Las efemérides como la de Prensa Ibérica son fechas tradicionales de balances, felicitaciones y enhorabuenas. Los cuarenta años que celebra coinciden felizmente con los de la Constitución, piedra agular de nuestra convivencia y referencia ineludible de nuestros derechos, libertades y, también, deberes individuales y colectivos. Es ocasión oportuna para brindar por los dos, por Prensa Ibérica y por la Constitución, unidos por la fecha de la celebración, y por el progreso de Asturias. Esta casualidad -o, tal vez, no tanta- justifica que quienes somos conscientes de que la democracia es un sistema de opinión pública renovemos los votos por la buena salud del respeto y la protección de los derechos constitucionales a difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción, y a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión.

Es ocasión para brindar por Prensa Ibérica y por la Constitución, unidos por la fecha de la celebración, y por el progreso de Asturias

La que entonces se denominó «libertad de imprenta» y se discutió antes, incluso, que la Constitución tiene una larga tradición en España, y propició la primera intervención asturiana en las Cortes de Cádiz, protagonizada por Argüelles. Sus debates tuvieron la singularidad de unir ocasionalmente a dos asturianos de ideas antagónicas, como el gobernador eclesiástico de Oviedo -y más tarde cardenal- Pedro Inguanzo y el “divino” Agustín Argüelles, que luego llegaría a presidente de las Cortes. Deseo recordar hoy en esta efeméride una memorable intervención del ilustre riosellano: “Todo hombre en materias políticas puede creer lo que quiera; y si uno dice que la única autoridad legítima es el diván de Constantinopla, dirá un absurdo; pero su opinión debe de ser libre, siempre que a favor de ella no quiera sustraerse a la obediencia y respeto debido a la ley y a la autoridad establecida”. Parece que el discurso de Argüelles fue ayer.

Como homenaje a Prensa Ibérica evoco estas palabras brindando por que la «libertad de imprenta» no se marchite en Asturias y reverdezca en los próximos 40 años. Es pieza clave para progresar y superar la decadencia.