En los complejos tiempos que nos ha tocado vivir cobra especial importancia disponer de la información suficiente y de diferentes análisis y comentarios para poder conformar una opinión adecuada.

Es éste un papel que corresponde, en gran medida, a los medios de comunicación, que aseguran también, de esta forma, la imprescindible libertad y pluralidad informativa que se encuentran en la base de nuestro modelo de sociedad.

Periódicos como La Nueva España son un activo imprescindible para divulgar y preservar todos los valores que nos han permitido construir un país cada vez más libre, abierto y equilibrado, lejos de distorsiones o falsedades que nada aportan al discurso público.

Un resultado así sólo puede ser fruto del esfuerzo, el talento y el ejercicio de un periodismo independiente y responsable

Un papel que La Nueva España ejerce con la libertad y solvencia que le otorga su inclusión en el grupo periodístico Prensa Ibérica, guiado por los principios, trayectoria y solidez que le han permitido liderar estos “primeros” cuarenta años que se solapan con la etapa democrática y de mayores avances de la sociedad española en todos los órdenes.

La Nueva España ha sido testigo del día a día de Asturias desde hace más de ocho décadas, y desde su inclusión en Prensa Ibérica vive, además, el periodo más feliz de su larga historia, siendo uno de los diarios con mayor difusión.

Alcanzar un resultado así sólo puede ser fruto de muchos esfuerzos, de la suma de no poco talento y del ejercicio de un periodismo independiente y responsable, que ha primado, sobre cualquier otro, el interés de la sociedad a la que informa.

Para la Fundación Princesa de Asturias, La Nueva España ha sido, a lo largo de los años, un apoyo insustituible. Gracias a esa ayuda, hemos llegado a un número cada vez mayor de asturianos, que conocen así más y mejor nuestra institución.

Por todo ello, felicito a Prensa Ibérica y a La Nueva España por todo lo hecho hasta llegar aquí y les deseo un futuro lleno de éxitos.