iDental: El mayor escándalo sanitario bucodental de la historia

Los dramas de iDental: implantes al aire, ansiedad, depresión y "pufos" en el banco

Es como si les hubiesen marcado: “sujetos aptos para ser bombardeados con publicidad que promete sonrisa profidén a bajo coste”. Apenas recorren unos metros desde la abandonada clínica de iDental, que dio un portazo en los dientes a miles de clientes vaciándoles el bolsillo y llenando sus cabezas de preocupaciones, y se tropiezan, en el mismo frío polígono de Tremañes, con una enorme tela publicitaria: otra cadena de clínicas asegura tener más de un millón de euros para ayudar a la gente con menos recursos a tratar sus problemas bucodentales. Idéntica estrategia a la que usaba iDental en sus inicios. Queda poco espacio para la casualidad.

El ya llamado “mayor escándalo de sanidad dental” deja en Asturias un reguero de dramas. Jovino pagó 6.719 euros a tocateja para “arreglar la boca”, ahora está en números rojos –“empufado”, como él dice– y con la boca igual. A Ana María la convencieron para hacerle lo que otros dentistas decían que no se podía, ahora no puede dormir por dolores.

A Marta le estuvieron dando largas y aplazándole citas: ahora está con implantes al aire y, parcialmente, con una dentadura provisional que no le permite masticar bien; al igual que le pasa a su marido, Javier. Entre ambos han perdido 5.000 euros. Pero la palma se la lleva Mónica: estuvo 19 horas seguidas hospitalizada en la clínica de iDental y le hicieron “una barbaridad”. Ahora sufre las consecuencias: no puede dormir y está a tratamiento psicológico. Los médicos temen que pueda tener algunos nervios del oído y de la vista afectados.

Los damnificados por el cierre de iDental se manifestaron ayer en la plaza Mayor antes de protagonizar una intervención en el Pleno. Pidieron que los partidos se impliquen más allá de escucharles, que el gobierno local de Foro dé un paso al frente en la defensa de sus derechos y recordaron al ejecutivo regional socialista que debería asumir responsabilidad. Al fin y al cabo, iDental funcionaba con permiso de las administraciones y pese a las advertencias del Colegio de Odontólogos de Asturias.

Mónica Merino
Pasé 19 horas de tortura en la clínica y sufrí hematomas en la cara
Mónica Merino
Afectada por el cierre de iDental

“Fui al hospital y me dijeron que si venía de un accidente. No se creían que lo que me pasaba fuese del dentista”. Mónica Merino Gálvez, vecina de Gijón de 22 años, relata las 19 horas de “tortura” que sufrió en la clínica iDental. Fue en diciembre de 2015, pero aún hoy le perduran las secuelas: sufre dolencias que están en estudio y los médicos temen que pueda tener “afectados nervios de la vista y del oído”.

“Me tuvieron desde las ocho de la mañana hasta las tres de la madrugada en la clínica, en hospitalización, decían. Con una especie de martillo y cincel me martillaron dientes para quitarlos porque la doctora no era capaz de extraerlos. A casa llegué con la cara hinchada, moratón y todo. Al día siguiente no podía ni abrir la boca y los hematomas se habían extendido alrededor de los ojos. La boca, por dentro, estaba negra”, cuenta Mónica. Con pocas horas de sueño, regresó al día siguiente a iDental para contar que se “encontraba mal”. El remedio fue aún peor: le dieron un medicamento al que tenía alergia pese a que “les había entregado un informe con las sustancias a las que era alérgica”. Tras ingerir lo que le recetaron (metilprednisolona) su cuerpo reaccionó: respiraba con dificultad. Acabó en el Hospital de Jove. Fue allí donde, nada más verla, pensaron que había sufrido un accidente.

 

Asegura que fue la primera persona intervenida en la clínica que iDental abrió en un polígono de Tremañes. Ella “junto a una mujer de etnia gitana, que pegaba unos gritos tremendos desde su quirófano”. Llegó a ellos de la misma forma que la inmensa mayoría de afectados: atraída por su publicidad de precios subvencionados. Eran “dentistas con corazón”.

“Acudí porque oí por la radio que alguien había donado un millón de euros para dar facilidades y subvencionar tratamientos a gente con pocos recursos. Y yo era una de ellas. Vine y me hicieron un presupuesto. Pese a que otros dentistas me habían dicho que no tenía hueso para implantes, me convencieron de que sí”, narra. Le hicieron un presupuesto con una supuesta rebaja del 88,97%: “Lo que costaba 14.050 me quedaba en 1.550 euros”.

