41 Con el arte por delante

Un equipo que coordine los centros artísticos, formado por sus responsables y profesionales de otras materias, para reducir el feísmo urbano

Francisco Fresno
Escultor y pintor

"Es que quiero sacar de ti tu mejor tú" Pedro Salinas

No son suficientes nuestros sentimientos hacia la propia tierra. Más allá del sentir, desde los ámbitos político, cultural, económico, etcétera, vamos configurando uno u otro puzle según la forma de nuestras actuaciones.

Una idea para articular este puzle podría ser la de comunicar y cohesionar la inteligencia de sus piezas en la interrelación entre ellas, y aunque esto no suponga ninguna novedad, sí se puede justificar a partir de estrategias ya iniciadas, considerándolas de forma crítica y constructiva, con propuestas para su mejor desarrollo y eficiencia.

Se da la paradoja de que una gran parte de la sociedad, y en su representación un buen número de políticos, considera las artes importantes, pero, a la vez, prescindibles, como si fueran el último plato de un menú. Este hecho se nutre, sin duda, de una idea trasnochada del arte y los artistas, a los que todavía se sigue considerando dentro de una falsa bohemia decimonónica, e ignorando del arte el valor de otros objetivos, simbólicos, instrumentales y educativos.

Un ejemplo muy claro de ello lo tenemos en el propio Parlamento asturiano desde 1998, que cuenta en el Hemiciclo con una extraordinaria obra de la artista María Jesús Rodríguez, "Sele ye la nueche", una representación plástica que se puede interpretar como los estratos de la memoria de nuestro paisaje, del subsuelo minero y las cubiertas de pizarra del Occidente. Esta obra fue la mejor valorada en un concurso por un jurado con los anteriores directores del Museo de Bellas Artes José Antonio Castañón y Emilio Marcos Vallaure, con voz y sin voto. Pero los representantes políticos, con voto, prefirieron que esta pieza quedara en la parte de atrás, en vez de en el espacio más visible previsto en las bases, por lo que para tal frente encargaron después un escudo como reflejo de sus convencionalismos.

Sin embargo, debemos aplaudir la cohesión que se ha puesto en marcha en esta legislatura de formar un equipo comunicado con los directores de los principales equipamientos artísticos de la región. Pero entendemos que para ser coherentes y ambiciosos, para "sacar el mejor tú" de lo propio, debería obrarse con una equidad congruente para no seguir abundando en la contradicción de la paradoja señalada.

Pongamos un solo ejemplo de la necesidad de coherencia. El equipamiento artístico más importante de nuestra región es el Museo de Bellas Artes, que se encuentra también entre los más destacados de nuestro país, pero, a la vez, y en contraste con su nivel, lleva desde 2011 con cero euros de presupuesto en el capítulo 6 de inversiones, además de con significativas carencias de personal, supliéndose tales carencias con el voluntarismo interno del Museo y con el externo de los creadores. Entendemos que para el Gobierno del Principado la escala de medios económicos y humanos debería ser acorde con la importancia y las necesidades museísticas, manteniendo una equidad que en algunos capítulos cabe entre lo mucho y la nada.

Al Barón de Münchhausen no lo empujaron para salir de una ciénaga, salió agarrándose él de sus cabellos y tirando hacia arriba con todas sus fuerzas. Si creemos en las rentabilidades múltiples del arte, incluida la económica, debemos asumir las dos acepciones del término inversión: la económica, y la de invertir las malas inercias, creyendo desde la responsabilidad pública en los diferentes papeles del arte para, con amplitud de miras, servir de ejemplo y contagiar a los demás.

Para llegar a todas las piezas del puzle asturiano, proponemos una ampliación del actual equipo de directores de los centros artísticos, volviéndolo multidisciplinar, incluyendo en él a urbanistas, arquitectos, filósofos, sociólogos, artistas de diferentes disciplinas, economistas, etcétera, para rentabilizar las diferentes capacidades creativas y diseñar estrategias y actuaciones en todo el territorio, para reducir el feísmo urbano, para intervenir en el paisaje, para revitalizar los espacios degradados y poner en valor el patrimonio industrial, para no desperdiciar el 1,5% cultural de las partidas para obras públicas, para volver más atractivos nuestros entornos y convertirlos en un factor de localización… y para cumplir con lo que dice la psicología conductista: que nuestras conductas son actos en contextos influidos por nuestro exterior observable. Por ello, pongamos el arte por delante para mejorar lo que vemos tras tirar en común de nuestras propias inteligencias.