27 "Erasmus" para todos los asturianos, no sólo los jóvenes

Una fórmula para promover el intercambio cultural, la práctica de idiomas y la superación personal más allá del ámbito académico

| Pablo García
Rosa Aza
Economista

La invitación de La Nueva España para exponer una idea para Asturias, sin necesidad de cuantificar su coste ni preocuparme del mismo, es una buena ocasión para hacer una propuesta que podría ser muy beneficiosa para situar a nuestra región en línea preferente de salida hacia un futuro siempre incierto y que, seguramente, tiene hoy aún mayor nivel de incertidumbre por la situación de cambios acelerados que vivimos.

Los estudiantes que cursan parte de sus estudios en una Universidad extranjera con el Programa "Erasmus" no sólo perfeccionan el idioma sino que tienen una oportunidad aún más importante, conocer cómo piensan sus compañeros. Pueden contrastar su visión de la vida con la de otros que no han tenido el mismo entorno social y familiar, ni la misma educación, conviven con compañeros procedentes de distintos países, de diversas culturas, tienen la posibilidad de ver que, al final, los valores no son tan distintos y que esas diferencias pueden no depender del país donde hayan nacido. Desarrollan amistades con personas diferentes que resultan ser no tan diferentes. Pierden el miedo a salir fuera de su casa, el extranjero ya no es tan extranjero.

Gran parte de estos estudiantes tienen éxito en las universidades de destino, que tienen un sistema distinto al nuestro. Son capaces de adaptarse a entornos diferentes y desarrollan capacidades que les preparan para los cambios que les deparará el futuro. Vuelven con más herramientas para afrontar la adversidad, más fortalecidos y más preparados para alcanzar la excelencia personal y profesional, con mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, más resilientes tal como define este término la neurociencia.

Con un fin semejante, mi propuesta es que se aplique esta idea a todos los asturianos para que seamos capaces de entender otras culturas y otras formas de pensar, para que el cambio, la innovación, sea parte de nuestra cultura, que la Cordillera sea menos alta y el extranjero menos extranjero, que conservemos lo nuestro pero abierto al mundo.

Empiezo por mi entorno más cercano, la Universidad. Creo que mejoraría la calidad de los análisis que desde la Universidad hacemos de la sociedad si los profesores pasasen un tiempo en empresas u organizaciones de otros países, cambiando su puesto de trabajo con el de miembros de estas instituciones. Con esta experiencia podrían entender mejor, cada una de las dos partes, las necesidades de los otros, hablar un idioma común. De igual manera, al transmitir los conocimientos adquiridos a nuestros alumnos, les acercaríamos mejor a los problemas reales y a la búsqueda de soluciones innovadoras a los mismos, contribuyendo positivamente a su formación y a que, al finalizar sus estudios, tengan una sólida base para su carrera profesional y sean más útiles a la sociedad.

Los investigadores universitarios podrían conocer directamente las necesidades de las empresas, y las empresas, la capacidad de los investigadores para ayudarles a resolver problemas. Profesores e investigadores podrían ser con esta experiencia mejores transmisores del cambio y de la innovación a la sociedad.

Un "Erasmus" para los maestros y profesores en lugares donde la educación es excelente con el fin de que conozcan sus claves de éxito y que puedan trasplantarlas a nuestra tierra para que nuestros niños y jóvenes estén en mejores condiciones para afrontar el futuro con más tranquilidad.

Tampoco estaría nada mal que las personas que están en los niveles de decisión de las empresas y organizaciones pasaran un tiempo en entidades equivalentes de otros países más productivos, en los que a las cinco y media o seis de la tarde, como máximo, apagan la luz y se van todos los empleados a sus casas. Muchos de estos países tienen menos problemas de conciliación de la vida familiar con la laboral, menos problemas de bajas tasas de fertilidad y de envejecimiento de la población.

No estaría nada mal que nuestros políticos estuvieran un tiempo en países donde alcanzar pactos es parte de su trabajo, y los consiguen. Que vieran cómo establecen acuerdos en algunos temas básicos para la sociedad, que no se deberían modificar cada vez que hay cambio de gobierno. Pactan y mantienen los pactos. Que hay decisiones que es necesario tomar con criterios técnicos y hay que dejárselas a los técnicos, y que otras son de su competencia porque son políticas.