Cuarenta años es un periodo de tiempo que abarca prácticamente dos generaciones. Casi cuarenta años duró la dictadura franquista, hace cuarenta años se reinstauraron el constitucionalismo y el parlamentarismo. Muchos han sido los cambios en el mundo, en España, en Asturies, en estos años, muchos también los cambios que siguen pendientes para que la gente sea la dueña última del destino de nuestra sociedad. Decía Simón Bolívar que “el pueblo debe ser obedecido hasta cuando yerra”.

Muchos han sido los cambios en estos años y muchos son también los que siguen pendientes

Nuestra comunidad ha vivido y padecido lo suyo en las últimas décadas: la recuperación de sus instituciones (un Gobierno autonómico, un Parlamento propio…), la asunción de competencias de autogobierno, el progreso y la recesión económica, el retroceso industrial, la evolución de las luchas sociales con nuevos perfiles, causas y objetivos; el auge, el declive y el nacimiento de ideologías, la transformación del paisaje y del paisanaje de esta tierra, la llegada de nuevos inmigrantes y la marcha de nuevos emigrantes, obligados unos y otros a buscarse el futuro lejos de su casa… Esos mimbres han ido tejiendo la Asturies de hoy, con la vista puesta en un futuro siempre en disputa entre el temor y la esperanza. Y con retos que aspiramos a que sean conquistados en los próximos años: ampliar derechos como el del ciclo educativo de cero a tres años o la ayuda a la dependencia, la lucha por la igualdad y contra las violencias, la firmeza frente a la corrupción… Avanzar hacia una Asturies de derechos, de futuro, donde construyan la vida las generaciones de los próximos cuarenta años sin tener que emigrar a otras latitudes.

La sociedad ha experimentado una gran transformación en estas décadas y es buen momento para echar la vista atrás y hacer balance para encarar los tiempos venideros con mayor acierto y lucidez. LA NUEVA ESPAÑA nos da hoy ocasión de hacerlo, y es buena ocasión también para reconocer la labor que los medios de comunicación ejercen aportando luz y transparencia en la visión colectiva de Asturies. La transparencia, en sus distintas manifestaciones, es la mejor forma de conducirse en todas las esferas de la vida pública.