Reconocimiento para los donantes y los voluntarios de los bancos de alimentos
El jurado del premio «Príncipe de Asturias» de la Concordia de este año, ha reconocido la labor de la Federación del Banco de Alimentos en un momento grave como el que estamos viviendo «como exponente de un esfuerzo internacional solidario para aliviar algunas de las necesidades más apremiantes de la población, hoy agudizadas por la crisis económica. Los donantes de alimentos y los voluntarios y organizaciones que los canalizan constituyen ejemplos decisivos y generosos de este esfuerzo altruista en favor de los demás».
Hace algunos años, viendo las necesidades que ya empezaban a ser alarmantes, un grupo de compatriotas me sugirió que debíamos entablar conversaciones con el Banco de Alimentos de Asturias. Algunos días después pedí una cita con sus directivos, para que, en primer lugar, me explicaran qué era el Banco de Alimentos y cómo se hacía el reparto de los mismos. Me interesaron mucho sus premisas y en seguida mi junta directiva aceptó su inestimable ayuda. Nosotros los residentes peruanos en Asturias no podemos dejar pasar este acontecimiento y felicitar a la Federación Española del Banco de Alimentos a través del Banco de Alimentos de Asturias, quien tuvo la iniciativa de presentar esta candidatura que ahora se ha hecho realidad.
La Federación Europea de Bancos de Alimentos aglutina un total de 204 bancos de 21 países. La institución española se creó en 1996 «para coordinar las actividades de estas organizaciones benéficas sin ánimo de lucro existentes en todo el país». Aunque es la Unión Europea la que sufraga aproximadamente la mitad de los alimentos distribuidos a través de esta organización en España. La Federación Española pertenece al comité de expertos de Agricultura de la Comisión Europea.
Los bancos de alimentos son una institución benéfica gestionada por voluntarios con el objetivo primordial de luchar contra el despilfarro de alimentos y, en general, por la falta de recursos mínimos necesarios para tener una vida conforme con la dignidad humana.
«Los voluntarios son el soporte fundamental de los bancos de alimentos. Suelen ser profesionales, sobre todo prejubilados o jubilados, que llevan tareas de dirección, contabilidad, almacén, transporte y aprovisionamiento, otras de apoyo jurídico, relaciones públicas, etcétera». En el conjunto de Europa, los bancos de alimentos donaron en 2011 un total de 401.000 toneladas de alimentos a 31.000 organizaciones caritativas, llegando a más de 5,2 millones de personas en riesgo de exclusión social.
El Banco de Alimentos -que tiene 52 sedes en toda España, una por provincia- atendió en el año 2011 a 1,3 millones de personas con la distribución de 104 millones de kilos de alimentos. Ayudaron 2.000 voluntarios y casi 3.000 empresas privadas, entre las que se encuentran grandes superficies, productoras de alimentos, distribuidoras, almacenistas o empresas de transportes.
La solidaridad, como germen y objetivo, se aplaude una vez más a una organización que se nutre del voluntariado y las donaciones desinteresadas. Una organización que sólo en Asturias repartió el año pasado 2,5 millones de kilos de productos a más de 16.000 personas necesitadas y en todo el país facilitó ayuda a más de un millón doscientas mil. Y la intención es seguir la ayuda y no parar.
En el caso de los donantes, los responsables de la federación cifran su presencia en torno a las siete mil identidades, entre empresas, instituciones de todo tipo y aportaciones personales.
En lo que se refiere a los voluntarios, sólo en Asturias trabaja a diario medio centenar de personas, que en operaciones especiales se convierten en 130, «más o menos». En otras ciudades los ayudantes estables se cifran en 2.000, que se multiplican varias veces cuando las campañas extraordinarias lo requieren. Así lo cuentan los responsables del Banco en Asturias, que entre su voluntariado prevalecen, por lo general, «profesionales jubilados que desarrollan tareas de dirección, contabilidad, almacén, transporte y aprovisionamiento, así como otras de apoyo jurídico y relaciones públicas».
«Los bancos de alimentos desarrollan una labor encomiable como es el fomento de la solidaridad y de la participación social a través de la movilización y dinamización del voluntariado, la protección del medio ambiente a través de la recuperación de alimentos y la lucha contra el despilfarro de los mismos y el posterior reparto gratuito de estos alimentos entre las personas y familias más desfavorecidas económica y socialmente de nuestro entorno».
La organización de un banco de alimentos «acepta donativos de particulares, se hacen colectas de muchos tipos y se arbitran sistemas que permitan recoger lícita y gratuitamente alimentos. Esos productos se almacenan, en general, por breve tiempo, de forma que estos puedan ser distribuidos y consumidos dentro de plazos de consumo preferente. En cuanto a la distribución, se realiza en centros de acogida necesitados. Jamás se da comida a particulares, sólo a los centros asistenciales que estén adheridos a nosotros.
Se subraya que «hay iniciativas mucho mejores para ayudarnos», «puede trabajar para que la Unión Europea mantenga en vigor el plan de ayuda para los más necesitados, que va a desaparecer como ayuda alimentaria para el período 2014 a 2020». «En vez de hacer lo que está haciendo y testimoniar, que haga algo concreto, que presione para que se activen los fondos europeos», insiste.
El caso es que la Unión Europea tiene un plan que supone la entrega de excedentes a entidades como los bancos de alimentos o la Cruz Roja. En 2009 apenas hubo excedentes, el departamento de Agricultura compró alimentos, y países como Alemania protestaron. Sólo el trabajo insistente de la Federación, de Cáritas, que es uno de los principales clientes del Banco de Alimentos, y de la Cruz Roja, únicamente sus perseverantes visitas a todos los parlamentos lograron que los programas fuesen reactivados hasta 2013, pero no hay nada garantizado a partir de esa fecha.
El Banco de Alimentos hace una labor generosa y siempre está en sintonía con las necesidades de la gente más necesitada de la calle. Este premio significa muchísimo apoyo y es un verdadero y oportuno reconocimiento a la labor que desarrollan todos los voluntarios. A todos ellos, nuestra más sincera felicitación.
José Luis García Álvarez, presidente de la Asociación de Residentes Peruanos en Asturias, Oviedo
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