80 años de La Nueva España

Ochenta años al servicio de los asturianos

Javier Moll
Presidente de Prensa Ibérica

El principal diario de la región apaga 80 velas, lo que en sí mismo constituye una excelente noticia. Pero además lo hace codeándose con los más grandes como octava cabecera de información general más leída del país, según los datos del último Estudio General de Medios (EGM), una posición tan sólida como envidiable cuya excepcionalidad se engrandece por alcanzarse desde una comunidad autónoma uniprovincial cuya población apenas sobrepasa el millón de habitantes. Desde el punto de vista personal, los resultados de LA NUEVA ESPAÑA constituyen un motivo de enorme satisfacción y la mejor recompensa que podíamos recibir.

Que Asturias disponga de uno de los más importantes periódicos de España es una suerte buscada por los propios asturianos, sin duda garantía de éxito para un editor por el profundo amor que sienten hacia su tierra y su extraordinaria afición a la lectura de prensa. Ese amor a la tierra que el asturiano profesa como pocos se traduce en un interés voraz por todo lo que en ella ocurre o le afecta, interés que LA NUEVA ESPAÑA ha tratado siempre de satisfacer sin renunciar por ello a dar una perspectiva global de la actualidad. La calidad como lectores, acreditada por las estadísticas más contrastadas, se transforma en un elevado nivel de exigencia que obliga a la excelencia periodística.

La historia de éxito de LA NUEVA ESPAÑA está cimentada en la sintonía y el compromiso del periódico con los asturianos y con la región, compromiso que Prensa Ibérica Media hizo suyo cuando en 1984 asumió la propiedad del diario. La integración del rotativo en uno de los grupos periodísticos más importantes de España, que hoy tiene quince cabeceras impresas y digitales en diferentes comunidades, además de canales de televisión, plantas de impresión y emisoras de radio, supuso un cambio radical: desde la propia sede de la redacción central en la calle Calvo Sotelo de Oviedo, cuya reforma entre 1986 y 1987, hace precisamente ahora tres décadas, mereció un premio de Arquitectura, hasta la informatización de todos los procesos y la adquisición en 1999 de una nueva rotativa.

La renovación tecnológica fue total pero el mundo de la comunicación no ha dejado de evolucionar planteando nuevas necesidades. La transición al paradigma digital es irreversible, aunque el papel sigue teniendo gran importancia. Mientras en Inglaterra las webs más visitadas para información inmediata son las de las televisiones, en España se prefieren las de los periódicos.

Para atender los requerimientos del lector en papel y, al mismo tiempo, facilitarle el acceso a su cabecera en todo momento y desde cualquier lugar a través del e-paper, el ordenador, la tableta, el móvil o cualquier otro soporte que pudiera demandarnos, LA NUEVA ESPAÑA acomete una profunda transformación digital que, tres décadas después, vuelve a suponer una auténtica revolución en todos los departamentos del diario: desde la Redacción central, que de nuevo será objeto de remodelación para adaptarse a las exigencias de un medio multiplataforma, hasta la estructura organizativa de la Administración. Es motivo de honda preocupación, y así lo hemos tratado en el consejo de administración de la Asociación Mundial de Periódicos y Editores de Noticias (WAN-IFRA) que acaba de celebrarse en Barcelona, la proliferación de bulos en redes sociales que, carentes de control y filtro periodístico, inducen a engaño en la opinión pública sin responsabilidades subsidiarias por parte de las plataformas que los difunden.

La publicación especial que tiene entre sus manos, en la que 80 firmas de relevancia institucional y profesional aportan 80 ideas para Asturias, tantas como años cumple el diario, no deja de ser una prueba más de ese pacto de entrega a la región que Prensa Ibérica rubricó a mediados de los 80 y que hoy revalidamos aprovechando el feliz aniversario. No son ideas de LA NUEVA ESPAÑA, pero sí inspiradoras reflexiones recabadas y difundidas por LA NUEVA ESPAÑA con el ánimo de que puedan servir de ayuda para alumbrar un futuro de mayor bienestar para la Comunidad.

