21 La lección de las leyendas urbanas

Una apuesta por el talento, la educación y la investigación de máxima calidad para reconstruir el dinamismo de Asturias desde la creatividad y el esfuerzo colectivo

La lección de las leyendas urbanas
| Mortiner
Daniel Ripa
Secretario General de Podemos en Asturias

Steven Johnson, experto en innovación, relata en uno de sus libros cómo Charles Darwin, durante su famoso viaje a bordo del "HMS Beagle", recaló en las islas Keeling en 1836. Allí, fascinado, descubría dos pequeños atolones. Dos atolones muy especiales. Darwin pretendía estudiar la diversidad de especies en las islas, pero el ecosistema era extremadamente pobre en la superficie. La sorpresa estaba bajo el mar, en esos arrecifes de coral en los que vivían miles de peces y un número infinito de especies marinas. Éste fue el origen de la llamada "Paradoja de Darwin", que se plantea el motivo de que se desarrollen tantas y tan diversas formas de vida en zonas oceánicas tan específicas. Recordemos que ese entorno, rico en nutrientes, es el hogar de la cuarta parte de las especies marinas conocidas, a pesar de que los atolones sólo ocupan el 0,1 por ciento de la superficie terrestre. De la misma manera que determinadas combinaciones ambientales favorecen que la vida florezca, ¿cuáles son los ingredientes sociales que estimulan la multiplicación de ideas y la difusión de la innovación? ¿Qué nutrientes, qué redes de comunicación, qué interacciones están en la base del dinamismo de la sociedad? Esto es, en última instancia, lo que se pregunta Steven Johnson.

Los nutrientes básicos de la innovación y la creatividad los solemos tener a nuestro alrededor. A veces, ni les prestamos atención. El pasado noviembre se publicaron los resultados de las pruebas internacionales TIMSS, que evalúan de forma comparada los conocimientos en Matemáticas y Ciencias de los escolares de cuarto de Primaria (9 y 10 años). Si Asturias fuera un país nos habríamos situado en el puesto 14.º a nivel mundial de la clasificación de Ciencias, sólo por detrás de seis países europeos. La puntuación está muy por encima de la media estatal, europea y de la OCDE. En la Universidad de Oviedo también hay nutrientes: varios de sus equipos de investigación son punteros a nivel mundial y la Fundación Conocimiento y Desarrollo la sitúa entre las diez mejores del Estado en investigación y proyección internacional.

Sin embargo, también nos rodean las barreras al desarrollo. Entre 2012 y 2016, Asturies, con un 9,60% y 76 millones de euros, fue la comunidad con mayor recorte en Educación, según un informe del gabinete técnico de FETE-UGT. El documento recuerda que "invertir en educación revierte en una serie de beneficios a medio-largo plazo no sólo a nivel individual, sino también a nivel de desarrollo y avance social". La educación no es la única damnificada. El gasto en I+d+i se ha reducido y la media de edad del profesorado universitario supera los 55 años mientras las y los jóvenes investigadores esperan dos años por la concesión (o denegación) de sus contratos. Gran parte, cansados de esperar, ya han emigrado.

Pese a todo, el potencial de la sociedad asturiana y la implicación de su profesorado permanecen intactos. Los esfuerzos de las familias siguen siendo titánicos. Los jóvenes, sin apoyos, impulsan proyectos emprendedores. La pasión por innovar sobrevive a pesar del desinterés del Gobierno. Desinterés recíproco: el Plan de Retorno Joven, la medida estrella para repatriar a los emigrados, no recibió ni una sola solicitud. Ni una sola. Parece que las "leyendas urbanas", aquellos compatriotas obligados a emigrar durante los noventa y principios del siglo XXI, desconfían de quienes se pasaron años negando su existencia. ¿Volverías a Asturies sin un proyecto coherente de desarrollo profesional? ¿Aceptarías ser usado para engrosar el pie de página de proyectos de cara a la galería?

Los integrantes de la generación de las "leyendas urbanas", denigrada en su momento, van teniendo hijos, se convierten en profesores, innovan, investigan... Son, junto a nuestros mayores y a las generaciones más jóvenes, el motor de una comunidad que está reconstruyendo su dinamismo desde la creatividad y el esfuerzo colectivo. Y apenas necesitan una chispa para incendiar Asturies de talento. ¿Cuál es la Asturies de 2030? Aquélla en la que las buenas ideas sólo son sepultadas por ideas mejores, aquélla en la que la ciudadanía es libre para desarrollarse y los gobiernos son dinamizadores, no barreras.

Lo explica Johnson. Al igual que en los ecosistemas naturales con nutrientes proliferan las especies, las ideas florecen cuando los entornos de trabajo, las ciudades, las redes de información o los entornos culturales las alimentan. En Asturies, no sólo nos favorecen una rica tradición industrial y un alto dinamismo social y político, sino una sociedad que alcanza la excelencia por su cuenta, a pesar de sufrir gobiernos, en ocasiones, perezosos. Tenemos que apostar por el talento, por una educación e investigación de la máxima calidad. Es hora de apoyarnos en la gente de Asturies. Tenemos todas las claves para mirar al futuro con esperanza y diseñar, en común, la Asturies de 2030.