Finalmente le quitaron “todos los dientes sanos que tenía” para ponerle implantes, algo que no era necesario según dentistas que le vieron antes. Luego llegaría la “carnicería” en el quirófano y ahora prosiguen las secuelas: mareos, vómitos, pitidos en los oídos… “No puedo dormir y estoy a tratamiento psicológico. Contar lo que me pasó me cuesta mucho. Y encima traje a mis cuatro hermanos a esta clínica…”, lamenta.

Dos años de largas, dientes perdidos y ansiedad
Marta Fernández

Dos años de largas, dientes perdidos y ansiedad

Marta Fernández  tiene 42 años y vive en Gijón. Estuvo “dos años y medio totalmente abandonada” por iDental. Le anulaban sus citas. “Luego me decían que era yo la que no acudía”, asegura. Llevaba desde 2016 en la clínica de Tremañes y “aún tenían que tomar medidas para hacerme la boca”. Ahora está “con implantes al aire”. En la parte de abajo sí tiene dientes, pero “son de resina, de material provisional, y el tamaño no es el mío”. En la parte de arriba, “siete implantes, con los que llevo un año”. iDental no le trataba las caries. “Se tiraban a extraer dientes y dejaban que las caries avanzasen hasta que obligasen a medidas más costosas”, denuncia.  Perdió dos molares sanos. “Y estoy a punto de perder un canino”, agrega. A ello hay que sumar “un estado de ansiedad importante” por el que tiene que medicarse.

Una rebaja del 91% y una dentadura que le complica masticar
Javier Quiroga

Una rebaja del 91% y una dentadura que le complica masticar

Javier Quiroga firmó un crédito de 3.800 euros para costear su tratamiento en iDental. Entre él y su mujer, Marta, iban a gastarse 7.800 euros. Ahora cancelaron la financiación, pero ya han pagado 5.000 euros. A este vecino de Gijón de 53 años le tenían –en su caso sí era necesario– que extraer todas sus piezas para ponerle dientes nuevos. Aseguraron que le hacían un descuento del 91%: los que le iban a hacer costaba 24.000 euros, según el presupuesto. “Ahora sé que lo inflaban”, asegura. Le pusieron ocho implantes y coronas de resina, provisionales. Con ellas sigue. “No puedo comer cosas duras, sólo blandas por si se parte alguna”, explica. A lo que agrega: “Estoy en Salud Mental porque he adelgazado diez kilos desde que estamos así: tengo sequedad en la boca, no pronuncio bien…”, narra.

Todas las piezas extraías y dolores tremendos por los implantes
Ana Maria Merino Gálvez

Todas las piezas extraías y dolores tremendos por los implantes

Ana María Merino (53 años) llegó desde Moreda de Aller para tratarse en la clínica de Tremañes. “Me hicieron un presupuesto para poner carillas arriba y cuatro implantes abajo, que otros dentistas decían que no podían porque me iba a afectar a la articulación entre la mandíbula y el oído. Pero ellos dijeron que sí ”, cuenta. Según su versión, “decidieron sacarme las piezas buenas de abajo, todas, para hacer la mordida con la parte de arriba; y luego resulta que tuvieron que quitarme todas las de arriba y ponérmelas nuevas”. Lo que iban a ser carillas se convirtieron en implantes. “A día de hoy no tengo la mordida bien”, añade. Tiene problemas con la dentadura de abajo por su tamaño. La de arriba, rota. Y, efectivamente, la intervención afectó a su mandíbula: “Tengo dolores tremendos, ansiedad y depresión a tratamiento”.

6.700 euros pagados de antemano y la boca igual de mal
Jovino Garcia

6.700 euros pagados de antemano y la boca igual de mal

Jovino García, vecino de Gijón de 56 años, no recurrió a una entidad financiera para costear su tratamiento en iDental, pero sí tirar de todo lo que tenía y pagar. Lo hizo el 16 de marzo de 2018: el día 13 de este mes la clínica de Tremañes cerró y él tiene sus dientes prácticamente igual de mal. “Me hicieron una limpieza y me sacaron dos muelas que no estaban en el contrato, pero dijeron que me lo hacían gratis”, asegura. Pagó todo de golpe porque “me descontaban un 10% más”. En total, 6.719,40 euros. ¿Podrá recuperarlo? “Espero que sí. Ese dinero no me sobraba, precisamente. Ahora no tengo nada. Bueno, sí: números rojos y un pufo”, afirma compungido. Se siente “estafado”. Su última cita fue el 8 de este mes: “Me dijeron que no me iban a hacer nada más hasta tener las medidas para mi dentadura provisional”.

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