El Camino Primitivo
«En la ciudad nació el Camino de Santiago, integrador de la cultura europea».
LA NUEVA ESPAÑA. 24 de julio de 2012. Esteban Greciet.
El 3 de julio de 2012, en compañía de un amigo y de mi hijo Pelayo, partí de Pola de Allande hasta Santiago; previamente había hecho cuatro etapas en el mes de junio entre Oviedo y la capital del concejo de Allande. Durante ocho días consecutivos el objetivo se cumplió y a las diez de la mañana del 10 de julio llegaba a la plaza del Obradoiro. Son unos cuantos días en los que compaginé la oración con la contemplación del paisaje natural y cultural, con la finalidad de mejorar todo lo que sea posible el verdadero Camino de Santiago, el Camino Primitivo. Los silencios, que seguían a las conversaciones entre las que hubo algún chiste, me sirvieron para recordar el discurso sobre los medios de promover la felicidad del Principado de Jovellanos: «Es preciso conocer el país antes de trabajar a favor de la felicidad. Para conocer la situación de una provincia no basta (...) haberla recorrido de un cabo a otro si esto no se hizo inquiriendo, observando y apuntando lo más notable. El que viaje sólo por divertirse, el que atraviesa muchas veces un país sin más objeto que el atender a sus particulares negocios, sólo podrá decir que lo ha visto». Es mi intención en este artículo movilizar algunas sensibilidades en pro del Camino que, partiendo de la Sancta Ovetensis, llega al Campus Stellae.
El Camino Primitivo lo mantienen los peregrinos que, bien porque han leído, estudiado o escuchado algo sobre él, quieren recorrer la distancia que media entre Oviedo y Santiago de Compostela. Mientras tanto, los distintos gobiernos del Principado de Asturias hasta ahora han mostrado una actitud muy poco comprometida ante un itinerario que puso en marcha Alfonso II el Casto. No se hace obra alguna o muy poco en infraestructuras, salvo albergues –algunos dejan bastante que desear–, pero el estado de esta ruta necesita alguna actuación para facilitar el tránsito, sobre todo, en lugares donde el agua se estanca. La colocación de piedras de los alrededores en esas pequeñas ciénagas no desvirtúa para nada el trazado ni tampoco supone la merma del sacrificio que exige el compromiso de llegar hasta Santiago. Se echa en falta la ausencia del desbroce, sobre todo, cuando la primavera es lluviosa, porque la vegetación herbácea, los helechos, las zarzas crecen y la posibilidad de ser pasto de las garrapatas es elevada. Otra actuación necesaria es la colocación de papeleras y contenedores, porque es corriente ver residuos que los peregrinos por no cargar con ellos van tirando al suelo. La presencia de plásticos, envases de lácteos y zumos, papel de aluminio... es constante, salvo que uno decida ir mirando al cielo y no al suelo o a ambos lados de la ruta. Mentiría si no reconozco que en los últimos kilómetros hay papeleras, pero qué papeleras. Son recipientes de plástico que semejan bidones coloreados en azul y llenos hasta rebosar, porque a su alrededor hay desperdicios y desechos. El mantenimiento del Camino debiera ser una obligación de cada Ayuntamiento, creando de esta manera algún empleo. Si estas actuaciones, perfectamente compatibles en tiempo de crisis, son urgentes y necesarias, no menos cierto es que hay otras que contribuirían a potenciar el itinerario primitivo. Por un lado, mejorando la publicidad audiovisual e impresa, y por otro, el ámbito educativo, formando parte del currículo en las distintas etapas educativas de nuestro sistema el estudio de este antiguo trayecto, que se puede apoyar con centros de interpretación aprovechando edificios en ruinas como el real monasterio de San Salvador de Cornellana. Complementaria a esta actuación, la convocatoria de concursos en sus múltiples facetas para dar a conocer el Camino de Santiago, como pueden ser trabajos de investigación, concursos fotográficos, literarios, pintura, cómic. Una manera de potenciar la singularidad del Camino Primitivo es editar una guía del peregrino en formato cartilla con elementos identificativos del mismo, hecho al que ya se ha adelantado la comunidad autónoma de Aragón. Si no conocemos nuestras raíces, cultura, historia, difícilmente podemos entender nuestra realidad y, por tanto, seremos incapaces de poner en práctica políticas que corrijan aquello que es necesario en pro del bien común. Creo que en este aspecto hay mucho que hacer en nuestro país, pero quienes tienen el poder que les otorga las urnas son los primeros que tienen que dar ejemplo en este menester.
