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Globo terrestre multiesférico y de multirriesgos

17 de Noviembre del 2017 - José Antonio Martínez-Álvarez

El globo terráqueo geográfico transmite la sensación, sobremediatizada últimamente, de desarrollar una infrecuente actividad (últimos desastres naturales aún en curso). Ello en forma de riesgos multiplicados y muy catastróficos provenientes de tensiones latentes liberadas en el amplio subsuelo, derivando en terremotos-maremotos. También de activismos bajo y medio atmosféricos: tormentas tropicales, huracanes, inundaciones, aluviones, incendios pareciendo encadenados. Ciertas pruebas de “armamento nuclearizado” activan fracturaciones residuales (tecnofracturaciones ¿tecnofracking militar?). Sembrando riesgos desconcertantes, dado que no están bien valorados por falta de datos u ocultación irresponsable de los mismos. Sobre la superficie orográfica oceánica, marina-litoral, hay cada vez más volcanizaciones activas y movilización por descenso de basura espacial meteórica; también se forman amontonamientos de residuos geomorfológicos meteóricos, de impacto meteórico etcétera. Los ciclos de todas estas actividades y sus riesgos son lentos, en otros casos casi explosivos y catastróficos. Los medios de comunicación global actuales permiten que podamos percibir muchos con inmediatez, y con sus sensaciones y matices catastrofistas tan impactantes como desalentadores. Los seguidores del cambio climático sobredimensionado, más sentimental que analítico, encuentran en estas sobreactividades circunstanciales la justificación totalizante del cambio climático y otros, además, esencialmente antropogénicos. Los datos mencionados lo que resaltan es: el carácter “multiesférico” de la Tierra (corteza oceánica, continental, litoral, bajo atmosférica del manto próximo y profundo o nuclear magnético). También que la Tierra y sus multiesferas están activas y reactivas, mediando tensiones latentes que al movilizarse, por salir o manifestarse exteriormente, producen, sea impactos meteóricos, temblores diversos así como convoluciones termoventosas o gravitacionales; todas con intermitencias difíciles de predecir en buena parte de los casos. Tales diversificadas latencias del globo terráqueo “multiesférico”, son la raíz común de tantos riesgos; en las mismas se encuentran las causas y valores de las predicciones catastróficas así como de defensa frente a las mismas. Estudiar mejor las multiesferas terrestres y sus puntos débiles o latencias es el camino para afrontar el “pluriactivismo” y catastrofismo derivados en los diversos ámbitos de la tierra global. Más allá de la siembra de miedos “cataclismáticos”, también de los finales de era, sociopolitizados en reuniones y cumbres de diverso carácter. La tecnología defensiva-preventiva-cultural, así como de ayuda y sus protocolos, son la base realista para llegar a la disminución de riesgos geo y cosmoglobales. Estos riesgos no están todavía naturalizados debidamente, permaneciendo en la nebulosa de los “miedos” o “cambios” y no del conocimiento cultural educacional y de globalidad multiesférica; con una geohistoria integrada (fosilizada) sea en las depresiones sedimentarias “placas corticales”, “cratógenos” y ”orogenias”, que concentran las latencias energético-tensionales, las cuales pueden condicionar y concentrarse en los entornos de las citadas piezas, que integran cada multiesfera terrestre tensional y consustancial en la mayor parte de los casos con focos de riesgos catastróficos. Admitida la realidad y variabilidad de las esferas terrestres y sus “puntos débiles tensionales”, cabe deducir que resultará necesario dedicar más tiempo, esfuerzos y dinero al estudio de los mismos en el ámbito global geográfico en el que se manifiestan. Antes que el cambio-calentamiento global, que tardará tiempo en llegar, están los desastres naturales de cada momento y ciclo. Deberíamos dar preferencia al estudio de los mismos en sus aspectos preventivo (sensorizados de latencias de todo tipo), defensivo (previsor de construcciones y desarrollos civiles adaptados a las latencias existentes) y recuperador (con protocolos didácticos-defensivos de inmediatas actuaciones para recuperar vidas haceres y haciendas en las comunidades afectadas y próximas. La Universidad de la tierra del momento, y sus multicapas y latencias, activables, por la dinámica de la Tierra o las torpezas del hombre, se impone. Los grandiosos cambios globales precisarán siempre de tales conocimientos Dediquemos todo y más tiempo científico y didáctico a ese latir consustancial fosilizado en la Tierra. Ayudará a conocer mejor los latidos cambiantes y catastróficos de nuestro común planeta.

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