Mejor fuera que en dudosa compañía
Los militantes de base de IU de Asturias nos hemos pronunciado y le hemos dicho a nuestra dirección que no la autorizamos en entrar en el gobierno. Ha sido una decisión disputada como bien se puede observar con echar una simple ojeada a los resultados de la consulta. Y hemos tomado esta postura pese a los intentos de dirigismo por parte de una dirección que ya había alcanzado acuerdos de gobernabilidad y aceptado dos consejerías, en una estrategia de hechos consumados que esta vez no ha encontrado eco entre los de abajo. Con la de tiempo de vacío de poder que llevamos en Asturias y se tiene que esperar a última hora para consultar a la militancia, como si de pillarla desprevenida se tratara. Cuándo aprenderemos
Y por más que afloren los cornetas de siempre para convertirnos en su catártico saco de palos (si gobernamos porque nos vendemos y si no lo hacemos porque no asumimos responsabilidades), unos esgrimiendo la pinza, otros esgrimiendo los sillones (que esta vez no serán, pero que tal parece que solo se tapizaran cuando IU entra en los gobiernos, como si el resto del tiempo esos sillones no tuvieran culos sentados en ellos), algunos dejando caer que IU se inhibe porque la situación es dramática (ignorando que somos muchos los que hemos impugnado la política de alianzas seguida incluso en tiempos de supuesta bonanza) y los más sacando la lengua a pasear sin mucha consistencia argumental, hay que explicar que esto es así en base a una implacable lógica de los hechos políticos: no se puede gobernar codo con codo con el PSOE porque son más las cosas que nos separan que las que nos unen, porque siempre que alcanza el poder traiciona los valores de la izquierda, porque practica políticas regresivas para los estratos sociales más desfavorecidos, porque asume el recetario ideológico básico de los más conspicuos muñidores de esta mayúscula estafa que algunos llaman crisis, porque seguro que tratará de torpedear cualquier intento por desenmascarar a los responsables de los casos de corrupción habidos en la última legislatura y porque ya tenemos elementos de juicio suficientes para saber lo que significa cogobernar con ellos. Y esto siendo muy somero por una simple cuestión de espacio.
Por ello, somos mayoría en IU, al menos entre la militancia de a pie, los que consideramos que somos más útiles fuera del gobierno, fiscalizando las políticas que el PSOE practique, desde la asunción democrática de su legitimidad para llevarlas a cabo, pero con la autonomía suficiente para oponernos a todo aquello que lesione los intereses de nuestros representados, que no son ni banqueros ni especuladores. Una autonomía de la que no se goza cogobernando, ya que uno ha de hacerse partícipe (o cómplice) de las decisiones de su coyuntural compañero de viaje por más que estas le repugnen, so pena de caer en el irresponsable ridículo institucional de hacer oposición siendo gobierno o tener que dimitir, con la crisis política e inestabilidad que eso suele conllevar.
Por tanto, la gobernabilidad de Asturias es posible y plausible, solo que exigirá del PSOE un ejercicio de coherencia y cintura política, encontrando nuestro apoyo en todas aquellas medidas que contribuyan a sacarnos de la situación en la que nos hallamos, pero sin merma de los logros sociales alcanzados en las últimas décadas y sin franquear las más elementales líneas rojas inherentes al ideario de izquierdas. O sea, sólo tienen que llevar a la práctica todo aquello con lo que se llenan la boca cuando son otros los que gobiernan. De esta manera, se asegurarán nuestro apoyo, del mismo modo que se lo hemos prestado en la sesión de investidura, reconociendo su legitimidad para encabezar el gobierno de todos los asturianos.
En unos tiempos en los que desde la sociedad civil se demanda de las estructuras políticas una mayor horizontalidad y participación en la toma de decisiones, lo que acabamos de hacer en IU es un ejercicio de responsabilidad y de juego limpio que debería ser respetado tanto por los propios como por los ajenos, bien desde la afección o bien desde la discrepancia, pero siempre desde la aceptación de nuestra independencia respecto a otras entidades políticas y de la capacidad para decidir sin injerencias de ningún tipo. El mismo respeto que el que suscribe tendría si los resultados hubieran sido otros, por más que me hubieran disgustado.
Luciano Hevia Noriega
Militante de base de IU Parres
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