57 Asturias Living Lab, un laboratorio viviente para el bienestar de la tercera edad

La Universidad, los centros de investigación y las empresas deben enfocar su trabajo al servicio de los mayores

Rosa Menéndez
Delegada del CSIC en Asturias

Como delegada institucional del CSIC en Asturias, considero que mis ideas deben enmarcarse en el ámbito de la investigación y de la colaboración institucional.

Nuestra región adolece de algunos problemas serios que provienen de varios factores como el descenso demográfico, la situación geográfica y la población envejecida, entre otros muchos. Desde el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, a través de los tres centros de investigación ubicados en el Principado, se trabaja en mejorar esa relación ciencia-empresa-sociedad. Ahí encuentro que está la clave del progreso de cualquier región.

Convertir a Asturias en un polo científico y tecnológico potente al servicio de nuestros mayores.

En la Declaración sobre la Ciencia y el Uso del Saber Científico publicado por la UNESCO en 1999, en su punto 1, La ciencia al servicio del conocimiento; el conocimiento al servicio del progreso, ya se dice que: "Mediante políticas nacionales de ciencia y como catalizadores que facilitan la interacción y la comunicación entre las partes interesadas, los gobiernos deben reconocer la función esencial que desempeña la investigación científica en la adquisición del saber, la formación de científicos y la educación de los ciudadanos. La investigación científica financiada por el sector privado se ha convertido en un factor clave del desarrollo socioeconómico, pero no puede excluir la necesidad de la investigación financiada con fondos públicos. Ambos sectores deben colaborar estrechamente y considerarse complementarios para financiar las investigaciones científicas que persigan objetivos a largo plazo".

Cómo encauzar estas relaciones, a veces, es complicado. En nuestra región tenemos una Universidad de excelencia, un tejido industrial considerable, varios parques tecnológicos, el CSIC, y diferentes departamentos del Gobierno del Principado. Se está haciendo un gran esfuerzo conjunto en organizar estrategias comunes para lograr un desarrollo tecnológico y científico en la región. Cuando se habla de progreso en términos generales se pretende una mejora en todo aquello que repercuta en un modo de vida aceptable para los ciudadanos, que favorezca el trabajo, la calidad de vida, la mejora del entorno, el acceso a la sanidad, a la educación, etcétera. Para conseguir ese progreso que, para unos, significa ciudades habitables, trabajo de calidad, empresas punteras, universidades con proyección internacional y para otros, simplemente, poder disponer de lo mínimo para vivir, se necesitan políticas de gobierno efectivas, presupuestos aceptables que cubran todas estas necesidades y un trabajo conjunto para completar este puzle y establecer estrategias efectivas que den resultados.

En mi trayectoria gestora he constatado que ideas hay muchas, seguramente buena voluntad también, pero llegar a los resultados finales que terminen favoreciendo este progreso que todos queremos para nuestra región, y en definitiva para nuestro país, se ralentiza en el tiempo. Un aspecto importante es tener las ideas claras sobre qué es aquello en lo que realmente debemos concentrar nuestros esfuerzos para evitar la dispersión. Planteamientos en los que podamos ser competitivos porque disponemos de los medios humanos y de las infraestructuras necesarias para ejecutarlos. Hay uno que constituye una auténtica necesidad y en el que podemos destacar con toda seguridad: contribuir al desarrollo científico y tecnológico orientado a mejorar las condiciones de vida de nuestros mayores, de la denominada edad de plata.

El nivel de envejecimiento de la población asturiana es muy elevado y se necesita una mayor adaptación. Esto incluye zonas residenciales con servicios comunes, una infraestructura sin barreras, asistencia sanitaria y vigilancia. No es algo nuevo, porque ya existe en otros países como EE UU o el Reino Unido, pero nosotros podemos mejorarlo y adaptarlo a nuestra idiosincrasia. Pueden preguntarse qué relación tiene todo esto con el mundo de la investigación. Asturias puede convertirse en un laboratorio vivo. Dirigir nuestra investigación a campos tan variados como alimentos, materiales, salud, tecnologías de la información y la comunicación, turismo, energía, transporte, construcción, etcétera, pensando en nuestros mayores. Disponemos para ello de departamentos universitarios y centros de investigación -de humanidades y de ciencias experimentales-, con experiencia y conocimiento y empresas de distintos sectores que pueden participar en el desarrollo de estas iniciativas. Una investigación multidisciplinar al servicio de la sociedad asturiana.