17 Escuela de sucesores

Un centro dirigido a garantizar el relevo al frente de las compañías familiares asturianas, porque para crear empleo necesitamos fomentar tanto las vocaciones emprendedoras como las continuadoras dentro y fuera de las familias empresarias

Escuela de sucesores
Eva Rodríguez
Presidenta de la Asociación Asturiana de la Empresa Familiar

Para ser empresaria son necesarias tres cosas: querer, saber y poder. En efecto, hacen falta financiación, infraestructuras o ayudas; todo eso entra en el poder. También es decisiva la formación, la teoría, los conocimientos; en definitiva, el saber. Pero lo que es realmente imprescindible es la vocación: el querer. Y lo es por una razón muy simple: porque con voluntad se consigue todo y sin ella, sin vocación, sin ambición, sin ganas de hacer cosas, nada es posible.

En Asturias nos faltan ganas, nos faltan vocaciones emprendedoras, nos falta ambición. Tenemos, teóricamente, la generación mejor preparada de toda nuestra historia, gastamos muchos recursos en formar buenos profesionales, concedemos ayudas a los negocios de nueva implantación, pero eso sólo nos sirve para exportar cerebros y talento (o para importar oportunistas) y, al final, comprobamos que siguen siendo más las empresas que cierran que las que abren.

Sin embargo, no todo es negativo. Las familias empresarias siguen aguantando el tirón. Con mucho esfuerzo, los pequeños y grandes negocios familiares continúan adelante. Y el binomio familia-empresa se consolida como una de las principales referencias socioeconómicas de Asturias. Ésas son las evidencias: en las últimas décadas, el progresivo deterioro de la industria estatal trajo consigo la aparición de pequeñas y medianas empresas familiares que fueron nutriendo, discreta pero indiscutiblemente, los distintos sectores de la actividad económica asturiana. Demostraron estar más preparadas para resistir que las multinacionales y, así, la estadística les terminó dando la razón: el nivel de pervivencia de las empresas familiares es clara y porcentualmente mayor que el de otros modelos de negocio.

Partiendo de esta base, de esta certeza compartida por los empresarios familiares que integramos la Asociación Asturiana de Empresa Familiar, creemos que es inteligente, conveniente y necesario impulsar la creación de una "escuela de sucesores" que garantice la continuidad de los negocios familiares en nuestra comunidad autónoma. Una "escuela de sucesores" que cultive la gratitud a quienes iniciaron y consolidaron los negocios familiares y que, a su vez, potencie la autonomía personal y el desarrollo del talento que permita a los sucesores aprender a ver por sí mismos las cosas. Sólo así podrán ser dignos sucesores.

La participación de profesores docentes, de escuelas de negocio, de consultores expertos en empresa familiar y, sobre todo, la colaboración activa de fundadores y líderes de empresas familiares debería ser el motor principal para la puesta en marcha de esta iniciativa. En las empresas familiares y en las familias empresarias aprendimos de nuestros mayores que la principal tarea de un padre/madre-empresario/a es enseñar lo que uno sabe; transmitirlo: darle continuidad. De nuestros padres aprendimos los valores del esfuerzo, el trabajo bien hecho y el cumplimiento de nuestras obligaciones. Porque la confianza en el negocio se genera con el cumplimiento de lo acordado. Y porque no hay otra manera de hacer crecer el amor a nuestros oficios que conocerlos y respetarlos.

Por eso creemos que una "escuela de sucesores" puede ser un excelente instrumento para impulsar y fortalecer el relevo generacional de nuestras empresas familiares: porque el mejor sitio para fomentar la vocación emprendedora es la familia, y el mejor tejido empresarial es el que ya existe. Es una cuestión de análisis contrastado de retorno de la inversión: es mucho más lógico, barato y eficaz mantener abierto un negocio que intentar crear uno nuevo. Por eso, es fundamental fomentar las vocaciones emprendedoras dentro de las empresas: por eso es importante impulsar las vocaciones continuadoras dentro de los negocios; y por eso debemos seguir trabajando las vocaciones intraemprendedoras dentro de las familias.

Queremos animar a los jóvenes sucesores a compartir este espacio abierto de aprendizaje donde poder escuchar y reflexionar sobre los retos y desafíos que deberán enfrentar. Porque la capacidad de escucha y la reflexión compartida con otros sucesores son la mejor garantía para asegurar el presente y el futuro de la empresa familiar asturiana.