Hace tiempo me contaron que a un joven que iniciaba su andadura profesional en LA NUEVA ESPAÑA le preguntaron que “a quién se debía” en el ejercicio de su trabajo. Dudó a la hora de responder. Finalmente dijo: “Al periódico”. Error. “Es a los lectores”, le corrigieron en la redacción. Fue una lección clara: a la hora de informar, el compromiso primero es con los ciudadanos, con el interés general por encima de cualquier otro.

En efecto, el periodismo sólo debe estar al servicio del progreso común de las sociedades en las que se desarrolla, acompañándolas en sus desafíos, tomando su pulso, siendo su voz, la constructiva y la crítica. Y ese objetivo es el que reivindica para sí no sólo esta cabecera asturiana, sino el conjunto de Prensa Ibérica, un grupo que inició su trayectoria en 1978, en el año de la promulgación de la Constitución, con la llegada de las libertades a nuestro país. El recorrido es ya un largo viaje de cuatro décadas, paralelo a la historia de nuestra democracia, a la que habéis contribuido como referentes de la información local y regional en España.

En ese tiempo pasamos de ser un país atrasado, cerrado, pobre y dictatorial a otro muy distinto, abierto, cosmopolita, moderno y democrático. Un periodo de cambios intensos en todos los órdenes, durante el que Prensa Ibérica se ha convertido en un grupo multimedia que ha crecido adaptándose también al ritmo de una época dominada por la inmediatez informativa, el enorme impacto de las redes sociales y el avance vertiginoso de las nuevas tecnologías en el ámbito de la comunicación. El mérito reside en haberlo hecho manteniendo la apuesta por el rigor y la credibilidad, la pluralidad y la independencia. En definitiva, por el periodismo de calidad, honesto, sin el que se resentiría el derecho de los ciudadanos a una información veraz, esencia de las libertades y de la democracia misma.

Mi felicitación sincera a todos los que formáis parte de un grupo cuya cabecera en Asturias es una referencia indiscutible y muestra de un periodismo entendido siempre desde el compromiso con nuestra tierra

Cuarenta años dan para hacer historia y la vuestra habla por sí sola. Mi felicitación sincera por este aniversario. A todos los que formáis parte de un grupo cuya cabecera en Asturias es una referencia indiscutible en nuestra comunidad autónoma, testigo y notario excepcional de nuestro acontecer diario y muestra de un periodismo entendido siempre desde el compromiso con el presente y el futuro de nuestra tierra.