El PSOE acaba con la sanidad pública
Como usuario (bueno, ahora, realmente paciente, y hasta sufridor) del sistema de salud del Principado, me he quedado ojiplático y patidifuso con las declaraciones del pasado día 17 del consejero de Sanidad, Faustino Blanco, en su periódico. Cambiando lo que deba ser cambiado, decía que era muy sensible al desempleo, pero que iba a despedir en octubre a miles de eventuales. Personas todas ellas que no van a poder alimentar a sus familias y que van a verse obligadas a emigrar, dejando de contribuir con ello a la caja común. Bravo, Joseph Goebbels, sin duda modelo para el actual Partido Nacional Socialista Obrero Español, no habría logrado un mejor ejemplo de cinismo.
Porque, seamos claros, uno de los principales sostenes del sistema de salud son los eventuales. Estos trabajadores que hacen lo que muchos titulares (incluido el Consejero en su pasado como médico de atención primaria) se niegan a hacer.
Con el despido masivo de eventuales ahorraremos una montaña de dinero. Sin embargo, mantenemos las unidades de gestión clínicas. Agujeros negros supermasivos que se tragan todo el dinero que pase a varios años luz de distancia. De veras es una lástima que los miembros del PNSOE no sean capaces de entender que las empresas públicas no son sus fincas para disponer de ellas a su libre albedrío. Mejor sería que redujeran sus sueldos, sus prebendas, sus múltiples e ineptos asesores y no «robasen» los puestos de trabajo en un colectivo que ha sacado, con su esfuerzo y entrega, la sanidad pública adelante, para recibir este pago tan vil.
Además, con esta medida se están incumpliendo las normativas de la OMS, que exige que el número máximo de cartillas por consulta sea de 1.500 y en el Sespa, con eventuales y todo, es de 2.000. Recordemos, todo sea dicho de paso, que el Sespa está sancionado por este motivo desde 2005.
Por otro lado, y concluyendo ya con mi misiva, tenemos el copago farmacéutico. Resulta que tienes una pensión contributiva baja (y resulta que en Asturias lo deben ser todas) y se cobran hasta 8 euros de medicamentos. Y si nos pasamos, ya se lo devolveremos. Personalmente conozco el caso de un hombre que, con una pensión misérrima, debe pagar 60 euros, y ya le devolverán en tres meses sus 52 euros. Pero para gente como esta persona, 52 euros representan la diferencia entre comer y no comer.
Si el señor (que es mucho llamar) Faustino Blanco quiere saber lo que es ser sensible al desempleo, que dimita y se vaya al paro.
Estimados miembros del PNSOE, en su completa variante PPSOE, si quieren acabar con la sanidad pública, por favor, díganlo sin rodeos y déjense de estupideces.
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