Masángeles abrió el camino. La gijonesa Masángeles Rodríguez -segunda por la izquierda en el podio- pasó a la historia como la primera asturiana que conseguía una medalla en los Juegos Olímpicos. Fue, además, de oro, como capitana del equipo español de hockey hierba

La situación del deporte femenino es igual hoy que hace 25 años. Las atletas seguimos enfrentándonos a los mismos problemas que hace décadas. Si existe una mejora es tan pequeña que apenas se aprecia. Convertirse en deportista de élite, llegar a competir a nivel internacional o en unos Juegos Olímpicos significa una vida de trabajo, constancia y sacrificio: horas de entrenamiento, alimentación concreta y unos hábitos y horarios al servicio de una disciplina.

En Asturias sólo una de cada cuatro personas con licencia deportiva es mujer, cifra ofrecida por el Gobierno del Principado según datos de 2017. Son datos que están muy lejos de las expectativas, pero la buena noticia es que estamos viviendo un crecimiento de los buenos resultados del deporte femenino imparable y motivante. Hay tres deportes en los que la presencia femenina es mayoritaria en Asturias: hípica, patinaje y voleibol. El resto sigue siendo hegemonía masculina.

Hace ya dos ciclos olímpicos que en España el deporte tiene nombre de mujer. Si los Juegos de Barcelona 1992 significaron el despegue definitivo del deporte español, no fue hasta los Juegos de Londres de 2012 cuando se marcó un punto de inflexión en el auge femenino. Las mujeres conquistamos 11 de las 17 medallas de España en Londres. En Asturias hubo que esperar 20 años para ver una nueva medalla femenina, desde la de oro de María Ángeles Rodríguez de hockey en Barcelona-92, hasta la mía en vela o el bronce de Jessica Alonso en balonmano en Londres 2012.

Fuera de los Juegos Olímpicos, las mujeres también tenemos los últimos éxitos deportivos asturianos; la quinta Copa de Europa de hockey para el Hostelcur y la primera Copa de la Reina de balonmano para el Mavi La Calzada son los grandes ejemplos. El deporte en Asturias también tiene nombre de mujer.

No ocurre así en las federaciones deportivas asturianas, con un casi nulo peso de la mujer, infrarrepresentada en 49 de las 53 federaciones. Además, el abandono deportivo femenino llega hasta el 90 por ciento cuando se cumplen los 14 años, cifra muy elevada respecto a las cuotas masculinas. El poco apoyo al deporte femenino, la menor cantidad de mujeres deportistas referentes, la falta de proyección social y la poca profesionalización son algunas de las causas de este abandono.

A pesar de tener en Asturias menos mujeres federadas, un mayor número de abandono deportivo y unas ayudas económicas limitadas, los resultados del deporte femenino son los que mandan, lo que representa una inmensa hazaña. Quizá sea éste un momento de cambio, de ser un referente para todo el deporte base femenino que tan bien se está trabajando en Asturias, pero en el que tan poca proyección profesional de futuro se consigue.