La pluralidad hispana también llega al Camino porque he contabilizado hasta tres tipos de vieiras. En Asturias la dirección correcta es la que señala el umbo de este molusco; en Lugo al revés, el haz de costillas, y en la provincia de La Coruña, la vieira está grabada en un mojón en sentido vertical y dependiendo del lugar puede ir pintada o no. El mojón incluye grabada la distancia que resta hasta Santiago, mientras que en los mojones lucenses una placa metálica, que suele faltar en casi todos porque alguien se la ha llevado, lleva impresa la distancia. ¿Cómo se soluciona esta falta de criterio? Alguien con cierto sentido común ha decidido pintar flechas en color amarillo para que el peregrino no se despiste, pero esto no ocurre siempre. La LNE del 24 de julio de 2012 publicó que un peregrino en Allande se había perdido y fue localizado mediante una llamada al 112. No pretendo barrer para casa como se suele decir, pero creo que la opción más correcta es la asturiana, porque si el Camino es el conjunto de caminos y todos confluyen en Santiago es lógico que la señalización se haga a partir del umbo, porque hacia él convergen todas las costillas que recorren la concha del molusco tanto en el interior como en el exterior. ¿Seremos capaces de poner de acuerdo a todas las comunidades autónomas? Sinceramente lo dudo; soy escéptico porque el seso de aquellos que algo podrían hacer es el que es. Ahondando en la cuestión, conviene insistir en la necesidad de señalizar correctamente el Camino; por ejemplo, entre Paradavella y A Lastra o entre San Román de Retorta y Ponte Ferreira la intuición es la que te hace tomar la dirección correcta. La entrada en el bosque nada más abandonar Arca do Pino en O Pedrouzo puede generar también un despiste y, sobre todo, si se pasa a una hora muy temprana.
El Camino permite desarrollar una capacidad que solemos tener aletargada, la observación. Son muchos kilómetros, unas etapas son duras, otras más llevaderas, pero no impiden pararse en aquello que puede llamar la atención; por ejemplo, la disposición en pisos altitudinales de la vegetación al subir el puerto del Palo, la situación de abandono de las viviendas rurales en Galicia, el mal gusto por el empleo de somieres, estructuras de plástico, varillas como elementos de cierre, la proliferación de edificios complementarios construidos con bloques de hormigón para explotaciones ganaderas de leche, la pervivencia de cementerios alrededor del campo de la iglesia y en una ocasión una batería de nichos está al borde de la carretera sin muro de protección, la tipología de los hórreos gallegos diferente de los cabazos de La Mariña lucense, pero también la presencia de hórreos del tipo asturiano con cubierta vegetal… Otra capacidad que fomenta es la convivencia, pues a lo largo de ese período se conocen personas de diferentes nacionalidades, comunidades autónomas, provincias. Es un fenómeno enriquecedor porque desarrolla habilidades sociales y valores como la solidaridad, la amistad, la tolerancia. Dentro de este orden de cosas no puede afirmarse que esto se cumple en su integridad, porque también la picaresca está presente y ésta la he padecido en el albergue de Padrón, cuando descubrí que se había reservado una litera. Esta mala práctica hay que denunciarla porque incumple las normas por las que se rigen los albergues, pero no podemos olvidar que estamos en España.
El Camino de Santiago, sea cual sea, es un espacio que concentra población; no en vano en el momento de auge dio lugar a un tipo de ciudad, la ciudad itineraria, topónimos lo avalan –Santo Domingo de La Calzada–; en la actualidad, en función del potencial económico, es un instrumento que puede ayudar a fijar población en los núcleos por los que discurre su trazado gracias al sector turístico –hostelería, restauración, cultura–. A lo largo de su recorrido se potencia la acogida, se fomenta la multiculturalidad, no en vano es el primer itinerario cultural europeo, pero debe cuidarse para no caer en la burda imitación de los «reality shows», pues en ocasiones suele ser una realidad, sobre todo a partir de Melide, lugar en el que se funden el Camino Primitivo y el Camino Francés. Es, en definitiva, un espacio de aportaciones y de originalidad, sin olvidar que en esencia es un espacio sacro, la meta es Santiago, el sepulcro del apóstol y aquí llegan todos sean o no creyentes. La asistencia a la misa del peregrino es prácticamente incuestionable.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

