Los parados, el monte y los incendios
A propósito de la decisión del Gobierno de llamar a los parados para paliar daños de los incendios.
Yo me confieso:
Yo tengo un hijo en el paro y está dispuesto a ir al monte ¡Ya!
¿Quién lo da de alta?
¿Quién le va a dar la mínima preparación profesional para que coja los bártulos y vaya al monte a lo que sea?
¿Quién le da el equipo para realizar su trabajo normal en el monte?
¿Quién se responsabiliza en el desarrollo laboral de este trabajo de limpieza de montes?
Él está dispuesto mañana mismo.
Y como él, muchos más; hasta casi 95.000 parados que hay en Asturias.
Mañana mismo se ponen a la cola de un trabajo.
No es un trabajo cualquiera, es un trabajo normal como muchos otros.
Es cierto que el paro bajaría en cantidad y no sólo temporalmente. Los parados sí que quieren ir al monte. Pero al monte de verdad, no como los fugaos, ni tampoco como los presos de las películas americanas a los que sacan de las cárceles a limpiar arcenes de carreteras y praderas.
Los parados tienen que ir al monte según ley General de la Seguridad Social de 1994; pero no temporalmente, sino durante todo el año, para evitar en lo posible los incendios del monte.
Y si no que echen cuentas. ¿Qué interesa más, reparar lo devastado por incendios, o mantener equipos todo el año para evitarlos? Hay que echar esas cuentas.
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