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Pote de nabos
En una olla o cacerola de buen tamaño se dispone una capa de nabos ya pelados y escachados en trozos grandes. Sobre ella se extiende una capa de compango distribuyendo alternadamente los productos. Nueva capa de nabos, nueva capa de compango y así hasta cubrir con una capa de nabos. Se añade agua fría hasta algo más de la mitad de la olla y se deja cocer a fuego no muy fuerte, constante y continuo en hervor. Los nabos ya sueltan agua bastante para asegurar la presencia de caldo. La cocción dura algo menos de 2 horas y los nabos han de resultar tiernos y enteros (no deshechos). Conviene rectificar de sal si fuere necesario. Hay dos maneras de servir este pote. Una de ellas consiste en ofrecer en fuentes aparte nabos y compango; otra se inclina por ofrecer todo en una misma fuente: los nabos en la parte inferior y el compango por encima.
Trucos
Los nabos de mesa, siempre más finos que los llamados forrajeros, son de color blanco y de forma alargada o redonda. Los cultivados en Morcín son exquisitos.
Los nabos se pelan, lavan en agua fría y se cortan (escachan) a lo largo; no transversalmente.
El pote de nabos gana en sabor y en textura si se deja reposar un día. Dicen que el «sereno» le va muy bien. Hay quienes dejan sin terminar la cocción y la ultiman al día siguiente.
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Ingredientes
Para unos seis comensales:
2.5 kilos de nabos de mesa cultivados en Morcín.
6 morcillas asturianas.
3 chorizos grandes asturianos (o seis pequeños).
200-250 gramos de tocino.
un buen trozo de cabeza de cerdo (que contenga oreja, morro y papada).
costilla de cerdo (opcional).
rabo de cerdo (opcional).
sal.
azafrán (opcional).

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