35 Insistir en lo que marcha

Crear un consorcio que lidere un salto cualitativo en el turismo para construir un discurso articulador de la oferta y doblar en una década el tamaño del sector: hay un acervo cultural, histórico, mítico, que interactúa de forma constante con el paisajístico

Insistir en lo que marcha
| Pablo García
Pedro de Silva
Abogado, escritor y columnista

Primum vivere, deinde philosophare. Hay mil ideas maravillosas para Asturias en las que ejercitar el ingenio, pero entiendo que aquí se pide alguna que sea realizable y útil. Vamos allá:

1. Por más vueltas que se den, el único sector capaz de generar un volumen apreciable de empleo a corto y medio plazo es el del turismo. Esto sería tomado a risa hace treinta años (de hecho lo fue), pero ahora tiene el aval de que esta “nueva economía” ha sido la que ha ayudado a compensar el desalojo de empleo en la industria y el campo. Verlo así no es postergar la industria, verdadero factor de consistencia de nuestra economía; lo que se dice es que no es fácil que cree empleo significativo.

2. A diferencia de lo que ocurría hace treinta años, ahora hay una verdadera “industria turística”, desde un punto de vista empresarial y de equipamientos de todo tipo (incluso sobra alguno; pero también falta alguno, como el museo didáctico de la batalla de Covadonga, en Cangas de Onís). A partir de esa realidad, el objetivo sería inducir un salto cualitativo del sector del turismo, a fin de cualificarlo y dignificarlo, dotarlo de singularidad, estabilizarlo a lo largo del año, repartirlo por la geografía regional, hacer que coadyuve a la preservación y conocimiento de los valores de la región, y hacerlo compatible con la conservación del medio. Llamo salto cualitativo a doblar el tamaño en no más de una década, pero también a ponerlo en rumbo hacia esa pluralidad de objetivos.

3. En mi opinión, ese salto cualitativo requiere construir un discurso de la oferta turística de Asturias. Hay un acervo cultural, prehistórico, histórico, mítico, folclórico, patrimonial, gastronómico y lúdico-festivo que interactúa de forma constante con el acervo geográfico, paisajístico, botánico y faunístico. Asturias es paraíso natural, pero también lo es de historia, cultura ancestral, cultura material y patrimonio industrial. Poner en valor ese complejo acervo, base de una identidad (en el fondo es el que forma un sistema llamado Asturias), requiere colocarlo de forma interesante en el expositor: he ahí la función del discurso articulador. Un modo también de dignificar la oferta turística y generar un flujo de autorreconocimiento entre asturianos.

4. El sujeto eficiente (en última instancia: el empresario) de ese programa no puede ser el Principado, ni los ayuntamientos, ni el sector privado, ni el de las iniciativas sociales, sino la instancia capaz de articularlos a todos de forma flexible, dialéctica y cooperadora. Pensemos en un nuevo consorcio turístico, quizás de mayoría privada, en el que estén presentes administraciones, estructuras de fomento ya existentes, agentes económicos y entidades sociales, cuya tarea sería definir y alimentar el modelo, promover iniciativas, integrar las que se acojan bajo una marca y caracterización, publicitar al exterior y comunicar al interior, organizar los recursos existentes y fomentar los que no existen. A la cabeza ejecutiva, un comisario, de perfil profesional, elegido por consenso.

5. Con todo, la cabeza instrumental debería ser una web, con amplio espectro de funciones: informar, promocionar, comunicar, dar estatuto al discurso, canalizar nuevos modos de comunicación con el público, mantener la tensión mediática... pero también organizar, dotar de coherencia operativa al sistema, dar consistencia a la imagen y marca, reunir y ofertar los recursos turísticos. Es decir, la web tendría, desde luego, una proyección externa, como gran guía de guías y oferta de ofertas, con todos los enlaces a los que remita, pero a la vez una dimensión orgánica, articulando el sistema-turismo, permitiendo su realimentación, operando como plataforma intranet para los agentes.

6. Todo ello debería favorecer varios tipos de sinergias y ventajas de escala. En primer lugar, la territorial: Asturias quizás tenga masa crítica para un programa turístico propio y diferenciado, pero ninguna de sus ciudades o comarcas la tiene. En segundo lugar, la política: un programa turístico a largo plazo necesita fuerte consenso, que lo impermeabilice de la coyuntura y le dé estabilidad. En tercer lugar, la público/privada: gran parte de equipamientos y recursos turísticos son públicos, y la mayor parte de las redes de servicios, privadas. Lo público y lo privado deberían colaborar de manera efectiva en la elaboración y ejecución del programa.

7. Pero la premisa es una decidida voluntad empresarial y política de, erigiendo lo anterior en prioridad, hacerlo. Sin esa gasolina no hay viaje.