02 La edad y el territorio

Hay que dar respuesta al cuidado de los mayores y a las iniciativas de rejuvenecimiento de las poblaciones rurales

Pedro Sanjurjo González
Presidente de la Junta General del Principado de Asturias

Las asturianas y asturianos viven vidas mejores, más saludables y más longevas. Eso dicen las estadísticas. Esos datos son un orgullo, y más si los comparamos con las medias europeas, en las que España ocupa un lugar medio-alto en la tabla de previsiones de esperanza de vida; pero nuestra tierra se destaca en el pelotón de cabeza del envejecimiento. Vivimos más y nuestra expectativa como comunidad y como país es la de seguir esa senda de longevidad y de bienestar vital: entre hoy y 2060 las proyecciones de la Unión Europea nos dicen que la media de edad crecerá cinco años entre las mujeres y seis entre los varones.

Pero las previsiones de la Comisión Europea también nos dicen que, si no cambian las cosas, habrá menos población, menos jóvenes y más mayores de 65 años (un 12% más del total de ciudadanos). Y que los costes de esa mejora de expectativas han de adaptarse a unas previsiones de equilibrio para que su peso en los productos interiores brutos de nuestros países esté por debajo del 25,4% actual. Y todo ello basado, sobre todo, en una reducción del desempleo que elimine la pesada carga de los subsidios. Es cierto que en estas proyecciones no figuran eventuales escenarios de renta básica universal, los cambios previsibles de la sociedad robótica, etcétera; pero, en cualquier caso, indican cuáles son las hipótesis sobre las que se construirán los presupuestos europeos en los próximos años.

La preocupación por la situación en nuestra tierra ha llevado al Gobierno de Asturias a crear un conjunto de iniciativas para hacer posible una Estrategia integral asturiana de envejecimiento activo. Y entre la diversidad de proyectos, resulta particularmente significativo el que ha conseguido que Asturias sea elegida como punto de referencia europeo, en el marco del partenariado europeo de innovación en envejecimiento activo y saludable, con una propuesta encuadrada en la prioridad "Envejecimiento demográfico y calidad de vida: Biomedicina y polo de salud". En ella se vincula nuestro excelente sistema sanitario público con las condiciones demográficas singulares de Asturias para mejorar la calidad de vida de las personas mayores, reducir por eficiencia los costes de salud y de cuidado y lograr que esa mejora repercuta en nuestra economía a través del desarrollo de las tecnologías, el saber hacer y el emprendimiento de empresas cualificadas en este nuevo sector de la economía de servicios.

La combinación entre el crecimiento de nuestra población mayor y la estructura territorial de nuestra geografía humana asturiana anuncia para los próximos años un escenario de preocupante despoblamiento de comarcas enteras, cuya vida productiva sostenible se verá muy pronto amenazada por ese efecto: menos mano de obra activa y cercana para mantener un territorio que necesita de cuidados y atención que hagan de nuestro paisaje un valor en alza, buscando el equilibrio adecuado entre la presencia humana, la explotación racional y sostenible de los recursos agroalimentarios y forestales y el respeto y mejora de una naturaleza que vale mucho más que cualquier paisaje pintado por un artista famoso. Hay pues que dar respuesta, en el marco de las estrategias integrales de desarrollo rural de Asturias, a las iniciativas de rejuvenecimiento de las poblaciones rurales, incentivando la llegada y el asentamiento de quienes, cada vez con más frecuencia, se plantean un modelo de vida y de productividad personal o familiar basado en la sostenibilidad y el uso racional de los recursos naturales. Ese reto es uno de los más complejos y atractivos a los que nos enfrentamos ahora mismo. Y a los que hemos de dar respuestas inteligentes, complejas y consensuadas.

Hace menos de un mes, aprovechando mi responsabilidad como presidente de la Conferencia de Presidencias de Parlamentos Autonómicos de España (COPREPA), tuve ocasión de plantear el problema. Días atrás, en una asamblea general de la Conferencia de Asambleas Legislativas de las Regiones de Europa (CALRE) se aprobó una propuesta de parlamentos españoles, apoyada por las asambleas de Gales y Azores, para poner en marcha en el marco de la CALRE un Grupo de Trabajo de Envejecimiento y Despoblamiento. En este grupo, que estará dirigido por la presidenta de las Cortes de Castilla y León, queremos tener un papel activo desde el momento mismo de su constitución.

Es tarea principal de nuestra Junta General del Principado el debate y la atención a los muchos retos que nuestra comunidad deberá afrontar y resolver en unas décadas que verán cambios tecnológicos asombrosos, que modificarán comportamientos, rutinas y el concepto mismo de trabajo y de vida digna; procesos que cambiarán la cultura de los pueblos y podrán provocar reequilibrios o desequilibrios mayores, en función de las decisiones que vayamos tomando y del mejor aprovechamiento de la energía de la voluntad colectiva de nuestra ciudadanía. Y mi modesta aportación a esos procesos será la de hacer los esfuerzos necesarios para saber estar a la altura de ese desafío.