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Una urgencia en Jarrio

26 de Septiembre del 2017 - ROSA MARIA UNIBASO PEREZ (PUERTO DE VEGA)

Quisiera, desde aquí, contestar a una carta publicada en esta sección el dia 17 de septiembre y firmada por José Ramón Fernández Fernández, de Anleo, Navia, en relación al Hospital de Jarrio y su personal.

En primer lugar, decirle a este señor que es cierto que su tía acudió al servicio de urgencias el día 30 de agosto, aunque no lo hizo a las 10 de la mañana, sino a las 12:40, acompañada de su hijo (usted es sobrino) con un volante de su médico de cabecera. Y también es cierto que se la acomodó en una silla de ruedas, y que estuvo esperando todo el día (fue un día con muchísimas urgencias vitales que, por supuesto, se atienden antes que las patologías que no suponen peligro para la vida). A partir de aquí, todo lo que usted relata no es más que una sarta de mentiras que no sé si se deben a su propia imaginación o a la interpretación que usted ha hecho de lo que le pudiese contar su primo, puesto que fue él (y no usted) el que acompañó a su madre todo el día.

Durante la tarde, el hijo de su tía pidió por tres veces a las celadoras que acompañasen a su madre al baño, y las tres veces lo hicieron encantadas a pesar de que estaban desbordadas por el trabajo que había ese día. Como usted no se encontraba presente, puedo suponer que las personas que "vio" jugando a las cartas o fumando en el cuarto de celadores son fruto de su imaginación o de su interés por desprestigiar al Hospital de Jarrio atacando a sus trabajadores, como desde hace tiempo se viene haciendo desde ciertos sectores políticos, con no sé que oscuras intenciones. Estas acusaciones que usted vierte en este medio con tanta impunidad son de tamaña gravedad que probablemente fuese mejor contestárselas en ámbitos judiciales.

También afirma usted que su tía estuvo todo el día sin tomar alimento ni medicación. Lo que usted no cuenta en su carta es que llamó por teléfono al enfermero que esa tarde estaba en triaje (porque insisto, usted no se encontraba en el hospital) y le preguntó si a su tía le habían dado de comer y su medicación, a lo que el sanitario le contestó que a los pacientes, mientras se encuentran en la sala de espera, él no podía suministrarles ni comida ni medicamento alguno (lo cual no quita de que la familia se lo facilite, ya que existe una cafetería en el hospital y máquinas expendedoras de comida y bebida en la propia sala de espera de urgencias).

Sí es cierto que luego usted acudió a última hora de la tarde al hospital y que solicitaron la presencia del jefe de la guardia, que les explicó que había sido un día con muchísimas urgencias y que sentía que hubiesen tenido que esperar tanto. También es cierto que en ese momento su tía fue atendida. Usted dice en su carta que por qué no les avisaron del retraso para que la hubiesen llevado otro día, y yo me pregunto ¿era entonces una urgencia? Porque urgencia es aquello que no puede esperar. Por desgracia, a menudo las urgencias se ven saturadas por cuestiones similares convirtiéndose en una forma de consultar sobre patologías que podían ser atendidas en primaria o en la consulta de un especialista. Tal vez deberíamos hacer una reflexión entre todos y preguntarnos si como usuarios de la sanidad pública tenemos alguna culpa en que las cosas no funcionen mejor.

Por último, sólo puntualizarle que tanto los celadores como el personal administrativo a los que usted alude, somos personal no sanitario, y que el sueldo lo recibimos por el trabajo que realizamos, como supongo que recibirá usted el suyo si está en activo, y que la sanidad la pagamos todos (también nosotros) con nuestros impuestos.

Yo personalmente, me encuentro muy orgullosa de trabajar en una institución como el Hospital de Jarrio, que se esfuerza cada día, con todos sus profesionales, en dar al Occidente de Asturias la cobertura sanitaria que durante muchísimos años le faltó. Intentamos trabajar lo mejor posible y es probable que haya errores, como en cualquier profesión o ámbito de la vida, pero lo hacemos felices de poder ofrecer lo mejor de nosotros mismos a todos los usuarios de este área.

Rosi Unibaso, celadora y delegada sindical de SICEPA (Sindicato de celadores y personal no sanitario), Puerto de Vega (Navia)

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