¡Enhorabuena!, el lobo ya no corre peligro
Una vez finalizadas mis vacaciones veraniegas en esa maravillosa villa del occidente asturiano que es Pola de Allande no puedo dejar sin comentar lo que durante ellas ha sido el comentario del día a día que no era otro sino el de los daños que los lobos estaban causando a las ganaderías de ese concejo mediante ataques que se suceden muy a menudo y culpando, a mi juicio con razón, a la Administración por no tratar de evitarlos.
Quisiera ante todo darle la enhorabuena a todos aquellos (políticos, ecologistas, etcétera) que han luchado tanto por la no extinción de este misterioso animal, porque por fin doy fe de que lo han conseguido; sí señor, lo han conseguido y no luchen más por ello, ya que al menos en ese concejo no sólo uno se los encuentra en el entorno natural que les corresponde, sino que al ladito mismo de los pueblos más poblados y de las carreteras más transitadas se les ven caminando o actuando de una manera pasmosa, mirando a la gente que por allí pasa y no temiéndole ni escapando como siempre lo habían hecho.
Viendo este carácter que desprenden algunos se limitan a decir que no son lobos, sino que son perros asilvestrados; yo personalmente nunca he visto un perro de esos; todo lo que he visto cada vez que la Guardería o los vehículos u otros tipos de accidentes han matado alguno puedo asegurar que eran verdaderos lobos y no perros.
¿Cuándo un cazador, un ganadero, un caminante ha recorrido quince kilómetros al amanecer por la sierra del Palo sin encontrarse con ningún animal como corzos, liebres, jabalíes, etcétera? Pues bien, yo lo he hecho este año y puedo asegurar que me ha ocurrido, y no sólo eso, sino pasar un día entero desde el amanecer hasta el atardecer en esa sierra para tan sólo ver señales de lobos por todas partes y tres o cuatro calandrias. Estos animales silvestres y oportunistas tienden a alimentarse de la presa que más abunda en su territorio y han acabado con una de sus piezas preferidas, los corzos; puedo asegurar que en este concejo había una gran densidad de ellos y ahora es muy difícil encontrarse con alguno. No sólo eso, sino que después de acabar con la mayoría de los corzos las pérdidas por ataques son mucho más preocupantes, pues el lobo no tiene apenas otra opción que la de comer ganado y han liquidado prácticamente el ganado lanar y equino (otro de sus preferidos) del lugar; en pocos años se ha pasado de ver esa sierra con cientos de yeguas y caballos a encontrarse tan sólo con un par de corros de seis o siete cabezas y, lo que es peor, sin potrillos, y pobre del ganadero que tenga unas pocas cabras u ovejas y no las guarde diariamente, lo tiene claro al día siguiente cuando vaya a comprobar su rebaño, que no espere encontrarlo al completo.
Pues bien, no sólo es eso, como han acabado con sus alimentos preferidos ahora se dedican a comer los terneros (algunos grandes) que pastan dentro de los prados o pastizales que se encuentran pegaditos a los pueblos y aldeas del concejo, que por cierto no entiendo que no se publiquen en la prensa la totalidad de los destrozos que causan y que se publique tan sólo algún caso aislado.
Aunque la sorpresa mayor la he llevado hace dos semanas cuando un domingo al amanecer, practicando con otros amigos el deporte de la caza, nos encontramos en medio de los pastizales que rodean a las localidades de Berducedo y Valdedo tres jabalíes (madre y crías) recién comidos por estos cánidos, aun sangrando, y comprobando posteriormente que no se trataba de algún lobo que aisladamente recorría esos terrenos, sino de una manada de al menos cuatro o cinco lobos como mínimo.
Por lo que he visto y escuchado durante este mes a las personas de por allí, ahora parece que lo que está en peligro de extinción no es el lobo, sino el ganadero de montaña. ¿Qué pasará cuando se deje de criar ganado de montaña y se les termine este alimento? ¿Quizá se dediquen a atacar a algunos de los miles de peregrinos que en los atardeceres y amaneceres diarios recorren esos caminos y carreteras hacia Santiago? Esto último no es una broma, algunos ganaderos experimentados de la zona ya comentan que el mayor miedo es que algún día acaben atacando a alguna persona.
En fin, los responsables de esta gestión del medio natural son perfectamente conocedores de la situación y espero que pronto se decidan a controlar de alguna manera eficaz la población de lobos asturianos, recordándoles una vez más que en el Occidente esa población es muy grande. A su vez, ofrezcan alguna solución a los ganaderos de la zona para que de alguna forma puedan convivir ganado y lobos y, al menos, en un principio que las indemnizaciones sean coherentes con las pérdidas y los trámites para beneficiarse de ellas sean rápidos y sencillos para el ganadero.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

