La obra inacabada. La Variante de Pajares, que incluye dos largos túneles bajo la cordillera Cantábrica, se aprobó en 1980, se desechó en 1982, se retomó en 1997, empezó a construirse en 2004 y aún continúa en obras
La variante de Pajares, asignatura pendiente de una región que busca romper su aislamiento

La economía, con sus crisis, y la política, con sus vaivenes, han sido causas principales de que el aislamiento de Asturias empezara a vencerse con un siglo de retraso. En 1978 hacía dos años de la apertura de la autopista “Y” y diez de la inauguración del aeropuerto. El resto estaba por hacer. Salir de Asturias hacia cualquier parte, en tren o por carretera, era un suplicio. Planes había, algunos incluso en marcha, como la autopista del Huerna (León-Campomanes, AP-66), de pago, que abrió en 1983, aunque el último de sus túneles no se desdobló hasta 1997.

En 1971, abrió en el País Vasco el primer tramo de la autovía del Cantábrico, infraestructura que en Asturias vivió un auténtico infierno de procesos judiciales, parones administrativos y refriegas políticas que retrasó su culminación veinte años más allá de lo anunciado: la Transcantábrica no se completó en Asturias hasta el 30 de diciembre de 2014, con la apertura del tramo Unquera-La Franca, que conectó finalmente Asturias con la red europea de autopistas.

La autovía Oviedo-La Espina suma ya 19 años de obras y aún no ha llegado a su destino
Autovía de la Industria: el peaje oculto. La AS-II Oviedo-Gijón es probablemente la única infraestructura de la historia de Asturias que pudo inaugurarse en el plazo previsto. La financió una empresa privada, que ahora recupera la inversión mediante un “peaje en la sombra”, una cantidad de dinero que abona el Principado en función del número de vehículos: 7,02 millones en 2017 por las 23.432 circulaciones registradas al día
Autopista del mar: negociación en marcha. El anterior ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, aseguró antes del cambio de gobierno que estaba a punto de cerrar un acuerdo con una naviera para recuperar la autopista del mar Gijón-Nantes, que cerró en 2014. Los nuevos dirigentes ministeriales aún no han manifestado sus intenciones, aunque fuentes del PSOE dan por hecho que intentarán cerrar las negociaciones. En la imagen, el buque “Norman Asturias”, en El Musel en 2013, partiendo hacia Nantes

En 1993 se pudo por fin viajar por vías de alta capacidad desde la costa asturiana hasta León. Quedaba para llegar a Madrid el tramo Onzonilla-Benavente, que no se haría realidad hasta 2003. Ese mismo año abrió la Autovía Minera (AS-I), de Mieres a Gijón, aunque su enlace con la autovía del Cantábrico en Siero no llegó hasta 2012.

La única obra que cumplió los plazos previstos fue la autovía de la Industria (AS-II). Nacida del desdoblamiento de la antigua carretera de Oviedo a Gijón, fue financiada por una empresa privada y abrió en 2007. Por el contrario, la autovía Oviedo-La Espina suma ya 19 años de obras y aún no ha llegado a su destino. De su conexión con la Transcantábrica en Canero y su continuación hacia Ponferrada nada cierto se sabe.

Autovía del Cantábrico: 26 años de obras. Siguiendo la senda de la Ruta Esmeralda, ideada en los sesenta para unir Portugal con Escandinavia, se pergeñó la autovía del Cantábrico, que ha tardado casi medio siglo en completarse. En Asturias son 230 kilómetros, que costaron cerca de 1.700 millones de euros y 26 años de obras, salpicadas de paralizaciones y pleitos. En la foto, Mariano Rajoy con Mercedes Fernández y Gabino de Lorenzo, a la derecha, en la inauguración del último tramo en Unquera
Aeropuerto de Asturias: ventana al mundo. El 16 de junio de 1968 aterrizaba en el flamante aeropuerto de Asturias el primer vuelo comercial. La región, con deficientes conexiones con el exterior, abría una ventana al mundo. De los 24.000 pasajeros que sumó el aeródromo aquel primer año se ha pasado a los 1,4 millones de 2017. Y de dos vuelos al día a operar a 22 destinos, entre los que se cuentan Londres, París, Munich, Venecia, Lisboa y Ginebra. En la imagen, el aeropuerto desde la torre de control

En 2003 se adjudicaba en 1.085 millones de euros la variante ferroviaria de Pajares, ideada para sustituir a la vieja rampa inaugurada en 1884. Tras mil y un retrasos, la obra aún no ha concluido y el coste se ha disparado hasta 3.760 millones, lo mismo que el acelerador de partículas de Ginebra. El anterior ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, anunció en diciembre, en una entrevista exclusiva a LA NUEVA ESPAÑA, que las obras terminarían en el verano de 2020. De momento, los asturianos tienen que coger el AVE en León, adonde llegó en 2015. Pero el viaje a Madrid en tren no baja de las cuatro horas.

Finalmente, el Gobierno central negocia la reapertura de la autopista del mar Gijón-Nantes, que ya funcionó de 2010 a 2014.