La historia de amores correspondidos entre el periódico, los asturianos y su tierra que explica el éxito de LA NUEVA ESPAÑA se plasma con especial intensidad en la recreación virtual de las bellísimas pinturas de San Julián de los Prados que el diario ha querido presentar a sus lectores coincidiendo con la conmemoración. Si hay algo verdaderamente universal en Asturias es el Prerrománico. Y qué mejor forma de explicitar el compromiso con la región y de agradecer a los lectores su confianza durante todo este tiempo que mostrándoles la joya del arte asturiano, una manifestación única, tal como fue en el siglo IX. Un trabajo laborioso y singular, que nunca hasta ahora se había realizado.

Poner a los lectores y sus intereses por encima de cualquier otra consideración constituye la principal seña de identidad de Prensa Ibérica. Y en la era de la globalización es tal la catarata de información que le llega diariamente al ciudadano que un periódico independiente, serio, riguroso, ordenado, cosmopolita, valiente y plural como es LA NUEVA ESPAÑA, que aborda los asuntos más próximos a la vida del lector y a sus intereses inmediatos sin sectarismos ni exclusiones, resulta más necesario que nunca. A propiciarlo nos hemos dedicado mi familia y yo durante todos estos años, con la colaboración de un extraordinario equipo de periodistas, gestores y técnicos, y a ello nos seguiremos dedicando, con el apoyo de nuestros hijos, mientras sigamos siendo merecedores de su confianza y apoyo.

Los lectores, el mejor regalo

LA NUEVA ESPAÑA celebra su 80.º aniversario con la mayor audiencia de su historia, acicate para perseverar en el intento de hacer cada día un periódico de la calidad que los asturianos merecen

Ángeles Rivero
Directora de LA NUEVA ESPAÑA

LA NUEVA ESPAÑA conmemora su 80.º aniversario con la mayor audiencia de su historia. 301.500 asturianos eligen diariamente nuestro periódico en papel para informarse de lo que ocurre en su tierra y lejos de ella, según datos del último Estudio General de Medios (EGM). Más de 230.000 usuarios únicos consultan cada día por término medio nuestro portal digital, lo que se traduce en 27 millones de páginas vistas mensuales, según los últimos registros de ComScore. El respaldo y la confianza de los lectores en todos los soportes es, sin lugar a dudas, el mejor regalo de cumpleaños al que puede aspirar una cabecera. El mejor acicate también para perseverar en el intento de ofrecer un producto periodístico de la máxima calidad, acorde a los estándares de exigencia a los que nos tienen acostumbrados los asturianos, que conforme a las auditorías más rigurosas se cuentan entre los mejores lectores de Prensa de España.

LA NUEVA ESPAÑA celebra su cumpleaños con cinco redacciones físicas en Oviedo, Gijón, Avilés, Caudal y Nalón, a las que se suma una tupida red de corresponsales y colaboradores que nutre la biodiversidad periodística de siete ediciones en papel identificables a través de los colores de Asturias: azul, verde, rojo y antracita. Un esfuerzo titánico desde el punto de vista editorial para atender con criterios de proximidad los intereses del millón amplio de habitantes que se reparten entre Oviedo, Gijón, Avilés y Comarca, Las Cuencas, el centro de Asturias que conforman los municipios al margen de estas demarcaciones territoriales, Oriente y Occidente. Desde hace ya 16 años -parece que fue ayer- se suma a nuestro soporte tradicional una edición digital cuya aceptación crece exponencialmente acorde con los tiempos, y que fue concebida para atender la demanda informativa en tiempo real a través del soporte que el lector prefiera en cada momento o tenga más a mano: el e-paper, el ordenador, la tableta y el móvil, convertido ya en un apéndice de nosotros mismos.

