Con motivo de los cambios realizados por nuestro arzobispo don Jesús Sanz
Desde que se publicó la noticia en la prensa de los nuevos destinos de algunos sacerdotes han ido apareciendo en la sección de Cartas al director de este diario, algunas opiniones oponiéndose y criticando en gran mayoría la decisión del señor arzobispo.
Mi intención al escribir esta carta es respetar las decisiones a las que han llegado sacerdotes y arzobispo. Nosotros como laicos cumplamos el hágase Tu voluntad en la Tierra como en el Cielo y no andemos con tonterías ni algaradas dentro de nuestra Iglesia; de eso ya se encargan otros. Respetemos la voluntad del Padre nuestro.
Pero sí me gustaría aprovechar esta oportunidad para agradecer la labor pastoral de nuestro cura, don Santiago Rancaño, Santi, en estos catorce años como párroco de la iglesia de San Martín de Riaño en Langreo.
Escribir aquí su trabajo realizado conjuntamente con los colaboradores se haría largo, baste recordar entre otros la Cofradía del Sagrado Corazón, haber instaurado Cáritas parroquial, los grupos de Formación, los dos años de catequesis, el grupo de Oración, la atención a los Enfermos, las excursiones parroquiales, las obras en la parroquia, etcétera, además de un sinfín de actos y hechos que quedarán grabados en los corazones de los amigos, y eso ya es suficiente.
Nosotros también queremos a nuestro cura, y nos gustaría que don Jesús cambiase de opinión, pero también los nuevos sacerdotes que se acerquen a sus destinos merecen la acogida y el cariño dispensado a los que se van.
Agradecerte Santi, no sólo en mi nombre sino en el de todos los que han conocido tu entrega desinteresada tu dedicación dispensada a los feligreses de esta parroquia y a los que perteneciendo a ella viven fuera de la misma, que hayamos tenido un sacerdote cercano y próximo al servicio de los que te necesitaron; te pedimos que nos disculpes en lo que no hemos sabido hacer bien y te agradecemos la paciencia que has tenido con nosotros.
Que nuestro Señor Jesucristo te acompañe en esta nueva etapa sacerdotal que vas a emprender y a la que te envía.
Finalmente, las quejas y el dicho vaya pena que se oye en las personas que nos comentan así que se marcha don Santiago no es sino el reflejo del amor que has empañado en nuestra comunidad cristiana de Riaño.
Un abrazo muy fuerte de todos tus feligreses y que la Santina te guíe.
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