50 La especialización en la vejez

Asturias podría ofrecer sus inmensos recursos naturales, paisajísiticos y su rico patrimonio a los jubilados que quieren vivir con ilusión e intensidad

Martín Caicoya
Médico

¿Qué palancas podríamos utilizar para levantar nuestro país agonizante? Es pura biología. Cuando un cuerpo ha perdido capacidad de regenerarse, su destino es la muerte. Y en Asturias el aparato reproductivo se ha contraído de tal forma que es incapaz siquiera de sustituir lo que pierde. Está obligada a remodelarse para sobrevivir. Como los animales que en la adversidad reducen su tamaño, así es el destino de Asturias. Pero ¿qué sociedad? ¿Podemos competir con las pujantes y enérgicas que están inventando un mundo nuevo? ¿O tenemos que aprovechar las fortalezas que a ellos les faltan?

Mi trayectoria como sanitario me inclinaría a proponer como futuro el desarrollo de la biotecnología aprovechando nuestro nuevo Hospital y el potencial de la Universidad y de los parques tecnológicos. Juntos pueden ser invencibles. Pero por ese camino discurren todas las regiones y naciones y nuestra posición de partida no es mejor que la de otros, sin ignorar áreas de excelencia. Sueño con una Asturias a lo Vermont, ese Estado de EE UU que es su paraíso natural.

Nuestra región se distingue por su paisaje, por la buena imagen que los españoles tienen de nosotros, por nuestros alimentos que evocan una tierra indómita y pura y, sobre todo, por un patrimonio cultural inigualable. Esa plataforma es la que debemos explotar, sin abandonar el desarrollo e innovación industrial y tecnológico. Somos ya una tierra de ancianos. ¿Por qué no especializarnos en ello? Podríamos ofrecer las bondades del país a los jubilados que buscan aún vivir con ilusión e intensidad. Tenemos los recursos culturales y paisajísticos. Se puede desarrollar toda una industria que responda a ese afán de saber y experimentar que tantos conservan aún.

Y la que cubra sus necesidades de salud y bienestar. La explotación adecuada de nuestros recursos en empresas conjuntas con la Universidad, los ayuntamientos, el Gobierno del Principado y la iniciativa privada puede generar conocimiento y tecnología. Un conocimiento que aspira a saber para mejorar nuestro estar en el mundo, pero, también, porque consigue hacer atractiva la cultura, la historia y su relación con el presente, un resultado que se puede comercializar. Y una tecnología innovadora que ayude a explotar esos recursos. Fines y medios que se refuerzan. Y si el ocio puede ser fuente de riqueza para nuestro país, cuánto más el estudio y desarrollo de industrias del envejecimiento saludable. Ahí es donde la biotecnología puede encontrar un área interesante. Lo mismo que los servicios sociales como campo de estudio y experimentación.

Y qué decir de los servicios médicos, que pueden llegar a la excelencia en la prevención, cuidado y rehabilitación de los ancianos. Unos servicios que por su fiabilidad atraerán a jubilados y reforzará la posición de la región en investigación e innovación en el envejecimiento, un área con tanto futuro.

Y si los grupos de investigación y los servicios, sanitarios y sociales, crecen en tamaño y calidad, podrán importar talento y exportar conocimiento y tecnología. Asturias, un país de viejos que se especializa en la vejez y a través de ella se regenera, se rejuvenece.