Carta a Rajoy

6 de Agosto del 2012 - Armando Pérez Álvarez (Vegadeo)

Apreciado Rajoy :

Previo a otras observaciones que más abajo detallo, me presento, como uno de los empleados públicos afectados por decretos recientes del Gobierno que presides que, entre otras medidas, disponen la desaparición de mi paga de Navidad..

La carta tiene por objeto pedirte auxilio, para sacarme de la perplejidad en que me he instalado. Me explico. Yo y muchos de mis compañeros somos parte de ese respaldo electoral que recibiste hace escasamente 9 meses, que ahora vemos con estupor, que aquellos a quienes habíamos encomendado cuidar de nuestros intereses, eliminando el despilfarro y aportando sensatez, resuelven de la manera más inesperada expropiar nuestro trabajo como si el desencadenante de la actual situación hubiera sido culpa nuestra.

La explicación, como tantas en estos tiempos la crisis que nos afecta. Evidentemente hay crisis, no hay que ser un lince para verla, se percibe en la calle, en el supermercado, en las ventas de coches, en la falta de crédito. Qué te voy a decir que no sepas, pero también te recuerdo, que, en los años de fiesta, cuando no había crisis, a mí y a mis colegas de salario público, nadie nos regalaba nada por tal circunstancia, nadie nos traía la parte del pastel que se estaba cortando. Y si nadie nos miró entonces, a cuenta de qué nos exigen cuentas ahora. Digo

Te aclaro Presidente que el decreto que has firmado empuja mi salario al nivel de 2005, no vamos a comparar precios actuales del combustible o de la cesta de la compra con los de entonces, resulta demasiado obvio- . Pudieras tener razón, en eso de que sin esfuerzo blablabla ... blablabla....... Pero....

Es verdad, lo reconozco, no hay dinero, a fuerza de machacar cada día en lo mismo, me has convencido. No hay dinero y hay que hacer algo, pero eso de que la crisis llegó para todos? Pudiera ser, pero... confidencialmente, todos no deberíamos ser igual de paganos. Por ahí no paso. Soy un trabajador, vivo de mi trabajo, sin él tengo dificultades, y me cuesta entender que en la próxima Navidad, de esa caja común, que tu administras, van a salir pagos por duplicado a personas que exceden con mucho los recursos que yo recibo. Hablo de diputados, senadores, alcaldes, ministros o ministrinos. Algunos aún hoy discutiendo si les conviene ó no bajarse el sueldo, cuando a mi me lo diste pensado.

Tambien me acuerdo de aquellas jubilaciones de importe superior a lo que cobramos muchos activos, ellos también cobrarán doble. O de numerosos empleados de algunas Cajas, ahora saneadas con mis impuestos, que no renuncian a sus 20 pagas anuales, y como no, a los que reciben dividendos de empresas subvencionadas por la cosa pública, sean o no eólicas que venden su energía al cuádruple de su coste porque no conviene tener nucleares. Creo Presidente que no todos somos iguales, que no nos exiges a todos lo mismo, para ti unos son más iguales que otros.

Para legitimar esas medidas que tanto nos afectan, debería haber otros protocolos, otro orden, y es que sin atajar la causa del déficit, el esfuerzo que nos pides será pan para hoy y hambre para mañana.

Sobra clase política, está hipertrofiada. La nómina de políticos es inasumible. A donde vamos con un político profesional por cada 70 ciudadanos. En tu entorno, no puedes ignorar que ya conviven castas, ya sabes Pujol hereda a Pujol, Baltar a Baltar, Gallardón a Gallardón, Pío a Pío, y no solo en tu partido.

La legitimidad necesita higienizar la cosa pública, la totalidad de diputados deberían renunciar de motu propio a sus viajes gratis total, Visas oro, dietas, algunas de dudosa legalidad, o canonjías que ya gustarían detentar los obispos en la Edad Media.

Legitimidad la tendrías después de eliminar embajadas y embajaditas, cadenas de Tv, minimizar el nº de asesores, y consejeros. La Administración dispone de funcionarios, cualificados para hacer su trabajo mucho más barato que cualquier político y con criterios técnicos.

La legitimidad arrancaría de ejemplarizar primero por la cúspide para acabar por la base, y no a la inversa como se ha hecho.

No te hablo del estilo Francia, para el tratamiento de las grandes fortunas, porque a ese terreno ya no llego, pero mira tampoco estaría mal echarle un vistazo a ver como hacen. Llegado el caso cuando se ve que todo el mundo empuja en la misma dirección, se asume de otra manera lo de apretarse el cinturón.

No te entretengo más Presidente, creo haber reflejado el sentir que tenemos los cabezas de turco que tú has señalado. Confío en que nuestras reflexiones sean tenidas en cuenta sin necesidad de esperar a la próxima campaña electoral.

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