16 Para una Asturias "un poco mejor"

Unas comunicaciones en combinación con las regiones limítrofes que rompan con el modelo radial actual, una auténtica reconversión industrial y una completa oferta de ocio, claves de futuro

Jorge Menéndez Vallina
Presidente del Oviedo

Me piden que deje volar mi imaginación y mis deseos para una Asturias un poco mejor. Mejor dicho, para unas Asturias un poco mejores, ya que en el propio nombre de nuestra tierra está presente el plural. Asturias no hay sólo una (ya históricamente había Asturias de Oviedo y Asturias de Santillana), Asturias son muchas: la Asturias industrial (con el tradicional peso de la industria pesada); la Asturias del agua (con sus más de 350 kilómetros de costa y sus cortos pero caudalosos ríos y sus aún frecuentes lluvias, su flota pesquera y su industria conservera); la Asturias del campo y su fuerza en la ganadería y la agricultura (en ocasiones menguada por una distribución de tierras de labor basada en el minifundio y en la que no se ha sabido hacer una adecuada concentración parcelaria) y su cada vez más importante industria alimentaria; la Asturias minera, en la que no sólo el carbón es el recurso que esconden nuestras montañas (carbón, espato flúor, caolines, áridos calizos…). Por otro lado está la Asturias natural, paisajística, turística, hermosa y bella, fuente de actividad económica en base a un turisgmo de calidad y no tanto de cantidad, con sus bonitos paisajes y sus ciudades y pueblos que visitar.

Son muchas las cosas que debemos mejorar y que no por conocidas de todos debemos dejar de mencionar para que no caigan en el olvido. Los que viajamos con frecuencia a lo largo de España y del mundo sabemos lo aislada que está Asturias, así que no voy a entrar a comentar lo mucho que hay que mejorar unas comunicaciones (ferrocarril, avión y barco) que, aunque por carretera son suficientemente buenas, no son sostenibles o eficientes (no es normal que el medio de transporte más común sea por carretera, debido al mal servicio del resto). Creo que debe ser objetivo común con otras comunidades limítrofes el articular nudos de comunicaciones o HUBs (con Castilla y León, con Cantabria y con Galicia), de forma que podamos evitar desplazarnos hasta el centro de la Península para comunicarnos con el resto del mundo. España es un país excesivamente radial. Necesitamos un buen aeropuerto (por poner un ejemplo) en Asturias, Santander o León y bien comunicado por ferrocarril para que se llegue en menos de una hora desde las comunidades limítrofes y que enlace con los principales nudos europeos. Tal vez sea una visión diferente y que llega demasiado tarde, quién sabe. Eso debería estar unido al tan ansiado ferrocarril de alta velocidad y a la variante de Pajares, el anhelo de muchos que estamos tardando demasiado tiempo en ver hecho realidad.

En otro orden de cosas, la tan comentada reconversión industrial de Asturias, que desde mi punto de vista aún no hemos rematado. Reconvertir, como su propio significado indica, no es cerrar, abandonar y reducir: reconvertir es convertir en otra cosa. Aún falta en Asturias una industria transformadora de referencia, una industria que cree valor añadido, sin olvidar a esa otra gran industria pesada que debe seguir siendo la tractora de la riqueza económica de la región. Una industria que innove, que se diferencie, que investigue y desarrolle, que aproveche todos los recursos que nuestra tierra pone a su disposición, comenzando por los naturales, pasando por los productivos y acabando por los humanos. Nuestras materias primas se van a otras zonas y apenas se transforman aquí (algún pilar de torre eólica y poco más). No tenemos industria automovilística (que desarrolle nuevos materiales para construcción o como fuente de generación o acumulación de energía). Tal vez los ejemplos positivos a seguir sean algunas empresas asturianas que han sabido aprovechar los recursos que Asturias les brindaba. Aún nos queda esa reflexión, ese paso adelante hacia un mejor futuro.

En lo que se refiere al ocio y al turismo, hemos avanzado mucho, pero aún nos queda mucho por avanzar. No tenemos una oferta turística y de ocio adecuada. Sí, sí, ya sé que Asturias no es (ni queremos que sea) el ejemplo del masificado "turismo de sol", pero con un cambio climático que es ya una realidad más que una alarma venidera y con unos veranos con muchísima menos pluviometría que hace años, se impone repensar el modelo de industria turística que vamos a dejar a las generaciones futuras. No un turismo masificado, pero sí un turismo más activo y que aproveche los recursos que nuestra naturaleza nos brinda. Aún resulta difícil encontrar amarres para náutica de recreo o una pequeña industria de mantenimiento de este tipo de embarcaciones, y ni mucho menos es fácil encontrar empresas de alquiler o una oferta variada relacionada con el sector. Tampoco tenemos ofertas de ocio suficientes (parques de atracciones o acuáticos, actividades naturales, etcétera). Cierto es que vamos avanzando de forma adecuada (progresando adecuadamente, que dirían los de la LOGSE) y ya podemos ver aprovechamiento de nuestros ríos en (supongo) armonía con la pesca deportiva y el cuidado del entorno, rutas en quad o a caballo y cada vez más oferta de ocio en nuestras playas (surf, patinadoras, etcétera). Aquí aún tenemos que pensar la forma de sortear el problema de la estacionalidad. Pero es evidente que podemos aprovechar nuestra gastronomía (la mejor del mundo, ¡seguro!), nuestros paisajes, nuestros museos (cada vez tenemos mejor oferta y más calidad), etcétera.

Ya sólo queda que pensemos en resolver el problema de una población envejecida y de una baja natalidad, pero eso ya es harina de otro costal. Para esto, dejo a su fértil imaginación las mejores recetas…