72 Mujeres en STEM: alentando y apoyando las vocaciones de las chicas

Debemos educar en inclusión y dejar que las mentes brillantes lleven a Asturias a un estadio superior, de vanguardia

Ángela Santianes Arbesú
Presidenta de Du Pont en España y Portugal

STEM es por sus siglas en inglés Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas. En una realidad en la que nosotros mismos nos hemos comprometido a trabajar en pos de la paridad, de la igualdad en el marco laboral, es imperativo abordar este tema desde todos los ángulos posibles. Asturias es una región históricamente industrializada, con presencia de grandes empresas tanto de manufactura como de tecnología y, hablo desde la experiencia, aún resulta difícil recibir currículos de mujeres con los que equilibrar nuestra plantilla.

Debemos apoyar, desde la infancia, la vocación de esas niñas que disfrutan construyendo, experimentando o calculando. Debemos trabajar como padres para eliminar de su camino prejuicios y barreras que las alejen de los estudios que naturalmente prefieren en favor de otros que se entienden socialmente como más adecuados a la mujer y que, a la postre, sólo consolidan la situación que queremos cambiar.

Debemos apostar por una escuela, formación profesional y orientación universitaria que ilustre a las chicas -y también a los chicos- sobre la auténtica realidad del mercado laboral para que puedan decidir sobre su futuro con datos y de manera práctica, cubriendo los nichos que existen y no saturando aquellas profesiones para las que no hay demanda.

Las empresas también debemos hacer visible nuestro compromiso con la igualdad, más allá de lo que dicta la propia ley -y que de por sí ya sería un gran logro- y compartir nuestros avances en conciliación, retención de talento y flexibilidad para que ellas nos perciban como entidades atractivas en las que trabajar.

Creo firmemente que es lo correcto, lo que se debe hacer, pero también que es lo más inteligente. Hace tiempo leía cómo Warren Buffet aseguraba que le había resultado muy fácil ganar en la vida, puesto que sólo estaba compitiendo con la mitad de la población (los hombres). Las mujeres tenemos mucho bueno que aportar y está comprobado que allá donde vamos añadimos unos valores intangibles que enriquecen y hacen más productivo nuestro entorno. Por ello, debemos asumir el reto de trabajar en igualdad usando nuestros mejores talentos, entre los que han de brillar con luz propia las mentes STEM femeninas.

Asturias no se puede permitir el lujo de prescindir del valor añadido y saber hacer de gran parte de su población por prejuicios inconscientes, expectativas caducas o entornos laborales exclusivos. Debemos educar y alentar en igualdad e inclusión y dejar que estas mentes brillantes lleven a Asturias a un estadio superior y, por qué no, de vanguardia.