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Carta abierta a la diputada Irene Montero

16 de Abril del 2018 - Marcelo Noboa Fiallo (Gijon)

El pasado día 31 de marzo usted hacía público, mediante las redes sociales, su embarazo. La "noticia" la escuché en el informativo del mediodía de la Sexta TV. Mi primera reacción fue de indignación y cabreo con esta cadena de TV, por servir de altavoz de un tema que afectaba a la vida privada de una política y, por tanto, sin ningún valor político/informativo para los ciudadanos.

Señora diputada, usted y su partido llegaron a la escena política hace escasamente cuatro años, aprovechando la ola de indignación ciudadana sobre la corrupción y las políticas antisociales del PP/PSOE que cristalizaron en el 15/M. Ustedes irrumpieron en la España desahuciada, empobrecida, irritada, con un discurso esperanzador al que muchos nos apuntamos con ilusión y esperanza. No nos apuntamos a un "culebrón" por capítulos al estilo Julio Iglesias/Isabel Preysler y su descendencia (¿van camino de ello?) No, no nos apuntamos a un "sálvame". Por cierto, usted y Pablo Iglesias, en su día airearon en las redes sociales que habían decidido poner fin a su relación afectiva. O yo me he perdido (como muchos españoles) el capítulo del "feliz reencuentro" de su vida afectiva o se ha producido un fallo en el guión.

En la sesión de apertura de las Cortes Generales de la actual legislatura, Podemos nos ofreció una estampa reivindicativa/entrañable a través de Carolina Bescansa y su bebé recorriendo de brazo en brazo de sus compañeros los escaños del hemiciclo de los diputados. Aquello todavía tenía un pase porque, al parecer, se trataba de visibilizar la precariedad de la conciliación laboral en España y, con el gesto de la diputada Bescansa, se denunciaba uno de los temas más sangrantes de la brecha de género en España. Bien, admitamos que ello tenía ese sentido... tenía un pase, pero el suyo ¿Cuál es?

Sólo se me ocurre que, puestos a especular, la exposición que usted y su pareja, Pablo Iglesias, se ven "obligados" a realizar, responde a su peculiar batalla por deslegitimar a la corona ya que si la Casa Real, como Institución del Estado, debe comunicar todo aquello que afecte a la Jefatura del Estado, a sus súbditos, entre ellos se incluyen los "estados de buena esperanza", nosotros (Pablo y yo, dirá Ud.) que somos una institución del Estado también lo podemos hacer ¿no?

El problema de ésta ocurrencia mía, es que una parte de ella es verdad. Los partidos políticos son instituciones del Estado. Así están contemplados en la Constitución Española. La otra parte es peligrosa e inquietante, porque supondría la apropiación e identificación de Podemos con la pareja Iglesias/Montero.

Quiero suponer que nada de esto ha pasado por su cabeza y que lo más normal es que la aireación de su "buena nueva" responda a la frivolidad que se ha adueñado de la vida social y política desde hace muchos años y que ustedes pretendían, entre otras cosas, desterrar. Su discurso en contra de la "casta", huyendo de la España "casposa", finalmente les ha atrapado. No me extrañaría verla pronto de plató en plató de TV vendiendo los capítulos de su particular "culebrón"...todo sea por los votos, pero desoyendo la voz de la desbandada generalizada que se está produciendo desde aquel ilusionante febrero del 2015, cuando las encuestas atribuían a Podemos un esperanzador 27,7% en intención de votos, hasta la caída en picado desde entonces hasta nuestros días junto a un líder, su pareja del "culebrón", como el político peor valorado y una desafección de los inscritos e inscritas reflejados en sus votaciones internas, pero que para ustedes son un ejemplo de participación. (Echenique, dixt.)

A partir de ahora queda usted a merced de la fauna que prolifera en las redes sociales. No se queje y, peor aún, no reclame su derecho a la intimidad, si los descerebrados que pululan por las redes sociales le dicen algo desagradable. La vida de un político de por sí, ya está muy expuesta, lo razonable es preservar como "oro en paño" la vida privada, aunque sólo sea por salud psicológica...y por dignidad.

Mientras tanto "la casa sin barrer": los recortes en política social continúan, la corrupción (ésta vez, sí) institucionalizada, los derechos civiles cada vez más amenazados y España avergonzando a Europa con un Estado cuasi-teocrático con medio gabinete del Consejo de Ministros de procesión en procesión en Semana Santa y las banderas de los cuarteles a media asta. El tándem, Rajoy/Rivera, fumándose un puro porque no hay oposición.

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