Oviedo Según San Mateo
Elías Aguirre, socio número 1 de la SOF

“Anduve montes de cazador y ahora los jabalíes vienen a buscarte a casa”

"Antes se consideraba que Oviedo era muy guapo porque eran cuatro casas y el Campo San Francisco estaba bien acondicionado y cuidado, no como ahora que da pena"

Elías Aguirre es el socio número 1 de la Sociedad Ovetense de Festejos. Tiene 88 años, tiesos con bastón, buena memoria y una vida tranquila en la Avenida de Torrelavega. “Ahora subo poco a Oviedo, pero nací en 1930, en la calle la Rúa, más céntrico imposible, y me llamo Elías Juan Saturnino Aguirre Fernández”. Por la mañana baja a tomar el café a la cafetería “Kroll” y por la tarde sale a beber “una botellina de sidra… o dos”.

¿Cómo es el socio número uno de la SOF?

Cuanto tenía 18 años iba con mi padre al “Albabusto”, en la calle San Francisco, donde luego estuvo “Logos”. Mi padre tenía una peña. Entonces era normal que te llevasen a tomar el vermú con ellos. Entre él y otros acordaron formar la Sociedad Ovetense. A la hora de conceder el número 1, para evitar problemas, eligieron el orden alfabético. Mi padre, que se llamaba como yo, me cedió ese puesto. Después de los fundadores inscribieron a las mujeres. Llegó a haber treinta y tantos mil socios.

¿Estaba el dibujante Alfonso en aquella peña?

Estaría de alguna manera porque Oviedo eran cuatro calles y él vivía en Santa Susana y era casi vecino nuestro.

¿Hizo socios a sus hijos?

Sí. Hoy los socios no llegan a los 3.000 y llegaron a ser casi 35.000. Y Oviedo era la mitad que hoy, ciento y poco mil. Era nacer el fíu, bautizalu y hacelu socio.

Ustedes vivían de una carbonería.

Sí, entonces los que pertenecían al Régimen o eran descendientes de militares tenían derecho a un cupo de carbón y obligación de abrir una carbonería. Normalmente, no la regentaban. Llegó a haber 110 en Oviedo. Carbones Aguirre era de las más potentes, si no la más. Teníamos cupo y comprábamos.

Para cocina y calefacción.

Calefacciones, pocas. Cerramos en 1985. El butano se impuso. El gas ciudad tenía una instalación muy pequeña.

Nos metían miedo con los carboneros diciendo que eran “el hombre del saco”.

Claro.

Elías Aguirre
De carbonero ganaba en un día lo que de oficinista en un mes
Elías Aguirre
Socio número 1 de la SOF

¿Heredó el negocio?

Soy profesor mercantil por la Escuela de Comercio de Oviedo del curso 1948-49. Antes había estudiado cultura general en el Liceo asturiano, en la calle Mon, esquina Postigo. A mi hermano pequeño, que murió hace un año, le pusieron una relojería frente a “Casa Bango”, en el Fontán y la tuvo también en la calle Magdalena, donde “Almacenes Uría”.

¿Quería ser carbonero?

Fue lo que más me atrajo. Me presenté a varias oposiciones que saqué, la primera a la Cámara de Comercio, que estaba en la plaza del Riego, pero lo dejé porque ganaba con el carbón en un día casi lo que allí en un mes. Hice otra en la residencia sanitaria y al mes y pico marché. Ahí metí la pata porque podría haber llegado a jefe facilísimo.

A los 55 quedó sin trabajo.

Quise limpiar todo lo que manché y abrí una tintorería en La Fresneda, cuando empezaba la urbanización. No iba mal, pero alcancé una edad. Le dije al hijo si quería seguir, pero al mes ya estaba cerrada. Tengo un hijo y una hija, los dos están conmigo. Tengo un nieto de 28 años, Carlos Aguirre Ayala, que está opositando a la guardia civil. Mi mujer, Isabel, murió de un ictus hace 5 años.

Elías Aguirre
Cacé gachas donde está ahora el Palacio de los Deportes
Elías Aguirre
Socio número 1 de la SOF

¿Era festeru de rapaz?

Cuando terminaba de trabajar, subía a casa, me duchaba, me mangaba mi traje y mi corbata y a bailar a “La Herradura”. [un recinto en el Campo San Francisco, bajo la parte posterior del kiosco de la música que abría por San Mateo].

¿Conoció allí a su mujer?

