10 La Universidad de Oviedo como motor de desarrollo

Mejorar la calidad docente e investigadora, nuevas titulaciones y más enseñanza bilingüe, las claves

Santiago García Granda
Rector de la Universidad de Oviedo

Cuando el 1 de octubre de 1898 el catedrático Rafael Altamira abogó por la Extensión Universitaria durante el discurso inaugural del curso, lo hizo justificándola como uno de tantos medios de contribuir a la regeneración del país. Una iniciativa pionera cuyo fin, en palabras de Aniceto Sela, era ponerse al frente de la sociedad para luego elevarse con ella, convenciendo a todos "de que la ciencia no sólo es útil a la larga, en cuanto investiga y descubre nuevas verdades, sino inmediatamente, en cuanto dignifica y mejora la condición de la Humanidad".

En sus cuatro largas centurias instaurada en nuestra tierra, desde que en 1608 fue fundada por Fernando de Valdés Salas, la Universidad de Oviedo ha sido precursora en éste y otros muchos proyectos. Del estrechamiento de las relaciones con el continente americano a las primeras movilidades de estudiantes, pasando por la consecución, ya en el año 2009, del sello de Campus de Excelencia Internacional, con el proyecto "Ad Futurum", por el que, con una agregación estratégica formada por alrededor de trescientas entidades, se buscaba promover la internacionalización, la docencia e investigación, la especialización, la transferencia de conocimiento al tejido productivo y un modelo nuevo de campus, próximo al entorno social. Pilares firmes sobre los que seguir construyendo en un momento, el actual, no exento de dificultades y en un mundo que cambia a ritmo frenético, sin dejar apenas margen para corregir los posibles errores.

Sabedora de su obligación y de sus posibilidades como motor de desarrollo, la Universidad afronta nuevos y complejos retos que comparte y debe encarar con la sociedad en que se encuentra imbricada. Si bien es cierto que está situada entre las veinte universidades del Estado con mayor rendimiento, de un total de sesenta y seis instituciones públicas y privadas en el "ranking CYD", publicado el pasado mes de mayo, donde se registró un alto rendimiento en la tasa de graduación con máster de un año, en el apartado de prácticas en empresas de la comunidad, además de destacar en el correspondiente a investigación, lejos de conformarse, la Universidad de Oviedo ha de abordar problemáticas que aun así la acucian, y hacerlo de forma inaplazable. Realidades tales como la emigración de jóvenes científicos formados al más alto nivel en nuestros centros de conocimiento; la aún insuficiente inversión en I+D+i, o la mejorable relación entre las empresas y nuestros centros de investigación imponen de manera apremiante una reorientación de la estrategia universitaria. Y de ahí nuestra propuesta firme de poner todo nuestro conocimiento y esfuerzo con el fin de mantener el rendimiento; atraer, desarrollar y fidelizar el talento más innovador, e impulsar nuestra investigación, transferencia y Extensión Universitaria.

Es por todos sabido que en los últimos años la institución ha sufrido una drástica reducción presupuestaria, así como un empeoramiento objetivo de las condiciones laborales y académicas. Y que desde hace tiempo venimos reclamando el contrato-programa como instrumento más eficaz para paliarlo. Dispuestos a gestionar con transparencia y rigor los escasos recursos financieros, así como a trabajar para lograr un incremento de los fondos, tanto públicos como privados, contamos con la eficiencia como la mejor herramienta a nuestra disposición para garantizar unas condiciones de trabajo y servicio dignas, que distingan a la Universidad de Oviedo, haciéndola atractiva tanto para la comunidad estudiantil como para el profesorado y el personal de administración y servicios.

Eficiencia y eficacia que pasan por mejorar nuestros métodos de calidad docente e investigadora, por repensar estratégicamente nuevas titulaciones, así como la integración en el espacio académico latinoamericano y el crecimiento de nuestra oferta en enseñanzas bilingües. Todo ello sin olvidarnos de quiénes somos y de dónde procedemos. Razón por la que la difusión de nuestra identidad y cultura forma parte de nuestro proyecto de lograr una institución más abierta, con proyección internacional pero también cercana y colaboradora con la sociedad, además de inclusiva. Retomar al fin aquel deseo que expresaba Sela: "Poner a las universidades en contacto con el pueblo que las sostiene y entre el cual distribuye los resultados de su trabajo, mientras ellas, por su parte, mezclándose activamente a los problemas de la vida, cobran arraigo y reciben inspiración e impulso". Hacer de la de Oviedo una Universidad aglutinadora, diversa y plural, como lo es Asturias.