37 La escuela, factor de desarrollo rural

Abrir los colegios a toda la comunidad con iniciativas que complementen la formación académica, que generen conocimiento y también ayuden a crear pensamiento

La escuela, factor de desarrollo rural
| Fernando Rodríguez
Luis Felipe Fernández García
Profesor del IES Elisa y Luis Villamil, Máster en Intervención e Investigación Socioeducativa, coordinador del Foro Comunicación y Escuela

Ninguna comunidad, Asturias tampoco, puede sustraerse hoy a los grandes problemas globales: la multiculturalidad, el desarrollo sostenible, la cohesión e inclusión social, la igualdad de género, etcétera. A estos, cada territorio suma aquellos retos que considera claves para su devenir, bien porque sean importantes para su propia supervivencia, bien porque formen parte del proyecto colectivo planteado desde el ámbito de sus ciudadanos o de sus instituciones.

Son muchos los desafíos a los que tendrá que enfrentarse la Asturias rural del siglo XXI, en especial el frenético ritmo de despoblamiento y la falta de proyectos de vida dignos para las personas que aún la habitan. Para lograrlo, entre otras cuestiones, será preciso crear más y mejores expectativas de futuro para los jóvenes, haciéndolo, además, en un marco que sea considerado con su patrimonio cultural y medioambiental. Pero nada de esto será realidad si no somos capaces de diseñar nuevas e imaginativas formas en el terreno de la educación. A fin de cuentas, no es posible el avance de un pueblo sin logros en el terreno educativo, pues, como es bien sabido, la educación es una condición sine qua non para el progreso de una sociedad.

Para poder responder a todos estos cambios que permanentemente se están produciendo, la escuela en el medio rural necesita volver a ser pensada, aunar voluntades y esfuerzos con su entorno y las gentes que lo habitan, en aras a la orientación social que, en este contexto histórico, debe tener su labor.

No es posible, desde mi punto de vista, otro planteamiento que una escuela abierta a la comunidad en el medio rural de nuestra región. Una escuela abierta a la comunidad y una comunidad que participa en el diseño y en el desarrollo de la escuela, porque la educación, como compromiso de toda la sociedad, necesita cada vez más de proyectos y programas que se preocupen de formar e instruir a toda la ciudadanía, de manera significativa en el entorno rural.

Así, la escuela debe propiciar iniciativas que persigan la integración cultural, la participación democrática, la igualdad de oportunidades, la justicia social… Y, por lo tanto, no debe ser sólo un lugar de instrucción académica, aunque la educación formal siga siendo el núcleo de los aprendizajes, sino que tiene que salir al encuentro de otras iniciativas que complementen esa formación académica, ampliando el horizonte de aprendizaje del alumnado. Es preciso formular nuevas propuestas para conseguir unos centros educativos más abiertos, en los que se posibiliten modelos pedagógicos innovadores y transformadores del entorno en el que se ubican y que, además, sean capaces de ofertar programas que den respuesta a las necesidades del grupo social al que se pretenden destinar.

En mi caso, no he concebido nunca, en todos estos años dedicados a la formación de los niños y jóvenes en el medio rural asturiano, una escuela que no esté en permanente diálogo con el entorno. Siempre he defendido, con profundo convencimiento, que la escuela, en un entorno rural, no debería limitarse únicamente al público escolar, aunque ciertamente sea su prioridad, sino que debería inscribirse en una dinámica de formación durante toda la vida con vistas a mejorar las competencias, los conocimientos y las cualificaciones de todos los ciudadanos. Es necesario pensar en unas instituciones educativas capaces de diseñar proyectos que actúen como motor en la sociedad que las rodea, proyectos que generen conocimiento y ayuden a crear pensamiento, que sean instrumentos de progreso, de ciudadanía, de cultura, de apuesta por la equidad y la igualdad de oportunidades… En fin, proyectos que apuesten por la innovación, la investigación y la calidad educativa. Una innovación que debe convertir a las instituciones escolares en lugares más democráticos, atractivos y estimulantes, donde no solamente se facilite la adquisición del conocimiento, sino también la comprensión de lo que da sentido al propio conocimiento, en cuanto éste se relaciona con el sujeto y su contexto.

Tenemos que ser capaces, desde el ámbito escolar, de poner el germen para que los niños y jóvenes que viven en los pequeños pueblos de Asturias puedan desarrollar plenamente proyectos de vida de calidad en su propio hábitat y contribuir, con ello, aunque sea humildemente, a mejorar, transformar y dignificar el medio rural, clave en la Asturias que nos ha tocado vivir. Si lo logramos, probablemente habremos ganado el futuro.