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No entiendo la democracia

12 de Octubre del 2017 - Armando Juan Pérez Hidalgo (Oviedo)

Por favor, que alguien me explique el verdadero significado de esta palabra, cómo se sustentan sus valores, cómo se defiende. El poder del pueblo, a pesar de no ser un intelectual, ni haber tenido la posibilidad de profundizar mucho sobre este tema, siempre he pensado que el poder del pueblo emana de su fortaleza y la justeza de sus leyes, de la capacidad que tengan para defenderse de aquellos que escondiéndose detrás del Estado de derecho y de la tan mal utilizada libertad de expresión utilizan a aquellas personas que fundamentalmente provienen de los sectores más vulnerables de la población, que desgraciadamente son bastantes numerosos aunque no la mayoría, para crear el caos, provocar conflictos entre partidos (que aunque no compartan ideas esenciales, sí tienen el mismo objetivo que es el desarrollo, bienestar y estabilidad de todos los ciudadanos), desestabilizar gobiernos y lo que es más peligrosa, fracturar al pueblo, enfrentándolo consigo mismo. De esos ejemplos está llena la historia. De buenas intenciones está lleno el camino del infierno.

No entiendo cómo un grupo de funcionarios que juran fidelidad a su pueblo y por lo tanto a sus leyes pueden no sólo desobedecerlas, sino enfrentarse a ellas de la forma más vil y descarada con absoluta impunidad.

No entiendo cómo representantes de algunas organizaciones políticas traicionan a sus votantes y los utilizan como carne de cañón para enfrentarlos al resto de sus compatriotas.

No entiendo cómo detrás de ese falso patriotismo lanzan a ancianos, mujeres y niños contra las fuerzas del orden mientras ellos se esconden en sus oficinas, contemplando con placer infinito los resultados ya calculados de antemano y luego salen a la luz, en lugares tranquilos y seguros como si fueran héroes o mártires.

La democracia y el Estado de derecho no la regala nadie, llegar a ella cuesta mucho sacrificio, y en la mayoría de los casos, mucha sangre, por tanto, tenemos la obligación de luchar con todos los medios que la misma nos faculta para preservarla.

He estado leyendo constantemente la posición de algunos, sobre la responsabilidad absoluta del Gobierno, por la situación creada en Cataluña, claro, eso es más fácil, sin embargo esta situación ya está creada desde hace mucho tiempo como todos sabemos. La mecha estaba encendida, sólo era cuestión de tiempo.

A los partidos políticos que se reconocen estar lejos de gobernar les conviene que explote la carga, así es el enemigo el que se destruye. A los partidos que tradicionalmente se compartan el gobierno sólo les preocupaba rezar, para que la carga le explotara al otro.

Al fin y al cabo, todos son responsables. De la misma manera que los partidos llamados de la oposición pactan entre ellos para evitar el gobierno que pronuncie algunas leyes, se podría haber pactado para resolver un problema que llegara a provocar graves consecuencias al país. Si los políticos fallaron que caiga sobre su conciencia, porque el pueblo que no es político se da cuenta de todo.

Ahora no queda otra que asumir las consecuencias, creo que nunca es tarde para dialogar, para buscar la solución adecuada, para realizar por la vía pacífica lo que los antisistemas quieren imponer por la fuerza. ¿Sería posible?

También he escuchado con preocupación cómo se critica y se ofende a nuestra Guardia Civil, a nuestra Policía Nacional. Creo que pocas veces en la historia un cuerpo de Policía habría de cumplir su deber en tan difíciles condiciones.

Cuando un agente policial se enfrenta o requiere a una persona que ha infringido la ley es fácil actuar y casi siempre se resuelve de forma pacífica y civilizada, pero cuando tiene que enfrentarse a una persona o a un grupo de personas que tratan de evitar a toda costa que se cumpla la ley, no queda otra alternativa que utilizar la fuerza, sólo que ésta será mayor o menor en la medida del grado de resistencia.

Cuando una persona se encuentra frente a una situación de riesgo elevado, en la que se pone en peligro su integridad personal, los conocimientos y entrenamientos que en la mayoría de los casos deben ser empleados como defensa personal se transforman inconscientemente en acciones ofensivas, por lo que siempre se trata de que la correlación de fuerzas sea lo más cerca posible, para lograr un control más eficiente con una menor violencia. Por otra parte, estoy seguro de que tanto la Policía como la Guardia Civil no fueron a Cataluña con la intención de reprimir ni de maltratar al pueblo, sino con la intención de mantener el orden y hacer cumplir las leyes. Realmente estoy convencido de que son dos fuerzas del orden muy profesionales y por tanto merecen nuestro respeto y nuestra admiración. Si alguien tiene que pedir perdón por la situación creada, somos nosotros, que no hemos sabido exigir a los responsables, que se solucionara la situación en su momento, pero sí tenemos que exigir que ocurra lo que ocurra, todos los responsables tengan que asumir las consecuencias de sus actos.

Por favor, si estoy equivocado, que alguien me convenza de lo contrario.

Armando Juan Pérez Hidalgo

Oviedo

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