Las coincidencias temporales, triviales o significativas, nos sirven a veces para subrayar la importancia de los hechos citados. Y los cuarenta años de nuestra Constitución y de la formación del embrión de lo que hoy es Prensa Ibérica, son ocasión más que oportuna para subrayar la relevancia que el tiempo ha ido depositando en las trayectorias de ambos proyectos. Y si en el caso de nuestra Constitución estamos hoy ante un nuevo desafío para una necesaria y delicada puesta al día, en el devenir del Grupo encontramos un ejemplo excelente de un caso de éxito y del impacto de los medios de comunicación en la gran transformación social propiciada por el desarrollo de nuestra Carta Magna.

Las constituciones no son sólo un legado del pasado, son un programa de futuro

Pero quiero, en mi caso, abundar en la relevancia de nuestra ley de leyes. Y hacerlo desde la perspectiva de un Parlamento, la Junta General del Principado de Asturias, que trata de crear ventanas de diálogo para reflexionar de la manera más plural sobre el presente y el futuro de un marco común que ahora, en un momento límite de las tensiones nacionalistas, reclama claves y voces de equilibrio, pero sobre todo respuestas indubitadas. Estamos convencidos de la fuerza de nuestras convicciones y promovemos el debate frente a quienes quieren sólo explotar la rabia como argumento.

Del éxito de los cuarenta años de la Constitución sólo pueden dudar quienes quieren destruirla. Pero la sociedad asturiana y española sabe bien de su valor impagable; y cada vez más gente percibe que las constituciones no son sólo una conquista o un legado del pasado. Son, sobre todo, un programa de futuro que permite poner límites a los excesos del poder y garantizar a la ciudadanía el ejercicio de sus derechos políticos y sociales. Y en esa tarea, en la articulación de una sociedad civil sin fronteras, el papel de los medios de comunicación, a los que accedemos hoy desde todos los soportes imaginables, es crucial. Y de su acierto e independencia depende algo tan imprescindible como la libertad de pensamiento y de palabra. Celebremos su futuro.