52 Los vinos del paraíso

La recuperación integral de la viticultura asturiana y su puesta en valor requieren de aportaciones especializadas en numerosos campos, desde la enología al turismo, pasando por la arquitectura, el marketing y la ingeniería

Carmen Martínez
Investigadora del CSIC

La historia de la viticultura asturiana se pierde en la noche de los tiempos, cuando los primeros hombres que habitaban nuestros bosques se alimentaban de los frutos que la naturaleza les ofrecía, entre ellos las uvas de vid silvestre. A partir de ellas, el hombre fue seleccionando las que se adaptaban a sus gustos y a las condiciones de la zona, dando lugar a la aparición de las variedades autóctonas, que poblaron los viñedos del suroccidente asturiano e incluso los de zonas limítrofes. Con el paso de los siglos, múltiples generaciones de asturianos mejoraron el cultivo de los viñedos, siguiendo el ejemplo de instituciones como el convento de Corias, o de personas como el conde de Toreno, Nicolás Suárez Cantón, Anselmo González del Valle o José Gómez López-Braña, entre otros.

A pesar de la calidad de las uvas autóctonas y las óptimas condiciones para el cultivo en el suroccidente asturiano, la llegada de la minería, la industrialización y el éxodo de la población rural hacia las ciudades llevaron la zona vitícola al borde de su desaparición. La falta de viticultores y enólogos profesionales o la sustitución por variedades más resistentes y productivas pero de baja calidad llevó a sustituir aquellos vinos antaño premiados por "horribles pócimas" que algunos todavía conservan grabadas a fuego en su memoria gustativa.

A mediados de los ochenta (siglo XX), con los estudios que iniciamos en el CSIC, comienza una nueva etapa para la viticultura asturiana, en la que cabe destacar los siguientes hitos: la descripción y reconocimiento de la zona vitícola y sus variedades autóctonas; la selección clonal e inicio de comercialización de planta (2007); la aprobación de una DO; la instalación de nuevas bodegas y la obtención de nuevos premios nacionales e internacionales.

Finalizada la fase anterior, ahora será necesario abordar la expansión y consolidación de la zona vitícola, la renovación del viñedo con las variedades autóctonas y la introducción de modernas tecnologías de cultivo, para lo que será necesaria la incorporación al sector de jóvenes generaciones de hombres y mujeres. Sin embargo, muchos de los futuros herederos de los patrimonios familiares viven ahora lejos de sus aldeas de origen, siendo un número muy importante de ellos titulados universitarios. Lanzo desde aquí una invitación a contar con la participación y colaboración de todos ellos, para que ayuden a poner en práctica en sus aldeas de origen iniciativas en torno a la vid o el vino, basadas en sus conocimientos y formación, con el objetivo de poner en valor el patrimonio familiar, en colaboración con sus mayores.

Dado el carácter multidisciplinar que rodea el cultivo de la vid y la elaboración, comercialización y promoción del vino, podrían realizarse aportaciones desde los siguientes campos:

-Desde el ámbito de la agricultura en todos sus niveles, la biología, etcétera, para el manejo del viñedo.

-Desde el ámbito de la enología, la química en todos sus niveles, la microbiología, para la elaboración de vinos.

-Desde el ámbito de las nuevas tecnologías de la comunicación, la informática, la robótica, para su aplicación tanto en el manejo del cultivo como en la elaboración y comercialización de los vinos.

-Desde el ámbito de la ingeniería o la química, para la transformación de los residuos vitivinícolas (madera de poda, raspones, bagazo) en nuevos materiales de alto valor añadido.

-Desde el campo de la nutrición, la salud, la cosmética o la farmacología, a través del desarrollo de alimentos, cosméticos o, incluso, compuestos farmacéuticos derivados de la planta de vid y la uva, ricos en múltiples compuestos.

-Desde el campo de la economía, la gestión empresarial, el marketing, la publicidad, en la parte relacionada con el comercio y la competitividad en el mundo del vino.

-Desde el campo de la gastronomía, a través del desarrollo de ofertas gastronómicas ligadas a estos vinos.

-Desde el campo de las Humanidades, a través de estudios arqueológicos, etnográficos, lingüísticos, etcétera, que darán un valor añadido al producto en los mercados mundiales.

-Desde el ámbito del paisajismo, con actuaciones que potencien la belleza natural del paisaje de la zona, conjugada con los viñedos, a través de los colores otoñales de las variedades plantadas, de la disposición de filas y terrazas en las laderas, etcétera.

-Desde el ámbito de la arquitectura y el diseño, a través de la construcción de bodegas, espacios y marcas únicos, combinando tradición y nuevas tecnologías.

-Desde el ámbito del turismo, la comunicación o las ciencias audiovisuales, a través de la creación de iniciativas que den a conocer la zona entre públicos de distintos niveles e inquietudes, y atraigan visitantes dispuestos a disfrutar experiencias diferentes y exclusivas.