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Al señor García Cañal

30 de Septiembre del 2012 - Francisco José Gómez Noval (Campiellos, Sobrescobio)

Señor García Cañal: sorprendentemente, vengo leyendo opiniones y artículos escritos por usted en la prensa asturiana, casi todos sobre la minería y los mineros. Y digo lo de sorprendente porque ha escrito usted más en los últimos meses que en todos los años que lleva viviendo de la política.

Fíjese que yo creía que su filosofía personal era aquella de «el estado natural del hombre es la vida contemplativa y, por tanto, el trabajo es para los esclavos».

Es posible que en esto me haya dejado influenciar por algo que en su día dijo Álvarez-Cascos al respecto de su capacidad, señor Cañal.

Lo que no me sorprende es que usted use en sus escritos la filosofía general de su partido, es decir, la sofista.

Pretender engañar una vez más con la apariencia de la verdad, y con verdades a medias.

Habla usted del plan 1998-2005 que fue firmado por el Gobierno del PP y los sindicatos mineros, y dice que se estimaba en él una plantilla final de 17.500 y que hubo una pérdida de 9.000 puestos de trabajo. Y le pregunto: si el Partido Popular gobernó España desde 1996 al 2004, ¿qué nos quiere decir usted, que no tuvo nada que ver que en siete años no haya sido capaz de obligar a los empresarios, a pesar de regalarles dinero como explicaré mas adelante? ¿Que el Gobierno de José María Aznar fue incapaz de hacer que se cumpliera el plan en lo referente a las plantillas y que lo que ustedes no hicieron –repito, en siete años–, insinúa usted que lo tenía que haber hecho el PSOE en uno?

Por favor, no sea cínico, señor Cañal.

Mire usted, señor Cañal: el plan 1998-2005 no era el primero en el que se contemplaban las prejubilaciones. En el anterior (1992-1997), firmado por el Gobierno del PSOE y sindicatos mineros, y en el que, por cierto, para llegar a un acuerdo fue necesaria la lucha minera con cortes de carretera, huelgas, y un encierro de las ejecutivas de CC OO y SOMA-UGT en el pozo Barredo con José Ángel Fernández Villa a la cabeza, que a su vez era miembro de la ejecutiva federal del PSOE. Sí, señor Cañal, los sindicatos luchan por los intereses de los mineros, con independencia de quien gobierne. ¿Se imagina a usted mismo haciéndole frente a los altos cargos del PP?, ¿a que no es capaz de imaginarlo? Yo tampoco soy capaz de verle así, y además no me hace falta tener mucha imaginación: una y otra vez han demostrado ustedes que el PP de Asturias es una mera sucursal de la calle Génova.

Pues bien, estaba hablando del plan 1992-1997: se consiguieron las prejubilaciones a los 52 años de edad equivalente, pero con dos requisitos indispensables: primero había que tener como mínimo 47 años de edad física; y segundo, cinco años de coeficiente reductor. Y así funcionó hasta que el Gobierno del PP, en 1998, eliminó ambos requisitos y dio paso a que los mineros pudieran ir para casa con menos edad.

Buena estrategia del PP: reducían mas rápidamente plantillas, cerraban más minas y, a la vez, harían fuerte resonancia de los «privilegios» que ustedes mismos concedían a los mineros tratando de echarles encima a la opinión pública.

Eso sí, callando los privilegios que concedían a los empresarios regalándoles dinero por cerrar las minas.

Me explico: el plan 1992-1997 –cuando, repito, gobernaba el PSOE– contemplaba una compensación por cese de actividad a los empresarios de «hasta» 2,51 pesetas termia por tonelada, sujeto siempre a las deudas que tuviera la empresa. Una tonelada de carbón asturiano, por ejemplo, tiene más o menos unas 5.000 termias. Bueno, pues el número de toneladas que se dejaban de producir, multiplicado por las termias y por las pesetas, y por otro lado las deudas, daba como resultado la cantidad de millones que costaba el cierre de esa empresa. El freno de «hasta» era para que el empresario no se llevara una sola peseta.

Llega el mencionado plan 1998-2005 del Gobierno de José María Aznar y se elimina el «hasta» y se aumenta la cantidad a 3 pesetas/termia, tenga deudas o no la empresa. Es decir, ahora sí al empresario se le incentiva por cerrar; ahora sí el Gobierno del PP regala dinero a los suyos sin exigirles nada a cambio. «Ni siquiera limpiar montes y cunetas» (la frase anterior es demagogia barata), pero sí que se podía haber usado ese dinero con la participación de los empresarios; por supuesto, para potenciar fuentes de energía alternativas como la biomasa, con lo que a la vez que se creaban puestos de trabajo alternativos se tendrían los montes limpios siendo más difícil la rápida propagación en caso de incendio en los mismos y ahorrando esfuerzos, dinero y algo más en apagarlos.

Otras de sus lindezas, señor Cañal, que no sé si la dice o la insinúa, es que los mineros hicieron huelgas para proteger a un empresario. Los mineros saben que para tener trabajo tiene que existir empresa; así que cuando luchan por su puesto de trabajo, lógicamente, defienden a su empresa.

Después tiene que luchar en su empresa para que no les empeoren sus condiciones de trabajo, y ahora están en huelga contra ese empresario al que usted dice que defienden.

Déjese de cuentos, señor Cañal. Mire: le voy a contar yo uno que fue real: hace muchos años, llegó a Campiellos (Sobrescobio) un señor de etnia gitana vendiendo un burro. El animal tenía buena pinta, por lo que se acercaron a él varios vecinos. El señor gitano no dejaba de decir: «Este burro anda que no ve el camino». Alguno tenía duda sobre si hacer trato o no, hasta que uno de los vecinos, experto en animales y en luchar por la vida, les dijo: lo que dice el señor gitano es que el burro está ciego. Los vecinos de Campiellos no compraron el burro.

Sin embargo, los españoles, en noviembre del año pasado, dieron el Gobierno y la mayoría absoluta al PP del señor Rajoy, y ahora se dan cuenta de que ni para arriba ni para abajo, ni para delante ni para atrás. El burro está cojo, señor Cañal.

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