Varios turistas se fotografían con una vaca junto al lago La Ercina
Las imágenes de la primera llegada a los lagos de la Vuelta Ciclista, en 1983, atrajeron a cientos de miles de visitantes

Todo cambió el 2 de mayo de 1983. Ese día, las cámaras de televisión de medio mundo retransmitieron la llegada a los lagos de Covadonga, por primera vez en la historia, de la Vuelta Ciclista a España. Las impactantes imágenes de aquellos parajes de extraordinaria belleza y casi vírgenes (el litoral costero y los Picos de Europa) llegaron a millones de hogares . Y empezaron a contarse por cientos de miles las personas deseosas de conocer aquel “paraíso natural”.

La comarca oriental no estaba preparada para el “boom”: apenas si había infraestructura hotelera y las carreteras eran muy deficientes. Pero la dificultad que suponía llegar por viales de mala muerte y hallar comida y cama parecieron aumentar aún más las ganas de los potenciales visitantes. La afluencia turística llegó a ser de tal calibre que el 7 de agosto de 1989 el entonces alcalde de Llanes, Antonio Trevín, pedía en los medios de comunicación a los turistas que no visitaran el concejo si no tenían previamente concertado alojamiento. Llanes estaba literalmente colapsado; Ribadesella y Cangas de Onís, muy cerca de estarlo.

La comarca, plena de ruralidad, se convirtió en pocos años en una de las mayores potencias turísticas del norte de España. El desarrollo fue espectacular. En el principio fueron los campings, sector en el que Llanes llegó a sumar el 80 por ciento de las plazas de toda la región. Después el turismo rural, que vino a compensar el declive del sector primario. Y a continuación, el turismo de aventura, que comenzó en 1991 con el descenso del Sella en canoa, y que hoy mueve a decenas de miles de personas.

Una auténtica potencia gastronómica. La comarca, con poco más de 50.000 habitantes, se ha convertido en una auténtica potencia gastronómica, al sumar cinco estrellas Michelin. Entre los muchos buenos locales existentes destacan: Casa Marcial, de Nacho Manzano, con dos estrellas; y El Corral del Indianu, de José Antonio Campo Viejo; Arbidel, de Jaime Uz, y El Retiro, de Ricardo Sotres, con una. En las imágenes, por la izquierda, Uz, Manzano, Sotres y Campo Viejo

El despegue turístico obligó a acometer obras de infraestructura. La Autovía del Cantábrico, ideada en los años sesenta, empezó a tramitarse en 1989, pero sufriría mil y un frenazos: los diferentes tramos fueron abriéndose en la comarca muy poco a poco, de tal manera que el último de ellos, Unquera-La Franca, que conectó al fin Asturias con la red europea de autopistas, fue inaugurado el 30 de diciembre de 2014, después de quince años de obras y casi veinte de retraso sobre los planes iniciales. Sí avanzaron más rápido, aunque no sin problemas, sobre todo por la oposición vecinal, proyectos de menor envergadura, como las variantes de Infiesto (inaugurada en 1990), Arriondas (1992) y Cangas de Onís (2003). En Cabrales, los dos últimos pueblos aislados de la comarca quedaron por fin comunicados: Camarmeña con una carretera en 1995 y Bulnes con un funicular en 2001.

La comarca es también un “edén prehistórico”. En los últimos decenios se han descubierto varias cuevas con arte paleolítico, como las de El Bosque y La Covaciella, que vinieron a enriquecer aún más el extraordinario conjunto comarcal, encabezado por la gruta riosellana de Tito Bustillo o Pozu’l Ramu, descubierta en 1968. En 2011, abrió el Centro de Arte Rupestre Tito Bustillo, después de una larga lucha de los vecinos de Ribadesella. Destacado fue también el descubrimiento, en 1994, de uno de los yacimientos neandertales más completos de mundo, el de El Sidrón, en Piloña. Y en Onís, en el Pozu la Peruyal, se averiguaba en 2002 que lo que desde su descubrimiento en 1970 se creía el fósil de un oso cavernario era en realidad el de un rinoceronte prehistórico.

Hablando de animales, por la costa del Oriente caminaron los dinosaurios: se han hallado miles de huellas. En 2004 abrió, a medio camino entre Colunga y Lastres, el Museo del Jurásico de Asturias (Muja), que ya desde aquel año se convirtió en el más visitado de la región. Antes, en 1989, había abierto el Archivo de Indianos-Museo de la Emigración de Colombres, que guarda un extraordinario fondo de documentos y objetos relacionados con el éxodo a América.

El PSOE lanzó la idea de construir un hospital para el Oriente en 1981, pero los vaivenes políticos retrasaron su apertura, como centro privado, hasta el 1 de junio de 1997, y sólo alcanzó a ser público en 2008, y a integrarse en la red sanitaria pública asturiana en 2010, tras una larga lucha de los trabajadores, los sindicatos y los partidos de la oposición (PP e IU) y pese a la frontal oposición del Gobierno autonómico.

En estos cuarenta años se han registrado en la comarca sucesos trágicos, como el hundimiento frente a Ribadesella del buque “Neretva”, que en 1992 provocó una “marea negra” en toda la comarca al verterse al mar 230 toneladas de combustible, o la muerte de cinco personas al explotar un taller pirotécnico en Colunga en 1998. Pero sobre todos ellos, el 17 de noviembre de ese mismo año, la muerte de ocho personas, siete de ellas estudiantes de Ribadedeva de entre 12 y 17 años, al chocar un camión y un autobús escolar en la N-634 en Buelna (Llanes). Hubo también 26 jóvenes heridos.