48 Apoyo para las actividades que han aumentado sus empresas durante la crisis

Las grandes decisiones sobre por dónde debe orientarse el nuevo modelo de crecimiento asturiano que sustituya al anterior ya están siendo tomadas por los empresarios, ahora la región debe hacer todo lo posible para favorecer esas actividades

Joaquín Lorences
Catedrático de Análisis Económico

Una de las consecuencias de la crisis ha sido la destrucción de tejido productivo, que en unidades de producción se traduce en la pérdida de más de 8000 empresas entre 2008 y 2014. Es decir, la economía asturiana, que ni en su mejor momento, como era 2008, pudo conseguir una tasa de empleo equivalente a la media española, se empequeñeció mucho más y perdió el 13% de sus empresas. Obviamente, recuperar este volumen tan importante de tejido empresarial es una tarea que requerirá importantes esfuerzos tanto del sector público como del privado y unas políticas que deben orientarse claramente a apoyar las actividades donde en plena crisis han registrado aumentos netos del número de empresas.

La inmensa mayoría de las 8000 empresas perdidas durante la crisis pertenecían a las ramas que configuraban el núcleo de la economía asturiana antes de la crisis: Construcción, Comercio, Industria manufacturera, Transporte y Hostelería. Pero no todas las sub-ramas que forman parte de dichas ramas, ni todas las restantes ramas de producción no mencionadas redujeron su número de empresas. Efectivamente durante la crisis algunas actividades mantuvieron sus efectivos y otras incluso los aumentaron. ¿Qué actividades son éstas que no solo han conseguido mantener sino aumentar sus efectivos empresariales durante la recesión más dura de los últimos setenta años? Pues son 84 de un total de 193 ramas, excluidas las financieras y ramas donde pesa mucho el sector público, como la educación y la sanidad. Concretamente, a pesar de que, como se adelantó, la rama Construcción perdió un importante número de empresas, alguna de sus sub-ramas como la ingeniería civil registraron aumentos en el número de empresas con asalariados.

Igualmente, aunque globalmente la Industria manufacturera asturiana perdió tejido productivo, diversas sub-ramas consiguieron aumentarlo o como mínimo mantenerlo, como, por ejemplo, la fabricación de derivados de pescados y mariscos, terminados textiles, pasta de papel y cartón, pinturas, productos farmacéuticos, fibras artificiales y sintéticas, vidrio, abrasivos, tubos, primera transformación del acero, depósitos de metal, máquinas herramientas, material ferroviario, componentes electrónicos, materiales médicos, instalación de maquinaria y equipos industriales, producción y transporte de energía, entre otras sub-ramas industriales. Entre las actividades de servicios, han incrementado el número de empresas el comercio al por menor especializado en productos de alimentación y combustibles, comercio al por mayor no especializado y, dentro del especializado, el relacionado con las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones. Igualmente ha aumentado el número de empresas en diferentes tipos de establecimientos de hotelería y hostelería. Por otra parte, es importante destacar el incremento de empresas dedicadas a lo que normalmente se denomina servicios a las empresas o servicios industriales en los que Asturias siempre fue deficitaria, hecho que puede haber limitado el desarrollo de muchas ramas industriales en la región, por ejemplo: Análisis técnicos, investigación y desarrollo en ciencias naturales y técnicas, diseño especializado, traducción e interpretación, actividades jurídicas y contabilidad, asesoría fiscal, servicios de mantenimiento, actividades auxiliares a las empresas, telecomunicaciones, programación y servicios informáticos, recogida y tratamiento de residuos.

El hecho de que estas actividades hayan incrementado sus empresas durante la recesión constituye una prueba de que detrás de ellas existen proyectos sólidos y competitivos que están poniendo los pilares de un nuevo sistema productivo basado en el conocimiento y la tradición industrial asturiana. Por lo tanto, es evidente que la región debería hacer todo lo posible por favorecer el máximo desarrollo de estas actividades que tendrán un papel creciente en la futura economía regional. Otra característica relevante de las actividades mencionadas es que su desarrollo en Asturias no se produce de una forma aislada sino que se produce dentro de una tendencia general que ya es posible visualizar en la inmensa mayoría de las regiones españolas y que apunta en la misma dirección de generación de un nuevo tejido productivo orientado hacia el desarrollo de los servicios relacionados con las nuevas tecnologías, los servicios complementarios o servicios industriales y de ramas manufactureras de alto valor añadido. Lo imprescindible ahora es tomar cuenta de estas tendencias espontáneas del mercado, detrás de las cuales están muchos nuevos emprendedores y empresarios, y apoyar de forma decidida su crecimiento y desarrollo. A la luz de los datos disponibles sobre la creación y destrucción de empresas se podría afirmar que las grandes decisiones sobre por donde debería orientarse el nuevo modelo de crecimiento que sustituya el anterior de la crisis (basado en actividades de baja tecnología, baja cualificación de la mano de obra y, en consecuencia, baja productividad) ya están siendo tomadas por empresarios que están asumiendo riesgos en entornos enormemente complejos.

La confianza en estos empresarios y emprendedores que están desarrollando las actividades que tendrán un papel creciente en la economías asturiana y española en circunstancias con mucha incertidumbre debería de ser la divisa de los nuevos gobiernos que están surgiendo a lo largo de este año. No obstante, en el caso de Asturias, las actividades por las cuales se podría apostar son muchas más y no de forma artificiosa o forzada sino en función de lo observado en el resto de regiones españolas. Efectivamente, existen actividades que han conseguido incrementos de sus efectivos en un número significativo de regiones y que, por lo tanto, marcan una tendencia que se puede considerar positiva e interesante a tener en cuenta para la región. De tal forma que podría estudiarse la oportunidad de estimular su desarrollo en aquí.