Quiero ingresar en la comunidad vecinal «Monte Gamonedo»
A través de esta carta quiero denunciar la actitud caciquil, prepotente y manipuladora del señor presidente de la comunidad vecinal «Monte Gamonedo» de Piñera (Cudillero), don Luis Antonio Inclán Arango (Tono), por la vil actitud mantenida hacia mi persona, por razones que no alcanzo a comprender.
Vayamos al grano. Resulta que hace unos días solicité por escrito, y con el aval de cinco comuneros –dos más de los exigidos–, ser admitido en la referida comunidad. Concretamente fue un jueves, tres días antes de que se celebrase una asamblea general, y le entregué el referido documento en mano al presidente, manifestándome que lo presentaría en la reunión y que los comuneros decidirían al respecto, lo que me pareció totalmente correcto.
Pero resulta que la asamblea se celebró y mi solicitud brilló por su ausencia. Extrañado por ello, le pedí explicaciones al tal Tono, quien, de forma chulesca, pasó de mí, contestándome con cuatro tonterías, eludiendo con ello el motivo por el que ni siquiera fue expuesta mi petición ante la asamblea, de la que tampoco informó a la totalidad de los miembros de la junta directiva.
He de manifestar que resido en El Pito, parroquia de Piñera, desde hace casi 40 años, nunca he robado ni matado, me considero una persona normal, honrada y decente, y por ello entiendo que el haberme rechazado constituye un acto de discriminación sin precedentes y de desprecio hacia los comuneros de la asociación vecinal, que son quienes deben decidir respecto a quién debe ser admitido o no, siempre, claro está, aduciendo razones estatutarias en caso negativo; y en lo que a mi persona se refiere no tendría por qué tener problema alguno, pues cumplo las condiciones como la mayoría de los comuneros. E incluso me atrevo a decir que más que muchos. Por otra parte, el señor presidente, con su actitud, ha cometido una falta de respeto hacia quienes avalaron mi petición: los comuneros. Ellos son, don Luis Antonio, quienes lo eligen a usted para que dirija la comunidad democráticamente, y no de la forma que lo está haciendo, como es público y notorio. Por ejemplo, ¿podría decirme cuántos miles de euros se gastan al año en cestas de Navidad y cuántas de ellas entran en su casa? ¿Podría decirme si es cierto o no el hecho de que las mariscadas con cargo a los fondos comunales son habituales para determinados comuneros y sus esposas? ¿Por qué quiere cerrar el paso a nuevos comuneros…? ¿Acaso teme(n) que exijan claridad en su gestión?
En fin, señor presidente, ha cometido usted conmigo una injusticia, un atropello en toda regla y, lo que más me duele, una falta de lealtad por incumplir la promesa que me hizo: la de dar cuenta de mi solicitud para ser admitido como un comunero más, razón por la que, como persona en todos los órdenes, para mí queda en cuarentena. Bueno, usted y algún miembro de la directiva que se cree dueño y señor de «Monte Gamonedo».
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