Para festejar que cumplimos 80 años en el “top ten” de la prensa española hemos querido poner en sus manos esta publicación especial en la que 80 firmas de primer nivel institucional, empresarial, científico, económico, académico, médico, artístico, deportivo… aportan lo mejor de sí mismas: 80 ideas para el futuro de Asturias cuyo común denominador es el deseo de un porvenir mejor para todos los que aquí nacimos, vivimos, hundimos nuestras raíces o querríamos desarrollar nuestro proyecto vital. Un bellísimo territorio acogedor y solidario en el que nadie tiene por qué sentirse excluido. Si alguna de estas propuestas, formuladas con la mejor intención y espíritu constructivo, no les quepa la menor duda, concita la suma de voluntades necesaria para convertirse en realidad, nos sentiremos enormemente satisfechos y recompensados en el ejercicio de lo que consideramos nuestra obligación: ser útiles a la sociedad a la que servimos, y con la que nos sentimos profundamente comprometidos.

Y con el fin de amplificar la celebración de lo que para nosotros constituye un motivo de orgullo, llegar a los 80 años con el aplauso de los lectores y anunciantes, hemos querido obsequiarles con un sorprendente trabajo que escapa a nuestro habitual quehacer periodístico y que esperamos resulte de su agrado: la reconstrucción virtual de los frescos de la iglesia de Santullano. Una joya patrimonial que gracias a la tecnología del siglo XXI y el extraordinario trabajo de nuestro equipo de Infografía, asesorado por algunos de los mejores especialistas en el Arte de la Monarquía Asturiana, les mostramos tal cual la descubrió Alfonso II en el siglo IX.

La recreación del aspecto original de estos frescos refleja una de las señas de identidad de LA NUEVA ESPAÑA, que une la defensa del Prerrománico a su ADN como periódico de referencia de los asturianos. Este magnífico conjunto de edificios conforma el capital cultural más exclusivo de la región, el único tesoro artístico que singulariza al Principado frente a cualquier otro territorio de Europa y el mundo. Pese a ello lleva décadas esperando a que se desarrolle un plan integral de conservación ya redactado. Nada nos haría más felices que poder contribuir con este viaje digital de doce siglos a que los asturianos conozcan y aprecien un poco más esa riqueza. Valorar tan deslumbrante legado como sin duda merece sería la mejor garantía de preservación.

Walter Lippmann, maestro de periodistas y uno de los columnistas políticos más respetados del siglo XX, comparó los periódicos con la Biblia de la democracia. Un libro de libros que la mayoría de la gente lee y el único que lee cada día, ya sea en papel o en las pantallas de los dispositivos digitales. La verificación de las noticias, su elaboración, jerarquización y difusión, no es tarea de uno solo, sino de una multitud. Todo es polifónico en este oficio. Como directora me siento orgullosa de formar parte de un equipo de tanta calidad profesional y humana como el de LA NUEVA ESPAÑA. Periodistas, fotógrafos, articulistas, gestores, comerciales, técnicos…, a los que para impulsar la transformación digital que viven los medios de comunicación, como tantos otros sectores, se van incorporando nuevos perfiles especializados en redes sociales, video, big data, marketing online… Personal tan entregado como diverso que hace posible el milagro diario de mantener vivo un portal digital al mismo tiempo que se hace un periódico en papel con siete ediciones. A todos, mi mayor gratitud y reconocimiento.

En tiempos de la postverdad, en que bulos lanzados por intereses espurios circulan por las redes sociales con mayor éxito incluso que las verdades contrastadas y los hechos objetivos pueden llegar a influir menos en la formación de la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal, LA NUEVA ESPAÑA sigue apostando por el verdadero periodismo. Un periodismo libre, independiente y plural que, no se engañen, sólo es posible con editores valientes como la familia Moll Sarasola, profesionales honrados y una empresa solvente como Prensa Ibérica, grupo al que pertenece nuestro periódico. Ben Bradlee, exdirector legendario del “Washington Post” y el hombre que dirigió a los reporteros que investigaron el “caso Watergate”, confesaba que jamás había podido desarrollar una teoría más válida sobre el periodismo que la que escuchó de labios de una de sus profesoras de Primaria. “Lo mejor posible hoy; mejor aún mañana”. O, adaptado a la realidad online, lo mejor posible al instante; mejor aún conforme vayamos enriqueciendo la noticia. Frente a la amenaza para la libertad de expresión que representan los engaños virales, tengan la completa seguridad de que bajo nuestra cabecera siempre se abrirá paso la verdad.