12 Una justicia para el futuro

Urge modernizar todos los medios tecnológicos, superar modelos obsoletos de organización judicial y disponer de medios presupuestarios y de personal para ofrecer un servicio más cercano y resolutivo

Ignacio Vidau Argüelles
Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA)

Mediante estas líneas me sumo con interés a la iniciativa planteada por La Nueva España de poner sobre la mesa una idea para el futuro de nuestro Principado en todas las materias de interés sociopolítico para la opinión pública asturiana.

Son ochenta años contando cada día la actualidad de una sociedad asturiana en constante transformación y desarrollando en su aspecto más amplio el concepto de libertad de expresión. Hemos vivido años de dificultad, de cambios importantes, de muchas noticias impactantes en todos los ámbitos, que han ido modelando una sociedad más madura y comprometida con su presente y con miras a un futuro que aspiramos que sea el mejor posible.

Nuestra Justicia, como es lógico, también ha cambiado radicalmente en este tiempo tanto en lo que respecta a su estructura como en lo que atañe a organización, medios y tiempos de respuesta. Concretamente, la puesta en marcha de los Tribunales Superiores de Justicia como máximos órganos judiciales de las comunidades autónomas, y la nueva organización judicial que trajeron consigo, hace ya veintiséis años, marcó el camino hacia la modernidad. Actualmente, como he puesto de manifiesto en la práctica totalidad de mis intervenciones públicas, la situación que presenta la Administración de Justicia en el Principado de Asturias, en líneas generales, puede considerarse, dentro de lo que es el contexto general de la Administración de Justicia en España, como esencialmente buena.

Esta conclusión se comprueba observando tanto el elevado número de resoluciones dictadas por los Juzgados y Tribunales del territorio, como los tiempos de respuesta que se ofrecen a los litigantes en las diversas instancias, y todo es posible gracias al excelente trabajo que los magistrados y jueces y demás personal destinados en este territorio vienen desarrollando, teniendo que sobreponerse a evidentes e históricas carencias conocidas por todos.

Pero esta buena situación no puede llevarnos al conformismo y por ello desde el Tribunal Superior de Justicia seguiremos reclamando que las Administraciones competentes se comprometan de una forma decidida y doten a la Justicia asturiana de los medios técnicos, presupuestarios, organizativos y de personal que realmente merece.

Hay que apostar de una forma definitiva por la modernización integral de todos los medios tecnológicos que permitan a la Justicia poder integrarse plenamente en los nuevos tiempos que nos ha tocado vivir, y que, hasta el momento, por distintas circunstancias, no ha sido posible realizar de manera óptima y completa. Aunque es innegable que se ha avanzado, sigue habiendo carencias importantes que lastran nuestro desarrollo en un campo imprescindible en nuestro día a día laboral.

Además, deberíamos superar cuanto antes, modelos obsoletos de organización judicial que dificultan nuestro correcto desarrollo. Me refiero, por ejemplo, a nuestra división en dieciocho partidos judiciales. Es imprescindible abordar la elaboración de una nueva organización judicial acorde a las actuales circunstancias de facilidad de comunicaciones y la utilización de tecnologías como videoconferencias y otras, que permiten la realización de actos procesales sin necesidad de presencia física en la sede del Tribunal. Y no tengo dudas además de que la concentración que supone la creación de los Tribunales de Instancia daría lugar a un más equitativo reparto de trabajo entre los jueces y magistrados del territorio con la consiguiente mejora del servicio.

Quizás, por ello, el futuro de la Justicia podría parecer algo incierto, pero no quiero que quede duda alguna de que diariamente trabajamos para que los ciudadanos tengan una Justicia más cercana, más resolutiva y más adecuada a sus expectativas.