Sobre la nueva reforma educativa
Leo en prensa la noticia sobre la nueva ley de Educación del Gobierno y quiero empezar manifestando mi reserva porque no he visto el texto y debo fiarme de lo publicado.
Mi primera reflexión: no parece que esta ley vaya a aclarar la confusión que tiene una parte de la sociedad, padres y madres de alumnos que desconocen el sentido de lo que sus hijos estudian y tienen dificultades para colaborar en su educación.
Sí queda claro que se continúa el cruce de cuchillos entre Gobierno y oposición, que juegan de nuevo a resolver sus cuitas jugando con los intereses de los ciudadanos: se suprime Educación para la Ciudadanía (no me declaro defensor de ella), asignatura del Gobierno anterior, y se pone la del Gobierno actual, Educación Cívica y Constitucional: no me queda nada claro qué ventajas obtienen padres, madres y alumnos con este juego. Sí opino que el Ministro miente cuando dice que ésta no es una ley ideológica: es el juego de los políticos, no de los ciudadanos.
Mi segunda reflexión es que se comete un importante error de bulto en planteamientos estratégicos: entre las evaluaciones del Gobierno anterior, las europeas y las nuevas que plantea esta ley (creo que son tres o cuatro), los alumnos se van a pasar los años haciendo exámenes ajenos: no hace falta ser muy listo para pensar que el resultado va a conducir a mayores índices de fracaso escolar.
Incide la ley de nuevo en lugares comunes que parecen no haber dado resultado porque dicen que se van a reforzar las enseñanzas de Lengua y Matemáticas que ya se vienen reforzando desde hace años, aparentemente sin grandes resultados.
Creo que también dice algunas mentirijillas cuando afirma que se va a conectar el aula con el empleo: un Gobierno que acaba de producir una reforma laboral que nos está conduciendo a un aumento del paro y ellos mismos dicen que va a seguir creciendo (debe ser, como dice la cospedal, que sigue cobrando tres sueldos, creo, y ha colocado a su marido, que el espíritu de zapatero es más capaz que el Gobierno, porque todo sigue siendo su herencia).
Mi penúltimo comentario: el Ministro va a subvencionar (dice la prensa) con nuestro dinero (el de todos) a los colegios que no permiten entrar a las chicas porque (dice el Ministro) no incumplen la convención internacional sobre la lucha contra las discriminaciones en la enseñanza, que yo no sé lo que es, pero debe ser más importante que nuestra Constitución, que prohíbe expresamente la discriminación por sexo: ¿seré yo tonto que no entiendo un razonamiento tan profundo?
¡Qué desgracia de políticos nos está cayendo con la que está cayendo!
Por cierto, que las minúsculas no son falta de ortografía: no se merecen que haga el esfuerzo de poner el dedo en la tecla de mayúsculas.
El último: no me cabe duda de que el Ministro no miente cuando dice que la calidad va a aumentar: menos dinero, menos profesores, más alumnos, peor situación laboral; el problema es que no sé dónde, ni cuándo, ni cómo.
José Antonio Rodríguez Lasa, catedrático de Francés, Oviedo
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