No, la conocí en el paseo, entre Uría y Los Álamos cuando teníamos 17 años. Nos casamos a los 27.

¿Cuál fue la mejor época de la fiestas de Oviedo para usted?

En torno al año cincuenta. A “La Herradura” iban las mejores orquestas y no es verdad que sólo fuéramos los niños pijos: iba cualquiera que entrase y supiese comportarse. Si alguien iba borracho a armar escándalo lo cogían y pa la calle. Los días festivos había sesión de mañana y los días normales, tarde, de 7 a 10 y noche, de 10: 30 hasta la 1.

¿Usted iba?

Casi siempre. En el recibo de la SOF había unos cupones que entrabas gratis. La SOF hacía excursiones, quieto, y al extranjero. Fui a Portugal y a Francia. Había hípico, carreras ciclistas y toros… y la plaza no era una selva.

¿No será que era usted joven entonces?

Creo que estaba planteado bien, pero hay que reconocer que los tiempos cambian y la manera de vivir, mucho más. Hoy los jóvenes tienen una bolsa de bebida, de noche, y se emborrachan. Nosotros nos emborrachábamos, pero no así.

Elías Aguirre
Mira que anduve montes de cazador y ahora los jabalíes vienen a buscarte a casa
Elías Aguirre
Socio número 1 de la SOF

La SOF lleva 70 años y casi la mitad de su vida tiene problemas de supervivencia.

Llegaron los políticos y lo jodieron todo y más con este pequeñajo, que no sé qué poderes tiene. LA SOF tenía un patrimonio, cuatro coses: una bandera, un libro de registro, cosas del día de América. ¿Quién es él para llevarlo al Ayuntamiento? Ni siquiera hablaron con una representación pequeña de los socios. Llevo 15 años pidiendo el libro de registro y nadie me da razón de él. Eso, si se lleva a juicio tendrían problemas. Como el ayuntamiento no sabe organizar las fiestas, hicieron la pantomima de echar fuera a los empleados para repescarlos y meterlos en la concejalía de Cultura para que organicen las fiestas ellos.

¿Cuál fue el ayuntamiento que mejor se portó con la SOF.

No lo sé.

¿Tiene sentido ahora la SOF?

Si, pero con dos o tres chavales metidos en la sociedad, que propusiesen ideas. Antes nos conformábamos con cualquier cosa… Había tiro al plato y al pichón y yo iba encantado, pero hoy no quieren hablar de eso. O la Granja.  Hoy sería igualmente un negocio.

¿Se refiere a cuando era un cabaret?

A ver, por la mañana, tenía sesión vermú con orquesta: a mediodía era un restaurante y se comía muy bien; de tarde, había bailes de escuelas y universidades y de noche era puticlub. Pero lo uno, no tenía nada que ver con lo otro. Había una pared, como digo yo. Hasta las 11 no había putas y a partir de ahí…

¿Cuánto duró eso?

Desde la posguerra hasta el sesenta o así, creo recordar.

Usted vivió en muchas casas…

Viví en El Fontán, encima de donde está Mercadona. Donde el Mercadona, un hermano de mi padre llevaba “Casa Felisa”, de géneros de ropa. Luego marchamos a González Besada y luego un hijo vino para la Avenida de Torrelavega y ven conmigo y así es la vida.

…y vio un gran cambio de Oviedo.

Cambio total. Antes se consideraba que Oviedo era muy guapo porque eran cuatro casas y el Campo San Francisco estaba bien acondicionado y cuidado, no como ahora que da pena. Ahora hay calles que sale el segao en medio de la calle. No estaban las máquinas de limpieza, bien, pero antes había un señor que movía la escoba y era un puesto de trabajo.

¿Se hizo grande?

Sí, donde está ahora el palacio de los Deportes tengo bajado a pegar tiros a las gachas, que son como arceas, pero de humedal. Se cazaba. Fui cazador toda la vida.

¿Cuándo cazó por última vez?

Todavía fui el año pasado. Ahora los jabalíes te vienen a buscar a casa y mira que anduve yo montes detrás para encontrar uno. El ultimo lo cacé hace 30 años en El Pedrosu, en Cangas de Onís, un ejemplar de 128 kilos y lo comimos en ese restaurante de Llovio.

Ha cambiado la percepción social de la caza.

Ahora, la caza se ve como un asesinato, pero yo nunca sentí haber asesinado un animal. Es una ley de supervivencia. Si dejas que los leones paseen por la calle Uría no te extrañe que uno te dé un zarpazo.

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