buscan reclamos que poco tienen que ver con un parque natural. Quiere venderse la marca, pero prescindir de su significado. El parque de la fauna es un engaño, menos mal que quedó menguado. Reres no es eso, y si no lo comprendemos vale más quitarse el disfraz conservacionista y lanzarse a la especulación más abusiva.
Queda un atajo para el reclamo turístico, que es permitir la navegación en el embalse. Al menos, si el gobierno sigue en sus trece, que nos explique por qué contamina una piragua y no hay problema con todas las aguas fecales procedentes de los pueblos del alto Nalón. De ANA MIYAR ALONSO
- QUINTANA ASTURIANA [24/04/2007]
No sólo la belleza del agua es predominante en Sobrescobio. El verde de sus campos, siempre limpios de toda mala hierba y llenos de ese ganado que es tan característico de Asturias como son la raza Asturiana de los Valles y esa otra, cada vez más escasa, la raza casina. Los bosques de hadas y duendes que nos hacen recordar esos viejos cuentos de nuestra infancia, siempre rodeados de animales fantásticos , mariposas y gráciles libélulas que viven en los cauces de los arroyos.Me gustan sus cercados típicos del Alto Nalón, de maderas cruzadas que hacen tan bonito el paisaje agrícola. Sus casa típicas y su hórreos, y, ¿saben una cosa?todavía se utilizan para lo que fueron construidas: cebollas, ajos, patatas, fabes, todo en un orden sin orden que alegran la vista y los sentidos. Las riestras de maíz colgando de los corredores dando un hermoso colorido a los días grises y oscuros de invierno. Esta es una pequeña semblanza de Sobrescobio, pero aún se puede sentir, oler, vivir y sentir más con la cantidad de posibilidades que nos ofrece este Concejo. Es naturaleza viva. Es cambiante. Sólo las cumbres permanecen eternas e inalterables. Sus bosques son un devenir de colorido o austeridad. Cada etapa de su vida es única e irrepetible, pero las aves te acompañan siempre que quieras visitarlo, y sólo por ello, merece la pena vivirlo. De PATRICIA GARCIA FERNANDEZ
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