Abierta la veda para enjaular osos
¿Se ha levantado la veda para enjaular osos?
El pasado 23 de agosto, en el periódico LA NUEVA ESPAÑA, nos seducía, como siempre, con un artículo L. Valdés. En él nos anunciaba que los alcaldes Belarmino Álvarez, de Teverga, Juan José Álvarez, de Santo Adriano, Ovidio García, de Quirós, y Ramón Fernández, de Proaza, están insinuando alguna solución al posible fallecimiento de la osa «Tola», con la disculpa de seguir manteniendo la gran rentabilidad turística y económica de la zona y mantener el atractivo de sus concejos. ¿Qué entenderán estos buenos señores por mantener atractivo el concejo? ¿Enjaulando osos?
Como se presume que la cosa va a terminar mal, quisiera recordarles a dichos regidores que el que fuera alcalde de Belmonte, don Roberto Pérez, un día del año 2010 nos anunció la inauguración de un centro penitenciario, donde se albergarían en él a unos ocho lobos en régimen de seminaturalidad, para deleite de los turistas que paseasen a orillas del Pigüeña. ¿Con qué objetivos? Los teníamos de todos los colores: que iban a dar un necesario empuje económico a la comarca, que serían un revulsivo turístico para el municipio (lo decía doña Belén Fernández González, consejera), que se hablaría de su papel biológico, de su situación en Asturias y de su relación con el hombre, que servirían para conocer mejor una especie cuya convivencia con el mundo rural ha sido problemática, es decir, que don Roberto Pérez pretendía enclaustrar a ocho lobos entre rejas para acabar con la leyenda negra que gira en torno a este maravilloso animal, y doña Belén Fernández mediaba para conseguir los dineros para tal fin, que los consiguió, se gastaron 216.000.000 de pesetas para intentar conjugar el verbo encerrar lobos con nuestros dineros.
Como decía, en dicho proyecto participó activamente doña Belén Fernández González, actual consejera de Medio Ambiente del Gobierno asturiano, parece ser que en aquel momento no se encontraba bien asesorada ni fue informada sobre la Declaración Universal de los Derechos del Animal, que en su artículo 4.º nos dice: «(a) Todo animal perteneciente a una especie salvaje tiene derecho a vivir libre en su propio ambiente natural, terrestre, aéreo o acuático y a reproducirse. b) Toda privación de libertad, incluso aquella que tenga fines educativos, es contraria a este derecho». También contravienen el artículo 10.º: a) Ningún animal debe ser explotado para esparcimiento del hombre. b) Las exhibiciones de animales y los espectáculos que se sirvan de animales son incompatibles con la dignidad del animal, etcétera, etcétera.
Esta Declaración fue proclamada el 15 de octubre de 1978 y aprobada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y, posteriormente, por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). A ambas organizaciones pertenecemos todos los asturianos y nuestros alcaldables tienen la obligación de cumplir y hacer cumplir.
Ahora, en esta nueva tormenta de ideas de nuestros regidores, nos vuelve a salir don Roberto Hartasánchez dando su opinión. El cercado está al servicio de la conservación del oso pardo desde su creación. (Conservar no es enjaular, don Roberto). Hay un cercado inutilizado (monte Fornachín) y que en un futuro puede haber algún ejemplar herido que no se logre su reintegración. Caray, don Roberto, a usted lo vemos a menudo metido en estos «fregaos» (ya estaba en el de Belmonte) aportando ideas, ideas que ya recogió don Carlos Nores, profesor titular de Zoología de nuestra Universidad de Oviedo. Ya sólo nos queda que algún desalmado que tiene negocios próximos al cercado de «Paca» y «Tola» coja el testigo y no se quede de brazos cruzados y encare el rifle al hombro... la pela es la pela, después de que ustedes con sus ideas hayan regado el camino con gasolina.
También se une a la tormenta don Guillermo Palomero, presidente de la Fundación Oso. «Paca» y «Tola» han hecho una enorme labor sensibilizadora sobre la conservación de la especie (este buen señor ¿cómo lo habrá medido?). Y éstas tienen que pervivir una vez que ellas falten (si no, mi silla peligra). Además, han contribuido a la dinamización (dirá enriquecimiento) de la zona; cuando aparece un osezno u oso herido la prioridad es atenderlo (o enjaularlo) para que vuelva al medio natural.
Ahora, doña Belén Fernández, como consejera de Medio Ambiente, esperamos que con esa tenacidad que la caracteriza intervenga y resuelva estos pretendidos encarcelamientos y piense que el ecologismo talibán no consiste en promover, promocionar, potenciar con dinero público cárceles para animales, sino, por ejemplo, en diluir estas prácticas, que ya don Miguel Caicoya, del concejo de Caso, nos estaba insinuando hace unos meses, así como esos pretendidos zoos y circos que existen y pasean por nuestra Asturias; todos ellos con un fin primordial: el económico puro y duro; igual que los enjaulamientos, algo que no tiene nada que ver con las leyes sobre la naturaleza que nuestros representantes públicos tienen la obligación y el deber de defender y por los que se les abona un sueldo digno.
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