Ancianos abandonados, ¡seremos miserables!
Una sociedad que le estorban los ancianos, es una sociedad podrida que no merece un trato mejor del que dispensan a sus ancestros. Un País que se jacta defensor de animales y medio ambiente, no puede ser tan cruel y permisivo en el abandono de personas que por la edad necesitan de nosotros Las ciudades están llenas de paseantes de perritos, mientras esconden a sus abuelos en geriátricos desnaturalizados - Se lleva al perro y gatito a la clínica, mientras sus mayores están sin dentadura etcétera.
Por nuestro sistema de vida, es cierto que a muchos, no le quedan más remedio que ingresarlos en una residencia de ancianos. Las familias acuden a las residencias cuando no queda más remedio pero son lugares no deseados. Por ello necesitamos perfeccionar este tipo de asilos, donde priman otras cosas, antes de atención personalizada, libertad y privacidad personal, etc. En otros países ya han debatido y cambiado el modelo que actualmente impera en nuestro territorio: Dinamarca, Suecia, Alemania, etc. son modelos a imitar. El modelo de residencias de ancianos en nuestro país no responde a las aspiraciones de nuestros mayores, ni posibilita un trabajo de mejora de la calidad de vida de los mismos.
El mal funcionamiento de estos centros pone en peligro a nuestros abuelos, además de dejar nuestras conciencias un poco dañadas. Se debería de evitar que sea el ánimo de lucro el que diseñe las estrategias de empresas que se nutren con fondos públicos, pues deberían de tener como principal objetivo la asistencia de un servicio social, ya que unas por ser publicas, otras porque se subvencionan en parte, y el resto porque lo cobran bien debieran tener mejores prestaciones hacia el anciano, como limpieza, atención, rehabilitación física y mental, terapias ocupacionales, ejercicios, etc. y no lo que vemos en cualquier visita que hagamos a muchos de los geriátricos: Desatendidos en limpieza, como comida pegada por ropa, zapatos o su silla de ruedas; aparcados por los pasillos, lagañas que no les dejan ni abrir los ojos, la dentadura sin pegar, etc. se palpa en el ambiente la falta de sensibilidad, dedicación y entrega por parte de cuidadores ¡hay que exigir señores inspectores, que nuestros ancianos sonrían y dejen de estar tristes y aburridos! Duele ver por los pasillos a personas con la mirada y mente perdida, sintiéndose olvidados por familiares y arrinconados por cuidadores ajenos a la sensibilidad que debieran por su profesión, como sintiéndose hasta culpables por su edad, enfermedad y limitación.
El abandono que sufren los ancianos es una problemática que se vive a diario, no se toman medidas para remediar esto, se debe educar a la sociedad para no aislar a nuestros mayores, para no postergarlos, que no se sientan una carga que pueda llevarlos a estados depresivos, rechazo y desequilibrios emocionales, que puedan incluso desear la muerte por sentirse un estorbo. Esta etapa de la vida es la más dura y triste de una persona, por ello debiera disfrutar y descansar con agrado hasta el término de su vida.
Todos seremos, (por desgracia según vemos) ancianos, por ello debiéramos luchar contra este tipo de indecencias, donde los ancianos no reciben la protección de las autoridades con inspecciones a fondo en estas instancias, con ello tampoco las atenciones necesarias de sus cuidadores; y que decir de sus familiares que los aparcan como un inmueble sin visitarle y expresarles el cariño que debieran y necesitan ¡que mal nacidos somos!
Las personas mayores son la memoria de un pueblo y maestros de la vida. Cuando una sociedad no cuida a sus ancianos niega sus propias raíces y simplemente sucumbe
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