Paseando por el tiempo
Asturias en la década de los sesenta. Sus mitos y leyendas. Asturias por lo general, los muchos días que alumbran a la Asturias eterna, suelen ser grises.
En un recodo del camino llega el eco lejano de unas campanas que son punto de arranque de tradiciones seculares.
Las campanas me recuerdan algo del pasado. Las gentes del pueblo son amigas de creer, de imaginar, de entablar relaciones con el más allá, su vida monótona de cada día. Los nuberos son típicos de la mentalidad que menciono.
En tiempos de tormenta ellos descienden tronando entre las espesas nubes, embraveciendo las olas del mar, sueltan aguaceros y granizadas vaciando el saco repleto de reptiles sobre los campos de los malos. Son los Nuberos enanos deformes, de rostro atezado, largos y lisos cabellos, con sombrero semejante a las alas del cuervo. El toque de las campanas los atolondra y ahuyenta. De ahí que en las aldeas se tocaran las campanas cuando había tormenta.
Algo más dulces son los Ventolines, que duermen con blanco susurro a los niños y traen a los hogares el adiós de la persona querida que fallece lejos.
En contraste con los Nuberos, los Ventolines situados en los vaporosos e irisados celajes del Oriente, son portadores del rocío nocturno y las suaves lluvias del verano.
Los ancianos y niños indefensos tienen en contra a las Lavanderas, congéneres de los Nuberos. Están en contraste con los Ventolines. De feo aspecto ya que se trata de viejas con rostro seco y anguloso, cabellos cual raudal de espumas, mirada esquiva... se encuentran en la oquedad de los árboles añosos, a las orillas de los ríos, o bajo las aguas. Se les atribuyen oficios piadosos en incendios de moradas.
Al caer la tarde, salen ligeras las Xanas en su increíble belleza, enmarcadas en rostro perfecto.
Corren por las espesas arboladas para volver a sus moradas apenas el Sol despunta. Coronadas de blancas rosas, bailan la Giraldilla en torno de la Xana Reina, en la noche de San Juan cantan el nacimiento de la flor del agua, flor deseada por doncellas y mancebos de la aldea, ya que con ella se logra desencantar una dama o un caballero que constituirá su pareja.
Suenan tristes las campanas con sordo clamor anunciando la procesión de la Huestia. Procesión de blanquecinos fantasmas que anuncian la muerte enlazando entre sus dedos con trémulo fulgor verdes velas. Así, en procesión de doble fila, se acercan al hogar donde está expirando una persona.
Asturias encerrada en sus leyendas, inédito para el lector con ansia de nuevos conocimientos. Adormecidos por los personajes de las leyendas, volvamos la mirada a lo que nos rodea, vemos una manera continuada el adorno del paisaje. El hórreo es una edificación cuadrada techada a cuatro aguas, que descansan sobre pilotes (en Asturias, pegollos), aislando del suelo –porque si fueran seis sería panera), cuyo destino, al igual que el hórreo, es librar de la humedad lo que allí se guarda.
Llega el momento de decir adiós a las leyendas y mitos de esta Asturias, que guarda tantos secretos.
En la década de los sesenta, RNE en la Emisora de Asturias decía en su sintonía de entrada «La Asturias perdida pero nunca olvidada». Con esto lo decía todo, ya que trataba de la Asturias eterna, sus costumbres, sus leyendas y sus mitos, recuerdos de otrora. Con las voces más famosas de la década. Eran las de Primitivo Luengo y María Alzira Rolland, expandieron a través de las ondas a los lugares más recónditos de la Asturias perdida pero nunca olvidada.
Manuel Abad Alonso, Veteranos de RTVE
Oviedo
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