Enhorabuena a Prensa Ibérica por su 40.º aniversario. Cuatro décadas dan para mucho, y habrá habido errores, naturalmente, pero tengo la convicción de que el balance es positivo. No ya en referencia a la trayectoria como proyecto empresarial -que también-, sino -y es lo más importante- por el buen desempeño de la función social que corresponde a los medios de comunicación.

En ese sentido, y ahora que la mentira acecha en cada esquina de la red con el nuevo nombre de “fake news” y pone en peligro incluso la democracia, qué menos que celebrar efusivamente este cumpleaños, por lo que nos toca en cuanto a receptores de su información objetiva y opinión fundamentada, y desearle a Prensa Ibérica que cumpla muchísimos más.

Es ocasión para poner de relieve valores, que en nuestro caso percibimos a través de uno de los diarios del grupo, LA NUEVA ESPAÑA, pero que doy por seguro son compartidos por el resto.

En primer lugar, la apuesta por lo próximo, desarrollando una información local de calidad y entendiendo ésta como un elemento fundamental para la conformación de la ciudadanía crítica que nuestra sociedad tanto necesita.

En segundo lugar, el respeto a la pluralidad, con cabida para perspectivas diversas, afines o no a la línea editorial. La Unión General de Trabajadores siempre ha contado con espacio en las páginas de LA NUEVA ESPAÑA, como me consta que lo tienen todas aquellas entidades o personas con algo que comunicar o aportar.

Y, en tercer lugar, el fuerte compromiso con el territorio, lo que en el caso de Asturias implica apoyar e impulsar, como lo hace LA NUEVA ESPAÑA, la idea de que la industria asturiana es motor de la economía, fuente de empleo de calidad y determinante para el desarrollo de otros sectores como los servicios avanzados.

Finalmente, traslado la enhorabuena a todos los trabajadores y trabajadoras que a lo largo de todos estos años han contribuido con su esfuerzo y su talento a la construcción de este proyecto al que deseamos como mínimo otros cuarenta años de vida, pues el periodismo profesional y de calidad es la única alternativa frente a la desinformación.