Fusión caliente en el Ayuntamiento de Parres
Dice el ex presidente de Feve, Ángel Villalba, en carta remitida a LA NUEVA ESPAÑA, que la deuda financiera de la compañía, cifrada en 530 millones de euros, obedece a la estrategia impuesta por los gobiernos de Aznar, Zapatero y ahora por el de Rajoy de que las empresas públicas afronten sus inversiones con recursos crediticios externos. Según Villalba, parece que el desliz de haber invertido, por poner un ejemplo, 32 millones de euros en la antiestética catenaria del tramo Infiesto-Unquera, que ha inundado de postes y cables la estación de Arriondas, ha sido culpa de la Unión Europea. Son las consecuencias de la financiación a cuenta de los fondos «Feder»: la condición mezquina del beneficiario muerde la mano de quien le da de comer. Y así la piedra filosofal, buscada en vano por los alquimistas, que la compañía ferroviaria encontró allende los Pirineos, sirve ahora de «tomahawk» cuando la contabilidad descarrila sin remisión. Puro cinismo en su máxima expresión.
Pero llegó Marcelino Oreja, el que va a enjugar, de un plumazo, el escandaloso derroche que Bruselas le concedió a Feve, y, para ello, recurrirá al método de la fusión fría (con Renfe y Adif) debido a las altas presiones generadas en el ambiente. Ahora la Feve ya puede dormir tranquila, segura de que al despertarse de la borrachera I+D (involución+despilfarro) seguirá manteniendo el tinglado como si nada hubiera sucedido.
No hay que dejarse engañar: sólo desde una óptica paleta se le podría imputar a Feve el pecado d «fundir» un millón de euros en la gestación de un prototipo, el «Fabiolo», que acabó en vía muerta, porque invertir esa cantidad en plena crisis (hablamos de los años 2009-2010) para construir un tranvía de ciencia ficción fue, sin duda, un acto visionario.
Y al hilo de la carta de Villalba, les hablaré de la nuestra, la que recibimos del consistorio parragués –con siete meses de demora– en respuesta a la reclamación para que se reabra a los viandantes el paso a nivel de La Teyería, tan peligroso que no ha provocado ni un solo percance en los últimos cuarenta años.
Nos cuenta el alcalde en funciones, Emilio Longo, que hubo una reunión institucional (no precisa quiénes estaban en la misma –los vecinos, no, desde luego– ni tampoco precisa si lucían vaqueros y guayabera como el pasado 18 de julio), una reunión, digo, con responsables de Feve (será con lo que queda de ella, así que muy responsables no deben de ser) y dice, además, que le han dicho que la reivindicación acerca del libre desplazamiento de personas hacia y desde la calle Monte Sueve de Arriondas es «inasumible» (como la deuda de Feve), ya que, en la actualidad, lo que se lleva, y continúa siendo «trending topic» en los despachos de la empresa en vías de fusión, es clausurar pasos a nivel, caiga quien caiga. Eso sí, advierte el alcalde en funciones que ellos se lavan las manos y que van a remitir nuestro escrito a Feve para su estudio y valoración, después de tenerlo siete meses reposando en un cajón. A lo peor lo que ha pasado es que el Ayuntamiento se ha fusionado con Correos y su teniente de alcalde es ahora un simple emisario de la correspondencia municipal. Ya hemos visto cosas peores.
Pero la pelota no está en el tejado de Feve, como pretende hacernos creer en su misiva el bueno de Emilio, sino que sigue en la azotea del Ayuntamiento, el cual nunca debió aprobar la supresión del paso a nivel, sino que debió exigir su automatización, al percatarse de que los vecinos perdían la única vía de comunicación peatonal, sin alternativas razonables, con la población de Arriondas. Así que, el «affaire» en cuestión no está resuelto, ni va a resolverse con la técnica del avestruz.
Se me ocurre que la única solución posible a corto plazo va a ser la fusión: la fusión del alcalde y del teniente alcalde de Parres en un único regidor, a ver si al grito vecinal de ¡que se fusionen, que se fusionen! de esa amalgama de congéneres se libera algún tipo de energía beneficiosa para el concejo. Hablamos de fusión en caliente, claro está, la que se produce por la unión de dos átomos, el tritio y el deuterio. Para fusionarlos –a los ediles– solo se necesita de un aumento de la temperatura directamente proporcional al grado de mosqueo de los residentes afectados.
Y es que el espejo en el cual deberían mirarse estos personajes de relevancia atómica en la política regional podría ser la Alcaldía de Piloña, donde su regidora, Carmen Barrera, se reúne con los vecinos de Montecoya o Entrialgo cuando surge la iniciativa de suprimir un paso a nivel, más que nada para explicar el proyecto o recabar sugerencias. Democracia a pie de calle. Aplausos para ella.
Aquí, en Parres, las cosas se hacen de forma más retrechera, más al estilo del ordeno y mando, como en otros tiempos. A Emilio Longo o al alcalde les quedó por explicar, todavía, en carta que confiamos recibir «ad kalendas graecas», o en persona si se atreven, cómo van a desplazarse los vecinos cuando quieran comprarse el pan nuestro de cada día o llegarse hasta la farmacia.
¿Acaso vendrá a echarnos una mano la Junta de Gobierno de Parres para cruzar las vías por encima de la valla que permitió colocar a Feve en el paso a nivel? ¿Será la misma mano que no tuvo reparos en firmar la supresión del cruce, dejando a los vecinos sin ningún acceso peatonal? Inútil será falsear la realidad cuando ya empieza a adquirir rango de ley para muchos parragueses la idea de que los advenedizos de la cosa pública están ahí no solo para generar problemas donde no los había, sino para adquirir impúdicamente unos privilegios que no merecen.
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