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Dos religiosas entregadas a los demás

19 de Septiembre del 2012 - María del Mar Garrido Bayos (Salas)

Hay personas que, de verdad, vale la pena conocer. Yo tuve la gran suerte de conocer a la madre Covadonga y a la hermana Vicky, dos religiosas dominicas, recién llegadas a Asturias procedentes de Ayacucho, Perú, con el objetivo de recaudar fondos para la construcción de un centro de discapacitados en Ayacucho, que comprende una escuela de capacitación para discapacitados físicos y psíquicos, así como un centro para ciegos y personas con dificultades de visión. Estoy emocionada e impresionada con su testimonio de vida.

Estas dos dominicas, asturiana y ayacuchana respectivamente, tienen una vida entregada a los demás, a los más olvidados, a los más desfavorecidos, a los más pobres, a los últimos de la sociedad, a los que más lo necesitan, sin distinción alguna, sin importarles cuáles son sus ideas políticas o sus ideales de vida o si son o no son creyentes. Somos todos personas y con eso está todo dicho. Transmiten fuerza, alegría, esperanza, paz, energía, fe, ternura...

Escuchando la canción de «El pescador» no me cabe duda de que la madre Covadonga y la hermana Vicky tienen muy claro y hacen realidad lo que cantamos en dicha canción, dirigiéndonos a Jesús: «Tú necesitas mis manos, mi cansancio que a otros descanse. Amor que quiera seguir amando...».

Uno puede ser creyente o no serlo, pero ¡qué fácil resulta creer en personas que como ellas son felices haciendo felices a los demás! La madre Covadonga tiene 90 años. Con 90 años y ante un proyecto de más de 600.000 euros, en vez de venirse abajo o ni siquiera intentarlo, lucha cada día por hacerlo realidad, es su sueño, con la seguridad de que lo van a conseguir. Desde luego, Jesús hizo una buena elección con estas dos grandes mujeres, como también dice la canción: «Tú sabes bien lo que tengo, en mi barca no hay oro ni espadas, tan sólo redes y mi trabajo», y de redes y de trabajo las dos son muy ricas.

Si quieres contribuir a hacer realidad su sueño: este proyecto social y humanitario, puedes ingresar tu donativo en cualquier oficina Cajastur, cuenta número 2048 0005 59 3404002738. Si no tienes este número a mano, basta con decir que es para la cuenta de la madre Covadonga. Gracias, madre Covadonga, hermana Vicky y a tantas personas que entregan su vida por el bien de los demás. Ellas hacen realidad, en medio de nosotros, el reino de Dios, que no es otra cosa que un mundo en el que impera la ley del amor fraterno. Ese mandamiento nuevo que Él, nuestro Señor, Jesús de Nazaret, vivió y nos legó.

María del Mar Garrido Bayos

Salas

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