Hoy en día no se puede entender un ejército que no cuente con el firme respaldo de la sociedad a la que sirve. Para asegurar dicho respaldo es fundamental no sólo la educación y la concienciación sobre lo que supone la seguridad y la defensa de nuestras libertades, sino también hacer llegar al ciudadano una información veraz que le permita conocer con detalle al estamento militar. El Ejército de Tierra cuenta en el Principado de Asturias con una unidad operativa y moderna, el Regimiento de Infantería “Príncipe” nº 3. El Regimiento, que se nutre fundamentalmente de militares asturianos, lleva más de 125 años de sus casi 500 de existencia emplazado en Asturias, por lo que podemos afirmar que es parte consustancial del Principado. A lo largo de su historia ha llevado con honor y con orgullo el nombre de España y de Asturias a escenarios muy diversos en tres continentes, salvaguardando los intereses de nuestro país allá donde fuera necesario. Y continuará haciéndolo para así garantizar la seguridad de los españoles, desplegándose donde y cuando sea preciso para defender los intereses de España.

Las puertas del Regimiento están abiertas a los asturianos

Entidades como el Grupo Editorial Prensa Ibérica y sus empresas informativas como este periódico contribuyen, desde hace ya cuarenta años, a que nuestro Ejército sea conocido. Es esencial que todos los ciudadanos sean conscientes del Ejército que tienen, de cuáles son sus funciones y en qué se invierten los recursos que el Gobierno de la nación dedica a las Fuerzas Armadas. Los medios de comunicación son, sin duda, contribuyentes directos a ese conocimiento y a la difusión de la llamada “Cultura de Defensa”.

Como comandante militar de Asturias y jefe del Regimiento “Príncipe”, quiero aprovechar la oportunidad que La Nueva España me ofrece en este especial para reiterar que las puertas del Regimiento están abiertas a todos los asturianos. Es su casa, y para los que tenemos la suerte de pertenecer a uno de los regimientos más antiguos de Europa es siempre un placer atender a los ciudadanos a los que servimos.